«Como una barca se me fue el deseo.
Como una absurda barca
llena de besos y de piel madura…»
Se cumplen 25 años de la muerte del eterno candidato del Premio Nobel de Literatura que nunca llegó a alcanzar, en nuestra memoria su valioso legado literario, como muestra uno sus más bellos poemas:
«Elogio de la sombra»
La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
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