Literatura, Poesia

Claudio Rodríguez: Cantata del miedo

diciembre 29, 2014

“Tanta serenidad es ya dolor.
Junto a la luz del aire
la camisa ya es música, y está recién lavada…”

CR

“Cantata del miedo”

I

Es el tiempo, es el miedo
los que más nos enseñan
nuestra miseria y nuestra riqueza.
Miedo encima de un cuerpo,
miedo a perderlo,
el miedo boca a boca.
Miedo al ver esta tierra
vieja y rojiza, como tantas veces,
metiendo en ella el ritmo de mi vida,
desandando lo andado,
desde Logroño a Burgos. Para que no huya,
para que no descanse y no me atreva
a declarar mi amor palpable, para
que ahora no huela
el estremecimiento, que es casi inocencia,
del humo de esas
hogueras de otoño,
vienes tú, miedo mío, amigo mío,
con tú boca cerrada,
con tus manos tan acariciadoras,
con tu modo de andar emocionado,
enamorado, como si te arrimaras
en vez de irte.

Quiero verte la cara,
con tu nariz lasciva,
y tu frente serena, sin arrugas,
agua rebelde y fría
y tus estrechos ojos muy negros y redondos,
como la gentes de estas tierras.

Pequeño de estatura, como todos los santos,
algo caído de hombros y menudo
de voz, de brazos cortos, infantiles,
zurdo,
con traje a rayas, siempre muy de domingo,
de milagrosos gestos y de manos
de tamaño voraz.

Que importa tu figura
si estás conmigo ahora respirando, temblando
con el viento Este.
Y es que en él hallaríamos el suspiro inocente,
el poderío de las sensaciones,
la cosecha de la alegría, junto a la
del desaliento.

II

Es el miedo, es el miedo.
Ciego guiando a otro ciego,
miedo que es el origen de la desconfianza,
de la maldad, pérdida de la fé,
burla y almena. Sí, la peor cuña:
la de la misma madera. Mas también es arcilla
mejorando la tierra.

Coge este vaso de agua y en él lo sentirás
porque el agua da miedo al contemplarla,
sobre todo al beberla, tan secilla
y temerosa y misteriosa, y nueva, siempre.
Toca este cuerpo de mujer, y
temblarás, al besarlo sobre todo,
porque el cuerpo da miedo al contemplarlo
y aún más si se le ama, por tan desconocido
y aún más si se entra en él y en él se oye
la disciplina de las estrellas,
ahí, en el sobaco sudoroso,
en los lunares centelleantes junto
al sexo.
Abre esa puerta, ciérrala:
ahí, en sus goznes, hallarás tu vida
que hoy es audacia y no,
como otras veces, cobardía ante
el estéril recuerdo y el olvido,
tan adulador.
Anda por esas calles
cuando está amaneciendo y cuando el viento
presagia lluvia, muy acompañado
de esta grisácea luz pobre de miembros
y que aún nos sobrecoge
y da profundidad a la respiración.

¿Nunca secará el sol
lo que siempre pusimos
al aire: nuestro miedo,
nuestro pequeño amor?

Tan poderoso como la esperanza
o el recuerdo, es el miedo,
no sé si oscuro o luminoso, pero
nivelando, aplomando, remontando
nuestra vida.

III

Vamos, amigo mío, miedo mío.
Mentiroso como los pecadores,
ten valor, ten valor.
Intenta seducirme
con dinero, con gestos,
con tu gracia acuciante en las esquinas
buscando ese sombrío y fervoroso
beso,
ese abrazo sin goce,
la cama que separa, como el lino,
la caña de la fibra.

Quiero verte las lágrimas
aunque sean de sidra o vinagre,
nunca de miel doméstica.
Quiero verte las lágrimas
y quiero ver las mías,
estas de ahora, cuando te desprecio,
y te canto,
cuando te veo con tal claridad
que siento tu latido que me hiere,
me acosa, me susurra, y casi me domina,
y me cura de ti, de ti, de ti.

Perdón, porque tú eres
Amigo mío, compañero mío.
Tú, viejo y maldito cómplice
¿El menos traicionero?

Claudio Rodríguez

De: “El vuelo de la celebración” – III – 1976
Recogido en “Claudio Rodríguez -Poesía completa (1953-1991)”
Tusquets Editores 2004©
ISBN: 978-84-8310-779-9

Claudio Rodríguez García nació en Zamora, el 30 de enero de 1934.
Fue miembro de número de la Real Academia Española.
Según los críticos, su primer libro “Don de la ebriedad” es uno de los más brillantes de la segunda mitad del siglo XX en español.
Obtuvo entre otros galardones:
Premio Adonais en 1953.
Premio de la Crítica en 1965.
Premio Nacional de Poesía en 1983.
Premio Castilla y León de las Letras en 1986.
Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1993.
Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1993.
Murió en Madrid, el 22 de julio de 1999.

También de Claudio Rodríguez en este blog:

“Claudio Rodríguez: Cuándo hablaré de ti sin voz de hombre…”: AQUÍ

“Claudio Rodríguez: Primeros fríos”: AQUÍ

“Claudio Rodríguez: Sombra de la amapola”: AQUÍ

“Claudio Rodríguez: Por tierra de lobos”: AQUÍ

“Claudio Rodríguez: Cosecha eterna”: AQUÍ

“Claudio Rodríguez: Don de la ebriedad”: AQUÍ

“Claudio Rodríguez: A las puertas de la ciudad”: AQUÍ

“Claudio Rodríguez: A mi ropa tendida”: AQUÍ

“Claudio Rodríguez: Sin leyes”: AQUÍ

“Recordando a Claudio Rodríguez: Hilando, de El vuelo de la celebración”: AQUÍ

Bibliografía:

“Don de la ebriedad” – Madrid, Adonáis, 1953. (Premio Adonáis)
“Conjuros” – Torrelavega, Ed. Cantalpiedra, 1958.
“Alianza y condena” – Madrid, Revista de Occidente – 1965.(Premio de la Crítica)
“El vuelo de la celebración” – Madrid, Ed. Visor – 1976.
“Casi una leyenda” – Barcelona – Ed. Tusquets – 1991.
“Aventura” – Salamanca – Tropismos – 2005.
“Poesía completa (1953-1991)” 2001 – Tusquets Editores

*La imagen es un óleo de Laura Báez de Lacayo.

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4 Comments

  • Reply Claudio Rodríguez: Cielo - Trianarts julio 22, 2015 at 12:37 am

    […] “Claudio Rodríguez: Cantata del miedo”: AQUÍ […]

  • Reply Mi recuerdo a Claudio Rodríguez: Sin noche - Trianarts julio 22, 2015 at 12:42 am

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  • Reply Claudio Rodríguez: A una viga de mesón » Trianarts noviembre 26, 2015 at 4:59 pm

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  • Reply Claudio Rodríguez: Sin leyes - Trianarts enero 4, 2016 at 8:43 pm

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