
[…] Soy esa mujer, un espacio inmenso, torrente en tu valle,
murmullo de tu ráfaga, amor que late en lo infinito, firme
y deslumbrante. Esa que siembra los surcos y su orgullo
entre las flores.
Y tú, hombre: pena y alegría, no aprendes que después
será muy tarde.
YS
«Hundido a mi silencio»
Me vestiré sin prisa,
mientras tu luz anida Continue Reading…



