«De algún modo se desbordará en radiantes pedazos.
Se queman nuestros días, nuestra vida fugitiva
Como el incienso, como el humo de los sueños fugaces…»
«Ariadna»
¿Dónde estás, Ariadna mía?
¿Dónde está tu ovillo mágico?
Yo me extravío en este laberinto
Y sin ti he desfallecido.
Mi antorcha se extingue
La angustia me aprisiona
Sólo recurro a la ayuda
De tu fuerza y sabiduría.
