
«…Está lloviendo y sobre la sed mustia, caen lágrima silentes como pétalos leves…
¿O acaso llueven rosas?…»
CSM
Este poema va por ti, mi querida amiga Rosana de Aza.
«Ciudad del cuerpo»
Pisa la mano sobre la carne abierta.
Las lenguas, como libros espléndidos y sabios,
lavan la baba de los cuerpos gloriosos,
salvados de la uña dolorosa y punzante.
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