may 212013
 

“…Yo doy todos mis versos por un hombre 
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso, 
mi última voluntad…”

Blas de Otero

Para los vivimos nuestra adolescencia-juventud  en aquella dura década de 1970, Blas de Otero era uno de nuestros poetas necesarios, sobre todo los que hicimos caso a Gabriel Celaya cuando decía que “… la poesía es un arma cargada de futuro… necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos treinta veces por minuto…”. Han pasado casi cuarenta años y la poesía de Blas de Otero vuelve a mi memoria, más viva y más necesaria que nunca.
Hoy releyendo uno de sus libros, he recordado un poema que Manuel Rico le dedicó en su, libro “Donde nunca hubo ángeles” que quiero compartir para quienes no lo conozcan y lo recuerden los que si.

“El poeta delgado”

Fotografía de la propia memoria: Blas de Otero,
en el centro del corro, en un almuerzo colectivo
el 1 de mayo de 1979 en la Casa de Campo.

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may 212013
 

“…me derramo en un golfo que sucumbe,
y entregando a otra pérdida la mía,
el fondo humano en las tinieblas toco…”

Recordamos al poeta valenciano en el 86º aniversario de su nacimiento

“Modesto desahogo

Estoy más triste que un zapato ahogado
estoy más triste que el polvo bajo los petates
estoy más triste que el sudor de los enfermos
estoy triste como un niño de visita
como una puta desmaquillada
como el primer autobús al alba
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may 202013
 

“…Nací en España, y en España apenas
engendra la razón sino hórreos sueños
y lo que existe, existe a duras penas…”

“Invasión”

Maravilloso mar el de la muerte.
Tocar el fondo, al fin, tocar el fondo.
No hender las olas en que hoy me escondo,
sino hacer pie pisando, ahondando fuerte.

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may 192013
 

“Debo mucho
a quienes no amo…”

Para alguien a quien quiero mucho…

“Bajo una pequeña estrella”

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero.
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