
[…] Pues que eres al olvido invulnerable,
vulnérame ya, amor, deshazme el pecho
y anida en él, demonio y ángel mío.
AG
Siempre en mi recuerdo Antonio Gala, en el primer aniversario de su marcha.
«Nadie mojaba el aire…»
Nadie mojaba el aire
tanto como mis ojos.
Me decías: «¿Trabajas?» Continue Reading…





