
[…] Y has de entregar el valle con sus nieblas,
el aire con sus brisas,
el río, el odio, el llanto…
CB
Mi recuerdo al poeta asturiano en el aniversario de su muerte.
«Oda en la ceniza»
A Francisco Brines
Una vez más. Las olas, los sucesos,
la menuda porfía que horada
la granítica realidad, el inmóvil
bloque donde los tiempos
giran como un águila
aciaga.
Cada minuto el mundo es otro,
otra la muerte,
Otro el desdén, la diurna aparición del entusiasmo,
el radical sentido.
Perdemos suelo,
firme contacto, asidero de sombras. Dame
la mano, álzame, tocaría
acaso la sublime
agarradera sin ceniza, la elevada
roca, el alto asiento
del resplandor, la puerta que no gira
ni se abre, ni cierra, el último
fundamento del agua, de la sed, de los aires
diáfanos,
del barro mísero donde el ardor se quema
como un ascua. Oh tentación de ser
en la portentosa verdad,
en el irradiante espejo, estallido de veneración
más allá del respeto
sombrío. Oh calcinante
idealidad sagrada que no arde ni quema
en la deslumbradora invisibilidad, en la increíble
fuerza del mundo. Oh témpano de oceánico ardor
donde el cansancio
puede brillar y la queja
abrasar y ser otra, y el hombre apetecer y saciarse
en el alimento continuo.
Oh desaliento
del desconocer, hambrear, consumirse,
centro del hombre.
Tú, mi compañero,
triste de acontecer,
tú, que como yo mismo ansías lo que ignoras y tienes
lo que acaso no sabes,
dame la mano en la desolación,
dame la mano en la incredulidad y en el viento,
dame la mano en el arruinado sollozo, en el lóbrego
cántico.
Dame la mano para creer,
puesto que tú no sabes,
dame la mano para existir, puesto que sombra eres y
ceniza,
dame la mano hacia arriba, hacia el vertical puerto,
hacia la cresta súbita.
Ayúdame a subir, puesto que no es posible la llegada,
el arribo, el encuentro.
Ayúdame a subir puesto que caes, puesto que acaso
todo es posible en la imposibilidad.
puesto que tal vez falta muy poco para alcanzar la sed,
muy poco para coronar el abismo,
el talud hacia el trueno,
la pared vertical de la duda,
el terraplén del miedo.
Oh, dame
la mano porque falta muy poco
para saltar al regocijo,
muy poco para el absoluto reír y el descanso,
muy poco para la amistad sempiterna.
Dame la mano
tú que como yo mismo ansías lo que ignoras y tiene
lo que acaso no sabes,
dame la mano hacia la inmensa flor que gira en la
felicidad,
dame la mano hacia la felicidad olorosa que embriaga
dame la mano y no me dejes caer
como tú mismo,
como yo mismo,
en el hueco atroz de las sombras.
Carlos Bousoño
De: Oda en la ceniza
Ed. Ciencia Nueva, 1968
Recogido en: Primavera de la muerte: Poesías completas (1945-1998)
Ed. Tusquets Editores – Colección marginales, 1998©
ISBN: 9788483105986
Carlos Bousoño Prieto nació en Boal, Asturias, el 9 de mayo de 1923.
Poeta y crítico literario encuadrado en la Generación del 36
fue doctor en Filosofía y Letras, título que alcanzó con su tesis sobre la poesía de Vicente Aleixandre, considerándose el mejor y más profundo estudio sobre la poesía de este autor.
Ha sido hasta su muerte miembro de Número de la Real Academia Española desde 1980, siendo el miembro más antiguo de la corporación. Fue Doctor Honoris causa por la Universidad de Turín.
Recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1995.
Además entre otros galardones recibió:
El Premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1952 por Teoría de la expresión poética.
El Premio de la Crítica de poesía castellana en 1968 y 1974, por Oda en la ceniza y Las monedas sobre la losa.
El Premio Nacional de Ensayo en 1978, por El irracionalismo poético (El símbolo).
El Premio Nacional de Poesía en 1990, por Metáfora del desafuero.
El Premio Nacional de las Letras Españolas en 1993.
Murió en Majadahonda, Madrid, el 24 de octubre de 2015, cuando contaba con 92 años de edad.
También de Carlos Bousoño en este blog:
«Carlos Bousoño: Oda en la ceniza»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: Camino»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: El precio de la verdad»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: El error»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: Algo en mi sangre espera todavía…»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: Vale la pena»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: Letanía del ciego»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: Salvación en la palabra»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: Desde lejos»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: El ciclón»: AQUÍ
«Carlos Bousoño: Elegía»: AQUÍ
Bibliografía poética:
Subida al amor. Hispánica, Adonáis. Madrid, 1945.
Primavera de la muerte. Hispánica, Adonáis. Madrid, 1946.
Hacia otra luz (Subida al amor, Primavera de la muerte, En vez de sueño). Ínsula. Madrid, 1952.
Noche del sentido. Ínsula. Madrid, 1957.
Poesías completas. Primavera de la muerte. Giner. Madrid, 1960.
Invasión de la realidad. Espasa-Calpe. Madrid, 1962.
Oda en la ceniza. El Bardo. Barcelona, 1967 (2ª edición: Ciencia Nueva. El Bardo, 1968).
La búsqueda. Fomento de Cultura. Hontanar, Valencia, 1971.
Al mismo tiempo que la noche. El Guadalhorce, Cuadernos de María Isabel. Málaga, 1971.
Las monedas contra la losa. Alberto Corazón, editor. Madrid, 1973.
Oda en la ceniza. Las monedas contra la losa. Losada. Buenos Aires, 1975.
Antología poética (1945-1973). Edición del autor. Plaza & Janés. Barcelona, 1976.
Selección de mis versos. Edición del autor. Cátedra. Madrid, 1980 (varias ediciones).
Elegías (a Vicente Aleixandre), con una Presentación del autor. La pluma del águila. Valencia, 1988.
Metáfora del desafuero. Visor. Madrid, 1988.
Oda en la ceniza. Las monedas contra la losa. Edición de Irma Emiliozzi. Castalia. Madrid, 1991.
Poesía. Antología 1945-1993. Edición de Alejandro Duque Amusco. Espasa-Calpe, Colección Austral. Madrid, 1993.
El ojo de la aguja. Tusquets Editores. Barcelona, 1993.
Primavera de la muerte. Poesías completas (1945-1998). Tusquets Editores. Madrid. 1998

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