«Y el viento siempre vuelve,
y la luz nunca acaba,
y las nubes suceden a las nubes…»
«Madriguera»
Al alba, con el sol, la humareda
subía de la tierra como el vaho de un horno.
Carlos Martínez Rivas
Desde las mantas,
como el vaho de un horno,
sube su aliento rancio en la mañana:
huele a barro
el regusto lechoso y fermentado
de su sueño en la boca.
Con hilillo de baba
seca en la comisura de sus labios
y un sudor aceitoso surcándole la piel.
Las greñas enredadas.
(¿No desean lamerla, retozarse con ella
como serpientes entre hierbas altas?)






