Actualidad

Conchita Cintrón: La diosa rubia del toreo y la poesía

febrero 21, 2009

Conchita Cintrón

Nació en Antofagasta, Chile, el 9 de Agosto, 1922.
Conocida como la Diosa Rubia (y eterna) del Toreo, Virreina del Redondel, Amazona de los Incas, el amor dela andanada de Gerardo Diego, murió en la mañana del día 20 de este mes, en su domicilio de Lisboa, cerca de unos juveniles y elegantes noventa años de edad, a causa de un paro cardíaco.
A los 86 años aún prefería que la considerasen torero a rejoneadora. En México toreó 211 corridas.
En España debutó en 1945 a caballo en Sevilla y Madrid.
Era además una intelectual muy querida por artistas y escritores con los que siempre anduvo muy cómoda y a gusto bajo su respeto y admiración, y todo ello sucedió en una época en que todo coincidió para hacer nacer una espléndida edad de oro de las artes y los toros, amiga de poetas como Federico García Lorca, Gerardo Diego, Miguel Hernández y Rafael Alberti; de intelectuales como Ortega y Gasset, Eugenio D´Ors y Cossío; de artistas como Zuloaga y Sebastián Miranda; y de escritores como Ernest Hemingway, Ramón Pérez de Ayala y José María de Pemán, entre otros que impregnaron toda la vida del país y la propia vida de Conchita. En 1962 publicó su primer libro biográfico bajo el título «Recuerdos» y en el año 1977 su última reflexión taurina editada ¿Porqué vuelven los toreros?, ambos traducidos al inglés. Como muestra dos poemas, uno de mi recordado Gerardo Diego, al que tuve la suerte de conocer por ser tio de mis grandes amigos, los Alvarez Buiza y otro de Rafael Duyós.

«Madrigal a Conchita Cintrón»

A ti, Conchita, sangre de amazona,
razón de amor y amor de la andanada,
a ti que te has ceñido la corona
de tanta plaza fuerte enamorada,
a ti, litigio ecuestre de los dioses,
mi madrigal ofrezco y mis adioses.

Ahí te va por los aires de Castilla
este cartel rabioso de oro y fuego,
clávalo cazadora en tu cuchilla
de hoja de peral. Gerardo Diego
brinca por ti en su pértiga de jándalo
y Lope en el balcón arma el escándalo.

* *

Fue primero un rumor del viento esclavo.
Del Perú, del Brasil o de la raya
de Portugal llegaba oliendo a clavo
un falso cronicón, una azagaya,
o fábula tal vez de algún criollo
Ovidio tropical, fértil de embrollo.

¿Es América al fin vengando a Europa?
¿Quién rapta a quién? ¿El toro que encandila
sus potencias de rayo a quemarropa
o la ninfa que halaga y que motila?
¿Surge anfibio otro mito en cielo y agua?
¿Se hunde un veragua en aguas de Veragua?

Y la luz se hizo carne. Amor celeste,
quedó en la plaza atlántica y morena
el nácar de una concha. El viento oeste
lo pregona en bocina y lo enajena.
y Conchita Cintrón, nacida, trota
y un estruendo de espumas alborota.

Tú, Conchita, ya nuestra, no lo sabes,
tú eres una paloma, una muchacha,
a nuestra playa sin virtud de naves
regalada en los brazos de una racha.
Cuando al espejo íntimo te miras,
de miedo de perderte, te retiras.

Hubo una Arcadia, allá por Santiponce
-tu pisabas los tréboles mentales
en la dehesa azul-. Gente del bronce
se llamaban entonces los juncales
y a su paso marchoso y jaranero
se vendían esencias de torero.

Reinaban cordobés y castoreño,
aún quedaban patillas por la sierra.
Emilio Bomba, Fuentes y Algabeño
disputaban la túnica del Guerra
y, entrando en nuevo siglo de babeles,
Córdoba duplicaba Rafaeles.

De dos Quinitos fue la edad de oro
el maestro de las chulas musiquillas
y el que al ruedo salía como al coro,
canónigo a cantar sus banderillas.
Oh dulce Arcadia del toreo obeso.
Si Eva vistió de luces fue por eso.

Y al ruedo descendió desde su palco
Juno opulenta o rebosante Ceres,
a guiñar lentejuelas de oro y talco
entre los alamares. Oh placeres
de sortija de habano y sobremesa,
chorrea charra y taleguilla opresa.

Pues si el cuerno indiscreto por ventura
rasgaba, qué rechifla, qué algazara.
La circense, esperada coyuntura
la diva en mujer víctima trocara
y en número de escarnio su remedo
entre el jaulón del tigre y Don Tancredo.

Y sobrevino el triunfo del decoro,
la ley contra la hembra. Ley canónica,
ley sálica de Angélica y Medoro
mas sin guerra civil, peste borbónica.
Alza a su palco el vuelo la Reverte
y en Venus se estiliza y se convierte.

Y ahora es el reino de los festivales
y ya son pardos todos los felinos.
Juegan al alimón con los chavales
y gallos de espolón los femeninos
retoños del cortijo y la nobleza.
Nadie se viste ya por la cabeza.

* *

Tú sola, tú jinete, tú peona,
tú Conchita Excepción, tú iluminada
Juana de Arco a las voces de tu zona,
juraste la bandera desbocada
y abrazaste los votos del monjío
y el duro cuero, el hábito bravío.

Por especial designio o privilegio
de Tauro o Zeus, tú naciste sola
entre las hembras. Ya desde el colegio
al andar desplazabas aureola
de luz y olor a dríada y a musa
tú siempre femenina y tan pitusa.

Tu toreo es legítimo y adulto
y serio de verdad tras tu sonrisa,
triste y alegre de misterio y culto.
Y va el pitón creando la cornisa,
ajustando tangencia y reverencia
en torno a tu armonía y tu cadencia.

A caballo o a pie, las dos cartillas
del toreo a rejón y muerte a estoque
explicas en Lisboas y Sevillas,
doctora por Coimbra e in utroque.
Qué aroma de ultramar canela y rosa
mueves, virreina, por la lidia airosa.

¿Cómo olvidar tu irresistible cite,
el recorte de sal, sombrero en mano,
el ímpetu glorioso del envite
y el halagar la crin de tu alazano;
tu brindis, tu ayudado, tu estocada,
tu piedad por la sangre derramada?

* *

Y, homicida traidora, la noticia.
Conchita se retira de los ruedos.
La monja alférez es ya la novicia,
la novia en flor, promesa de viñedos,
y va abrir la cancela a sus palomas
para que vuelen libres por las lomas.

El albañil de rimas en su andamio
blanco de cal y palidez, arroja
su madrigal torcido a epitalamio.
Tu orejita, Conchita, nadie moja,
mas ya se ofrece, nido guaraní,
para el travieso beso colibrí

Gerardo Diego

You Might Also Like

No Comments

  • Reply Bitacoras.com febrero 21, 2009 at 3:15 pm

    Información Bitacoras.com…

    Si lo deseas, puedes hacer click para valorar este post en Bitacoras.com. Gracias….

  • Reply sergio Astorga febrero 22, 2009 at 5:47 am

    Triana, quién conoció, escuchó y leyó a Conchita Cintron, los versos de Gerardo Diego no exageran; no es un exceso poético,ni una exageracíon, ni una helíptica de enamorado. Conchita Cintrón era rubia, era torera y era Diosa.
    Ya que estamos en un mano a mano de recuerdos,dejame contarte que cuando era niño la prescencia de Conchita Cintrón me dejó boquiabierto, mi afición a la mas bella de las fiestas, comenzó cuando tendría 11 años y todas las revistas que compraba mi papá,que él era el aficionado desde la Plazade Toros de la Condesa, antigua y salerosa plaza, mucho antes de que se contruyera la plaza México, mi padre si vio torear a Conchita Cintrón,a Juanita Aparicio, a Juan Silvati, a Juan Belmonte,a «Armillita», Silverio Pérez ,Manuel Rodriguez «Manolete», Luis Miguel Dominguin, Antonio Ordoñes, Los Binvenida, Pepe Luis Vazquez. «Cagancho», Luis Freg, Diego Puerta, Carlos Arruza y bueno no voy hacerte la lista de los toreros que pudo ver mi papá y yo sólo en revistas y videos.
    éste charro comenzó a ver toros en serio a partir de Paco Camino y Manuel Benitez el «Cordobés» Manolo Martinez, bueno pues para no alargarme y que me toquen los tres avisos tediré que llegué a ver a Conchita Cintrón ya retirada, en la Plaza México y la impresión no se me olvida, una clase,un señorío, un donaire, no cabe duda: de Diosa.
    Conchita era muy amiga de Jacobo Zabludowsky (priodista), muy conocido en España,ganador dos veces del premio Ondas y comensal en el bar del Chicote, y la CasaLucio, creo que en la gran Vía, tu me quitarás el error, bueno pues el hizo muchas entrevistas a Conchita en la televisión y escuchar sus anécdotas y las conversaciones que tuvo con toreros,poétas y pintores era un verdadero privilegio.
    Su libro «Porqué vuelvenlos toreros» es estupendo y lo devoré de niño.
    Antes de que suene el tercer aviso me retiro, con la memoria fresca de La Diosa Rubia del Torero.
    Gracias Triana por permitirme asomarme al balcón y realizar un cuarteo.
    Un abrazo al quiebe.
    Sergio Astorga

    Último post en la Web de…sergio Astorga…Recuerdos del Mar Egeo X

  • Reply Triana febrero 22, 2009 at 9:32 am

    Aquí no hay avisos Sergio, ni presidentes para sacar el pañuelo y además sabes que siempre es un placer leerte; como algunos años te llevo de delantera y yo empecé a ir a los toros más pequeñita, no puedo recordar cual fue la primera vez, pero si perfectamente haber disfrutado de varios de los que nombras, A Antonio Bievenida, Manolo Vazquez, Diego Puerta, El Viti, ( a este lo vi la última vez en Alicante junto a Luis Miguel Dominguin, que dieron la alternativa a un jovencisimo Jose María Manzanares), tenía yo 15 años y como tu conocí a los anteriores, no por mi padre que no era demasiado aficionado, si por mi tios Jose Luís y Emilio que lo eran y mucho y despues por varias relaciones familiares he estado muy cerca del mundo de los toros, es por eso que la fiesta siempre ha estado presente en mi vida. De Conchita Cintrón, había oido hablar mucho a mi tio Emilio que la conoció, el fue uno de los mejores fotografos de Badajoz, y gran amante del rejoneo, y le oí decir que era la mujer que mejor había visto montar en un caballo, en su estudio vi algunas fotos de ella, ahora no estoy segura, la memoria me traiciona, si en la Plaza de Badajoz o en alguna portufguesa. Yo no he leido su libro, y supongo que será dificil de conseguir, pero lo voy a intentar, y si el bar de Perico Chicote, estaba en la Gran Via, recuerdo perfectamente como era, fui algunas veces en los años 70, Casa Lucio que sigue siendo uno de los mejores restaurantes de Madrid, en la Cava Baja, sus huevos fritos con patatas, los mejores del mundo.

    Fijáte que no me daba cuenta de lo viejita que soy, todos estos recuerdos me lo han puesto en evidencia.

    Gracias por compartir los tuyos conmigo.

    Un abrazo rosa y albero.

  • Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.