Poesia

Luis Cardonza y Aragón: Siempre a Miguel Ángel Asturias

Julio 7, 2016

“La poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”
Luis Cardoza y Aragón

“Siempre a Miguel Ángel Asturias”

He vivido casi toda mi vida lejos de mis cielos.
Pero mis pies están marcados en los códices,
en la voz profunda de mi pueblo.
Camino sobre el mar y las nubes que me traje:
son mi tierra firme.
¿Quién me la puede quitar?
Cuando digo que estoy solo es porque no estoy en la
plaza pública sino en cada uno de vosotros,
como en los granos de la granada.
Podríais enterrarme en la voz de cualquier niño
si tiene los pies descalzos y ha visto los volcanes.
Mis ojos siempre se abren sobre la luz primera,
y al cerrarlos, sobre mí cae siempre la sombra de
mi infancia.
¿Y todo lo que he vivido,
me pregunto, toda el agua escurrida entre mis dedos,
todo lo bailado, no es un sueño?
No he tenido tiempo para soñar, amigos.
Apenas si he tenido para no morirme.
No puedo descifrar el símbolo
porque el símbolo no es un lenguaje.
Estoy tan cerca que no me veis
en las cenizas de los muertos
y en las manos de los niños futuros.
Tercamente guatemalteco,
no necesito recordar, me basta con palparme.
el sueño no tiene vocales,
pero tiene llamaradas y tambores mudos,
y las mismas fogatas
arden en las mismas cumbres.
…Si tiene los pies descalzos y ha visto los volcanes.

Luis Cardoza y Aragón

Luis Cardoza y Aragón nació en la ciudad de Antigua Guatemala, en 21 de junio de 1901.
Poeta, ensayista y diplomático guatemalteco, fue sin duda uno de los intelectuales más importantes del siglo XX en su país.
Exiliado de su tierra natal, en dos ocasiones, residió la mayor parte de su vida en México, donde falleció a la edad de 91 años.
Destacó sobre todo por sus ensayos de crítica literaria, y sobre todo por su poesía.
De él dijo el Premio Nobel Octavio Paz: “Oímos a Cardoza defender a la poesía no como una actividad al servicio de la Revolución, sino como la expresión de la perpetua subversión humana. Cardoza fue el puente entre la vanguardia y los poetas de mi edad. Puente tendido no entre dos orillas, sino entre dos oposiciones”.
Fundó y dirigió la Revista de Guatemala, dedicada al arte y a la cultura,publicación que fue gran escaparate del libre pensamiento, algo que había sido impensable tras los largos años de opresión, de la dictadura guatemalteca que acabó con la revolución de 1944; ese mismo año, Cardoza fue elegido como miembro de la Asamblea Constituyente.
En 1945, fue designado embajador en Suecia, Noruega y la URSS, y posteriormente: en Colombia, Chile y Francia.
Durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz fue Ministro de Relaciones Exteriores.
Tras el triunfo del Movimiento de Liberación Nacional que derrocó al gobierno de Arbenz en 1954, tuvo que dejar el país, e instalarse otra vez en México, donde ya había residido los últimos años de la dictadura.
Su oposición y feroz crítica a las dictaduras militares, imposibilitaron que pudiera volver a su país,el entonces presidente de Guatemala, general Fernando Romeo lo acusó públicamente, a principios de la década de 1980, de ser el líder intelectual de los movimientos insurgentes de Guatemala, acusándolo de dirigente de guerrillas comunistas, hechos que llevaban implícita una sentencia de muerte en ese momento en su país.
No obstante fue galardonado, aún ausente, con varios honores y galardones en Guatemala, entre ellos el prestigioso Premio Mazatlán de Literatura, en 1992.
Murió en Ciudad de México, el 4 de septiembre de 1992.

Bibliografía destacada:

Luna Park (1923)
Maelstrom (1929)
La torre de Babel (1930)
Catálogo de pinturas (1934)
El sonámbulo (1937)
Mexican Art Today (Philadelphia Museum of Art) (1943)
Apolo y Coatlicue, ensayos mexicanos de espina y flor (1944)
Pequeña sinfonía del Nuevo Mundo (1949)
Pintura mexicana contemporánea (1953)
Guatemala, Las líneas de su mano (1955)
Orozco (1959)
Quinta estación (1974), antología poética
El río: novelas de caballería (1986)
Miguel Ángel Asturias, casi novela (1991)
Lázaro

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