Poesia

Sor Juana Inés de la Cruz: Con el dolor de la mortal herida

noviembre 12, 2022


«… Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos…»

SJIC

Mi recuerdo a La Décima Musa en el aniversario de su nacimiento.

«Con el dolor de la mortal herida…»

Con el dolor de la mortal herida,
de un agravio de amor me lamentaba,
y por ver si la muerte se llegaba
procuraba que fuese más crecida.

Toda en el mal el alma divertida,
pena por pena su dolor sumaba,
y en cada circunstancia ponderaba
que sobraban mil muertes a una vida.

Y cuando, al golpe de uno y otro tiro
rendido el corazón, daba penoso
señas de dar el último suspiro,

No sé con qué destino prodigioso
volví a mi acuerdo y dije: qué me admiro?
Quién en amor ha sido más dichoso?

Sor Juana Inés de la Cruz

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana nació en 12 de noviembre de 1651 en San Miguel de Nepantla, Amecameca, México.
De padre vasco y madre mexicana, le tocó vivir en una época en la que la influencia de la literatura española era casi absoluta, culteranismo acentuado con el estilo gongorino y la predominancia de escribir casi exclusivamente en verso, un autor de la época apostillaba:  «en tal época hablar claro era un pecado» y en verso es casi toda la producción de Sor Juana.
Antes de profesar, había sido dama de la esposa del virrey Mancera.
En plena madurez literaria, criticó al P. Vieyra, portugués de origen, jesuita, un sermón, y lo impugnó sosteniendo lo  relativo a los límites entre lo humano y lo divino, entre el amor de Dios y el de los hombres, lo que dio motivo a que el Obispo de Puebla, D. Manuel Fernández de Santa Cruz (Sor Filotea), le escribiera pidiéndole que se alejara de las letras profanas y se dedicara por entero a la religión. Sor Juana se defendió en una larga misiva autobiográfica, en la cual abogó por las  derechos culturales de la mujer y afirmó su derecho a criticar  y a impugnar el tal sermón. No obstante, obedeció, y al efecto  entregó para su venta los cuatro mil volúmenes de su biblioteca («quitapesares», como la llamaba), sus útiles científicos y sus instrumentos musicales, para dedicar el producto de ellos a fines  piadosos. Cuatro años mas tarde, atendiendo a sus hermanas enfermas de fiebre, se contagió y murió el 17 de abril de 1695.
No sólo tuvo la influencia de Gongora, en su teatro es clara la de Calderón de la Barca.
Ha pasado a la Historia con los significativos nombres con que la critica la ha bautizado: «La Décima Musa», «Fénix de México» y «La Monja Mexicana».

También de Sor Juana Inés de la Cruz en este blog:

«Sor Juana Inés de la Cruz: A una Rosa»: AQUÍ

«Sor Juana Inés de la Cruz: Ya qué para despedirme»: AQUÍ

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