
«…¡Sólo se oye la lluvia
Como una extraña queja!…»
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Carlos Edmundo de Ory: In memoriam
Él mismo dijo a raíz de la publicación de su antología Música de lobo, en 2003, que su obra tiene dos temas principales:
Lo único que me fascina es el amor y el dolor. Como hombre, he de decir que todo se resume en eso, en el amor a los seres humanos afines, a la naturaleza, a la música, a la poesía; y en el dolor de la visión que revelan los versos de Alfonsina Storni: «Muchedumbre de color, / millones de circuncisos, / casas de cincuenta pisos / y dolor, dolor, dolor…». Porqué van pasando los años y cuando se llega a mi edad se lleva con gran peso una cartilla cada vez más amplia de muertos muy queridos. Cita que Ory de forma equivocada atribuyó a Alfonsina Storni, cuando realmente era de Rubén Darío, en la que el poeta nicaragüense reflejó sus impresiones de la ciudad de Nueva York y que dice: «Casas de cincuenta pisos, servidumbre de color, millones de circuncisos, máquinas, diarios, avisos ¡y dolor, dolor, dolor!»
Algunos de sus poemas:
«Dame»
Dame algo más que silencio o dulzura
Algo que tengas y no sepas
No quiero regalos exquisitos
Dame una piedra
No te quedes quieto mirándome
como si quisieras decirme
que hay demasiadas cosas mudas
debajo de lo que se dice
Dame algo lento y delgado
como un cuchillo por la espalda
Y si no tienes nada que darme
¡dame todo lo que te falta!




