Poesia

Edgar Allan Poe: La durmiente

enero 19, 2013


«HUBO aquí un valle antaño, callado y sonriente,
donde nadie habitaba:
partiéronse las gentes a la guerra,
dejando a los luceros, de ojos dulces..»

Recordando a Edgar Allan Poe en el aniversario de su nacimiento

«La durmiente»

Era la medianoche, en junio, tibia, bruna.
Yo estaba bajo un rayo de la mística luna,
Que de su blanco disco como un encantamiento
Vertía sobre el valle un vapor soñoliento.
Dormitaba en las tumbas el romero fragante,
Y al lago se inclinaba el lirio agonizante,
Y envueltas en la niebla en el ropaje acuoso,
Las ruinas descansaban en vetusto reposo.
¡Mirad! También el lago semejante al Leteo,
Dormita entre las sombras con lento cabeceo,
Y del sopor consciente despertarse no quiere
Para el mundo que en torno lánguidamente muere

Duerme toda belleza y ved dónde reposa
Irene, dulcemente, en calma deleitosa.
Con la ventana abierta a los cielos serenos,
De claros luminares y de misterios llenos.
¡Oh, mi gentil señora, ¿no te asalta el espanto?
¿Por qué está tu ventana, así, en la noche abierta?
Los aires juguetones desde el bosque frondoso,
Risueños y lascivos en tropel rumoroso
Inundan tu aposento y agitan la cortina
Del lecho en que tu hermosa cabeza se reclina,
Sobre los bellos ojos de copiosas pestañas,
Tras los que el alma duerme en regiones extrañas,
Como fantasmas tétricos, por el sueño y los muros
Se deslizan las sombras de perfiles oscuros.

Oh, mi gentil señora, ¿no te asalta el espanto?
¿Cuál es, di, de tu ensueño el poderoso encanto?
Debes de haber venido de los lejanos mares
A este jardín hermoso de troncos seculares.
Extraños son, mujer, tu palidez, tu traje,
Y de tus largas trenzas el flotante homenaje;
Pero aún es más extraño el silencio solemne
En que envuelves tu sueño misterioso y perenne.
La dama gentil duerme. ¡Que duerman para el mundo!
Todo lo que es eterno tiene que ser profundo.
El cielo lo ha amparado bajo su dulce manto,
Trocando este aposento por otro que es más santo,
Y por otro más triste, el lecho en que reposa.

Yo le ruego al Señor, que con mano piadosa,
La deje descansar con sueño no turbado,
Mientras que los difuntos desfilan por su lado.
Ella duerme, amor mío. ¡Oh!, mi alma le desea
Que así como es eterno, profundo el sueño sea;
Que los viles gusanos se arrastren suavemente
En torno de sus manos y en torno de su frente;
Que en la lejana selva, sombría y centenaria,
Le alcen una alta tumba tranquila y solitaria
Donde flotan al viento, altivos y triunfales,
De su ilustre familia los paños funerales;
Una lejana tumba, a cuya puerta fuerte
Piedras tiró, de niña, sin temor a la muerte,
Y a cuyo duro bronce no arrancará más sones,
Ni los fúnebres ecos de tan tristes mansiones
¡Qué triste imaginarse pobre hija del pecado.
Que el sonido fatídico a la puerta arrancado,
Y que quizá con gozo resonara en tu oído,
de la muerte terrífica era el triste gemido!

Edgard Allan Poe

Nació en Boston, Estados Unidos, el 19 de enero de 1809.
Escritor, poeta, crítico y periodista romántico, es sobre todo conocido como uno de los del relato corto en toda la literatura universal, del que fue uno de los primeros practicantes de su país.
Renovó la novela gótica, y es recordado sobre todo por sus cuentos de terror.
Su más ferviente admirador, entre los poetas, Charles Baudelaire, decía de Poe: «La poesía de Poe era profunda y reverberante como el sueño, misteriosa y perfecta como el cristal.»
Murió en Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849.

También de Edgar Allan Poe en este blog:

«Edgar Allan Poe: Las Campanas»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: Solo»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: La estrella de la tarde»: AQUÍ

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«Edgar Allan Poe y sus frases»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: Las Campanas»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe, 200 años: El valle de la inquietud»: AQUÍ

Poemas:

«Tamerlane» («Tamerlane») (1827)
«A…»  (1827)
«Sueños» («Dreams») (1827)
«Espíritus de los muertos» («Spirit of the Dead») (1827)
«Estrella del anochecer» («Evening Star») (1827)
«Un sueño» («A Dream») (1827)
«El día más feliz, la hora más Feliz» («The Happiest Day, The Happiest Hour) (1827)
«El lago: A …» («The Lake: To …») (1827)
«Al Aaraaf» («Al Aaraaf») (1829)
«Soneto a la Ciencia» («Sonnet To Science») (1829)
«Solo» («Alone») (1829)
«A Elena» («To Helen») (1831)
«La ciudad en el mar» («The City in the Sea») (1831)
«La durmiente» («The Sleeper») (1831)
«El valle de la inquietud» («The Valley of Unrest») (1831)
«Israfel» («Israfel») (1831)
«El Coliseo» («The Coliseum») (1833)
«A alguien en el paraíso» («To Someone in Paradise») (1834)
«Himno» («Hymn») (1835)
«Soneto a Zante» («Sonnet to Zante») (1837)
«Balada nupcial a …» («Bridal Ballad to …») (1837)
«El palacio encantado» (The Haunted Palace) (1839)
«Soneto del silencio» («Sonnet-Silence») (1840)
«Lenore» («Lenore») (1843)
«Tierra de sueños» («Dream Land») (1844)
«El cuervo («The Raven») (1845)
«Eulalie, una canción» (Eulalie, A Song») (1845)
«Ulalume» (1847)
«Un sueño en un sueño» («A Dream Within a Dream») (1849)
«Annabel Lee» (1849)
«Las campanas» («The Bells») (1849)
«A mi madre» («To My Mother») (1849)

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No Comments

  • Reply Lucero vespertino, de Edgard Allan Poe | Trianarts junio 5, 2013 at 1:52 am

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  • Reply Edgard Allan Poe: El cuervo | Trianarts junio 19, 2014 at 1:38 am

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  • Reply Edgard Allan Poe: Solo - Trianarts enero 9, 2016 at 3:29 am

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