Poesia

Pablo del Águila: Vencer juntos

septiembre 25, 2017

“… Yo ya no soy de aquí,
soy extranjero en esta tierra grande que fue mía.”
PA

“Vencer juntos”

A las puertas del mundo.

Estoy llamando al día con las manos mojadas,
a las puertas del mundo, mientras crece la sangre.

Yo soy un hombre literalmente amado
por todas las desgracias ─¡y gracias que es tan grande la esperanza!─.

Un español de arriba de los ríos;
Guadalquivir y el Ebro me guardan las espaldas.

A las puertas del mundo estoy llamando,
mientras la sangre avanza.

Subo a la torre, alrededor del día
arden las rosas de los muertos, planto
palmas de menta escandalizadoras.
Dejo la juncia, los géiseres junto,
esquino las más verdes esmeraldas.

Doy con los labios en la aurora, llamo
a las puertas del mundo,
salto a las torres de la paz, hermosas,
mezo otras brisas, otros temas rozo.

Oh patria, árbol de sangre, lóbrega
España.

Abramos juntos
el último orgullo del futuro.

Pablo del Águila

De: “Resonando en la tierra”
Recogido en: “En soledad amor, silencio y muerte” (Poesía reunida, 1964-1968)
Edición y estudio de Jairo García Jaramillo
Bartleby Editores 2017©
ISBN: 978-84-92799-39-8

*Reseña de Santos Domínguez Ramos de: Pablo del Águila, “En soledad amor, silencio y muerte” (Poesía reunida, 1964-1968), en su blog: Encuentros de Lecturas: AQUÍ

Pablo del Águila nació en Granada, en 1946.
Mostró pronto una predisposición a la cultura que se tradujo en un interés temprano por la poesía, escribiendo sus primeros poemas entre 1962 y 1963.
Es a partir de 1964 en la que su poesía muestra una personalidad definida, en la que se intuye la lectura de las obras de Pablo Neruda o Federico García Lorca, ambos autores prohibidos en España en ese momento.
Participó y dirigió adaptaciones para teatro de obras de Bertolt Brecht y Arrabal. Así mismo organizó representaciones en casa en las que participaron sus sus familiares y amigos.
Adquirió un papel activo en la oposición al régimen franquista por el que fue detenido.
Fue enlace del Frente de Liberación Popular, el conocido como “FELIPE”, tan relevante en el tardofranquismo.
Su estética contrastó con la de los Novísimos, en pleno auge por entonces, escribiendo una poesía más política y más vanguardista.
Murió el 23 de diciembre de 1968, con sólo 22 años de edad, quebrando lo que podría haber sido una carrera que le hubieran situado en las más altas cotas de la poesía española del siglo XX.

“Y la luz de Pablo del Águila se extiende hasta la actualidad. No han sido pocos los poetas contemporáneos que han hecho bandera de algún que otro rasgo de poesía del granadino. Sin embargo, el difícil acceso a la obra ha impedido que la proyección haya sido mayor.”

La edición de Jairo García Jaramillo y Bartleby Editores, recupera para la ciudad a uno de sus grandes autores, un escritor con el que Granada mantiene una deuda que merece ser saldada.

“El extraordinario talento y la precocidad del poeta granadino Pablo del Águila , sepultados por el aura maldita de la leyenda debida a la muerte a destiempo, han sido celebrados por lectores como Juan de Loxa, Félix Grande, Fernando Quiñones o Fanny Rubio. Su obra constituye uno de los mejores exponentes de la poesía sesentayochista del tardofranquismo y, a día de hoy, sigue fascinando por el poder subyugante de su estilo cercano, tierno y amable, en ocasiones irónico, tras el que asoma una honda angustia existencial, un fuerte compromiso humano y el extrañamiento ante un mundo imposible. innovadora en lo estético pero a la vez fieramente humana, Pablo del Águila utiliza la palabra poética para resistir a la desesperanza, sus versos luchan contra el dolor, la injusticia y la falta de libertad del tiempo que le tocó vivir, adelantando algunas de las tendencias poéticas que vendrían después.”Jairo García Jaramillo

También de Pablo del Águila en este blog:

“Pablo del Águila: Ahora es ya de día…”: AQUÍ

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