Pintura

Antonio Vaquero Poblador: Badajoz – 1933

noviembre 1, 2008

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Click en la imagen para ver algunas de sus obras.

Antonio Vaquero Poblador.

Badajoz.- 1933-2004.

Antonio Vaquero, nació en la capital pacense en el nº 38 de la Calle De Gabriel.

Hace unos días os traje en este blog a otro pintor, Paco Pedraja, y con este y José Antonio Sanchez Borayta que dejo para una próxima entrada, formaron un trio que en mi retina y en mi memoria son parte del bagaje de mi adolescencia y mi juventud, mi proximidad con ellos fué absoluta en una ciudad en la que en aquellos años era muy escasa la oferta cultural, ellos han fueron durante muchos años mi referente mezclado con mis afectos personales, el tercero de este trio era Antonio Vaquero Poblador, aun me parece verlo por las calles pacenses con sus siempre atuendos rompedores, sentado en el club 67 de San Juan con Esperanza Segura y Manolo Alvarez… yo era muy joven, pero ellos eran mis amigos con los que me encantaba sentarme, no para charlar, charlaban ellos, sí para escucharles, o aquellas noches en la Venta Pelucas cantando flamenco mientras El Peregrino y algunos gitanos mas tocaban la guitarra casi hasta el amanecer… eran los años de la bohemia que tan de cerca me tocó vivir (y algunas veces sufrir) en casa.

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Hoy buscando datos sobre Antonio he encontrado este articulo publicado con motivo de la exposición que colgó mas de cien obras suyas poco despues de su muerte, es un poco largo, pero no he sido capaz de suprimir nada.

La aventura de Vaquero Poblador

En los años 80 Antonio Vaquero Poblador (1933-2004) cerró su vida de bohemio, se casó y se convirtió en padre de familia. No dejaría atrás, sin embargo, la ironía, su mirada social y su querencia por la calle. De manera que podía toparse uno con él, caminar trabando una conversación y terminarla en algún bar. O verlo mirando hacia alguna calle, como aislado. Quizá en meses posteriores, un cuadro del pintor dejaría asomar la cara de alguno de esos paseantes o de compañeros de tertulia o de un rincón concreto de Badajoz.

Fue un artista y un personaje de la capital pacense, vestido extrañamente: con gorro ruso, con barba o bigote, con pantalones vaqueros rojos o de negro, según recuerda su mujer, Visitación Asensio, con la que vivió una historia de amor con aires de fábula.

“A mí –cuenta– siempre me había gustado. Lo conocía porque esto es un lugar pequeño y nos conocemos todos. Me atraía su popularidad, su forma de vestir, lo veía con sus novias”.

Y un día, en el café La Marina, Vaquero Poblador se dirigió a ella y le pidió que se casara con él. “Yo estaba con unas amigas y nos echamos a reír. Al día siguiente fue a esperarme al trabajo e insistió. En un mes y medio nos casamos”. El tenía 48 años. Ella, 33.
LA SEGUNDA VIDA Ahí empezó su segunda vida. Pero no la de pintor, que venía cultivando desde hacía unos 30 años. En Badajoz se conserva, en manos particulares, gran parte de la obra del pintor, que llevó al lienzo paisajes urbanos, de los alrededores de la ciudad y tipos de la ciudad.

Más de un centenar de esas obras componen la exposición más destacada que se le dedica después de su muerte. Ya entonces el Museo de Bellas Artes se comprometió a realizar esta muestra inaugurada anoche en la capital pacense y que reúne además tres dibujos e ilustraciones que el pintor realizó para libros de escritores amigos.

“Era alguien que en una primera impresión podía parecer hermético, una persona fría, algo tosca; pero era la timidez la que provocaba esta imagen. De cerca, era alguien irónico, muy querido. Sus alumnos de la escuela de artes y oficios lo adoraban. Era de esas personas que cogían la guitarra y animaban fiestas en casas o en los fines de curso”, explica María Teresa Rodríguez Prieto, responsable de la exposición organizada por el museo pacense. Y esta misma imagen es la que transmite Visitación Asensio. “Era muy serio a primera vista; pero luego se veía su humor y su gracia”.

“Fue un artista que vivió las dificultades del arte. Más que bohemio, fue de los pocos aventureros que apuestan por vivir de la pintura y lo logran. Con Pedraja y Boraita, rompieron con la tónica del arte que se hacía en ese momento en la provincia. Trajeron nuevos aires a la pintura extremeña”, explica Luis Martínez Giraldo, director de la Escuela de Artes y Oficios Adelardo Covarsí de Badajoz, sucesor en este puesto de Vaquero Poblador.
LOS SABATICOS En el Badajoz de los años 50, el grupo de los sabáticos se reunía en la casa de Esperanza Segura (hermana del escritor pacense Enrique Segura Covarsí), en “una pequeña habitación” en medio de enormes salones.

Allí pasaron intelectuales, gentes inquietas que participaban en tertulias e intercambiaban puntos de vista opuestos, a veces hasta políticamente. Vaquero Poblador fue uno de los visitantes de aquel núcleo cultural. Allí estrechó su amistad con Esperanza Segura, con la que viajaba a la playa, cuenta María Teresa Rodríguez.

En aquel círculo estaba también el poeta Manuel Pacheco, quien le mostró al artista libros con las obras de los impresionistas, de Picasso “y despertó su amor al arte”, según Rodríguez.

Pero Pacheco fue algo más que un amigo. Para alguien como Poblador, que había perdido a su padre en 1950, el escritor extremeño se convirtió en un “casi padre, que le animó a persistir en la pintura”. Ambos colaborarían posteriormente en un libro, Poemas para leer a Vaquero Poblador , que este ilustró. Los años 60 y 70 fueron los de la bohemia, los de la intensa”
L. Barrera en El Periodico de Extremadura.

 

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1 Comment

  • Reply Bitacoras.com noviembre 1, 2008 at 6:04 pm

    Información Bitacoras.com…

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