
«… No hay mal que por bien,
sentenció por fin,
tras rubricar con regusto
las penas de muerte»
EC
«El humo de los crímenes»
Algunos son jóvenes hermosos,
atléticos y ágiles, de fría mirada
y escrúpulos inexistentes,
perfectos para jugar
a pistoleros y bandidos.
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