jun 022014
 

“La ley solo existe para los pobres; los ricos y los poderosos la desobedecen cuando quieren, y lo hacen sin recibir castigo por que no hay juez en el mundo que no pueda comprarse con dinero.”
M. de S.

Recordando al Marqués de Sade en el aniversario de su nacimiento

“El fingimiento feliz”

(o la ficción afortunada)

Hay muchísimas mujeres que piensan que con tal de no llegar hasta el fin con un amante, pueden permitirse, sin ofensa para su esposo, un cierto comercio de galantería, y a menudo esta forma de ver las cosas tiene consecuencias más peligrosas que si la caída hubiese sido completa. Lo que le ocurrió a la Marquesa de Guissac, mujer de elevada posición de Nimes, en el Languedoc, es una prueba evidente de lo que aquí proponemos como máxima.

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mar 282014
 

—¡Pan!, madre.
—Ven que te espulgue
—¡Pan!
—Saca al canario al clavo del corral. Ponle ese corazón de lechuga y ese grano de alpiste para que cante fino.
—¡Pan! Yo quiero pan.
—Toma a tu hermanito.
—Dame pan.
—Te lavaré la cara y te pegaré, gandúl, que no te hartas nunca.
—Quiero pan.
—Para el que ganas, demasiado comes.
MH

Miguel Hernández se nos murió en aquella mísera cárcel de Alicante, víctima de la represión franquista un día como hoy de 1942.
Siempre en mi vida, le recuerdo con una de sus prosas:

“Camposanto”

¡Válame que luna! No es una luna sin noches, o una luna devorada por las noches. Es una luna sin el más leve descalabro, ondulada, cabal sin fin y oro, Continue reading »

feb 142014
 

Febrero

14

 

“Otros niños robados”

El marxismo es la máxima forma de la patología mental—había sentenciado el coronel Antonio Vallejo Nájera, psiquiatra supremo en la España del generalísimo Francisco Franco.
Él había estudiado, en la cárceles, a las madres republicanas, y había comprobado que tenían instintos criminales.
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nov 302013
 

“Sabes por qué se caen las estrellas? Es culpa de Dios. Es Dios, que las pega mal…”
EG

“La alambrada”

A la media noche llegó, súbita, violenta, la orden de formar. Aquélla era la noche más helada de ese año y de muchos años, y una niebla enemiga enmascaraba todo.
A los gritos, a los culatazos, los presos fueron puestos cara contra el cerco de alambre que rodeaba las barracas. Desde las torretas los reflectores atravesaban la niebla y lentamente recorrían la larga hilera de uniformes grises, manos crispadas y cabezas rapadas a cero.
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nov 012013
 

“…Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos…!”

GAB

Rima LXX

¡Cuántas veces, al pie de las musgosas
paredes que la guardan,
oí la esquila que al mediar la noche
a los maitines llama!

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