• Gongora-1.jpg picture by TrianaTubes

    Luis de Gongora y Argote. Nació en Cordoba el 11 de Julio de 1561.

    Poeta cumbre de la poesía castellana. Nació y murió en Córdoba Durantes su juventud fue alegre, libertino e, incluso, pendenciero. Para los veinte años ya debiera estar ordenado de sacerdote, pero, a causa de su vida licenciosa, no llegó a ser sacerdote hasta los cincuenta años. Fue capellán, en Madrid, de Felipe III.

      Su caracter, muy arisco, hizo duras criticas de muchos de sus compañeros, y fue a su vez duramente criticado por estos.

       Su poesia tiene dos periodos perfectamente diferenciados, los temas tradicionales y ligeros, usando para ello, canciones, tercetos, decimas, letrillas, romances, etc, este periodo alcanza hasta
    1610, momento en el que cambia completamente y se vuelve culterano, usa metáforas, emplea la mitología griega y para ello utiliza neologismos, hierbatones, etc, cosa que dificulta su lectura.

    Sus obras fueron objeto de exégesis ya en su misma época.

      Muere en Cordoba de una aplopegía, aunque tiempo antes, había perdido la memoria, el 23 de mayo de 1627

     
    Ándeme yo caliente
      Y ríase la gente.

     Traten otros del gobierno
    Del mundo y sus monarquías,
    Mientras gobiernan mis días
    Mantequillas y pan tierno,
    Y las mañanas de invierno
    Naranjada y aguardiente,
      Y ríase la gente.

     Coma en dorada vajilla
    El príncipe mil cuidados,
    Cómo píldoras dorados;
    Que yo en mi pobre mesilla
    Quiero más una morcilla
    Que en el asador reviente,
      Y ríase la gente.

     Cuando cubra las montañas
    De blanca nieve el enero,
    Tenga yo lleno el brasero
    De bellotas y castañas,
    Y quien las dulces patrañas
    Del Rey que rabió me cuente,
      Y ríase la gente.

     Busque muy en hora buena
    El mercader nuevos soles;
    Yo conchas y caracoles
    Entre la menuda arena,
    Escuchando a Filomena
    Sobre el chopo de la fuente,
      Y ríase la gente.

     Pase a media noche el mar,
    Y arda en amorosa llama
    Leandro por ver a su Dama;
    Que yo más quiero pasar
    Del golfo de mi lagar
    La blanca o roja corriente,
      Y ríase la gente.

     Pues Amor es tan cruel,
    Que de Píramo y su amada
    Hace tálamo una espada,
    Do se junten ella y él,
    Sea mi Tisbe un pastel,
    Y la espada sea mi diente,
      Y ríase la gente

     
    Dejáme en paz amor tirano.

    Ciego que apuntas y atinas,
    caduco Dios y rapaz.
    Vendado que me has vendido
    y niño mayor de edad.
    Por el alma de tu madre,
    que murió siendo inmortal,
    de envidia de mi señora,
    que no me persigas más.
    Déjame en paz, Amor tirano,
    déjame en paz.

    Amadores desdichados 
    que seguís milicia tal,
    decidme qué buena guía
    podéis de un ciego sacar,
    de un pájaro qué firmeza,
    que esperanza de un rapaz,
    que galardón de un desnudo,
    de un tirano, ¿qué piedad?
    Déjame en paz, Amor tirano,
    déjame en paz.

    Diez años desperdicié,
    los mejores de mi edad,
    a ser labrador de amor
    a costa de mi caudal.
    Como aré y sembré cogí,
    aré un alterado mar,
    sembré una estéril arena,
    cogí vergüenza y afán.
    Déjame en paz, Amor tirano,
    déjame en paz.

    Amadores desdichados
    que seguís milicia tal,
    decidme qué buena guía 
    podéis de un ciego sacar,
    de un pájaro qué firmeza,
    qué esperanza de un rapaz,
    qué galardón de un desnudo,
    de un tirano, ¿qué piedad?
    Déjame en paz, Amor tirano,
    déjame en paz.

     

    Letrillas sátiricas.

    1

    Que pida a un galán Minguilla
    cinco puntos de jervilla,
    bien puede ser;
    mas que calzando diez Menga,
    quiera que justo le venga,
    no puede ser.

    2

    Que se case un don Pelote
    con una dama sin dote,
    bien puede ser;
    mas que no dé algunos días
    por un pan las damerías,
    no puede ser.

    3

    Que la viuda en el sermón
    dé mil suspiros sin son,
    bien puede ser:
    mas que no los dé, a mi cuenta,
    porque sepan dó se sienta,
    no puede ser.

    4

    Que esté la bella casada
    bien vestida y mal celada,
    bien puede ser;
    mas que el bueno del marido
    no sepa quién dio el vestido,
    no puede ser.

    5

    Que anochezca cano el viejo,
    y que amanezca bermejo,
    bien puede ser;
    mas que a creer nos estreche
    que es milagro y no escabeche,
    no puede ser.

    6

    Que se precie un don Pelón
    que se comió un perdigón,
    bien puede ser;
    mas que la biznaga honrada
    no diga que fue ensalada,
    no puede ser.

    7

    Que olvide a la hija el padre
    de buscalle quien le cuadre,
    bien puede ser;
    mas que se pase el invierno
    sin que ella le busque yerno,
    no puede ser.

    8

    Que la del color quebrado
    culpe al barro colorado,
    bien puede ser;
    mas que no entendamos todos
    que aquestos barros son lodos,
    no puede ser.

    9

    Que por parir mil loquillas
    enciendan mil candelillas,
    bien puede ser;
    mas que, público o secreto,
    no haga algún cirio efecto,
    no puede ser.

    10

    Que sea el otro Letrado
    por Salamanca aprobado,
    bien puede ser;
    mas que traiga buenos guantes
    sin que acudan pleiteantes,
    no puede ser.

    11

    Que sea Médico más grave
    quien más aforismos sabe,
    bien puede ser;
    mas que no sea más experto
    el que más hubiere muerto,
    no puede ser.

    12

    Que acuda a tiempo un galán
    con un dicho y un refrán,
    bien puede ser;
    mas que entendamos por eso
    que en Floresta no está impreso,
    no puede ser.

    13

    Que oiga Menga una canción
    con piedad y atención,
    bien puede ser;
    mas que no sea más piadosa
    a dos escudos en prosa,
    no puede ser.

    14

    Que sea el Padre Presentado
    predicador afamado,
    bien puede ser;
    mas que muchos puntos buenos
    no sean estudios ajenos,
    no puede ser.

    15

    Que una guitarrilla pueda
    mucho, después de la queda,
    bien puede ser;
    mas que no sea necedad
    despertar la vecindad,
    no puede ser.

    16

    Que el mochilero o soldado
    deje su tercio embarcado,
    bien puede ser;
    mas que le crean de la guerra
    porque entró roto en su tierra,
    no puede ser.

    17

    Que se emplee el que es discreto
    en hacer un buen soneto,
    bien puede ser;
    mas que un menguado no sea
    el que en hacer dos se emplea,
    no puede ser.

    18

    Que quiera una dama esquiva
    lengua muerta y bolsa viva,
    bien puede ser;
    mas que halle, sin dar puerta,
    bolsa viva y lengua muerta,
    no puede ser.

    19

    Que junte un rico avariento
    los doblones ciento a ciento,
    bien puede ser;
    mas que el sucesor gentil
    no los gaste mil a mil,
    no puede ser.

    20

    Que se pasee Narciso
    con un cuello en paraíso,
    bien puede ser;
    mas que no sea notorio
    que anda el cuerpo en purgatorio,
    no puede ser.
    Romances.

    1

    Los rayos le cuenta al Sol
    con un peine de marfil
    la bella Jacinta, un día
    que por mi dicha la vi
    en la verde orilla
    de Guadalquivir.

    La mano obscurece al peine
    mas ¿qué mucho si el abril
    la obscurecen los lilios
    que blancos suelen salir
    en la verde orilla
    de Guadalquivir?

    Los pájaros la saludan,
    porque piensan (y es así),
    que el Sol que sale en Oriente
    vuelve otra vez a salir
    en la verde orilla
    de Guadalquivir.

    Por solo un cabello el Sol
    de sus rayos diera mil,
    solicitando envidioso
    el que se quedaba allí
    en la verde orilla
    de Guadalquivir.
    2

    La más bella niña
    de nuestro lugar,
    hoy viuda y sola
    y ayer por casar,
    viendo que sus ojos
    a la guerra van,
    a su madre dice,
    que escucha su mal:

    Dejadme llorar
    orillas del mar.

    Pues me distes, madre,
    en tan tierna edad
    tan corto el placer,
    tan largo el pesar,
    y me cautivastes
    de quien hoy se va
    y lleva las llaves
    de mi libertad,

    Dejadme llorar
    orillas del mar.

    En llorar conviertan
    mis ojos, de hoy más,
    el sabroso oficio
    del dulce mirar,
    pues que no se pueden
    mejor ocupar,
    yéndose a la guerra
    quien era mi paz,

    Déjame llorar
    orillas del mar.

    No me pongáis freno
    ni queráis culpar,
    que lo uno es justo,
    lo otro por demás.
    Si me queréis bien,
    no me hagáis mal;
    harto peor fuera
    morir y callar,

    Dejadme llorar
    orillas del mar.

    Dulce madre mía,
    ¿quién no llorará,
    aunque tenga el pecho
    como un pedernal,
    y no dará voces
    viendo marchitar
    los más verdes años
    de mi mocedad?

    Dejadme llorar
    orillas del mar.

    Váyanse las noches,
    pues ido se han
    los ojos que hacían
    los míos velar;
    váyanse, y no vean
    tanta soledad,
    después que en mi lecho
    sobra la mitad,

    Dejadme llorar
    orillas del mar.
    3

    Hermana Marica,
    mañana, que es fiesta,
    no irás tú a la amiga
    ni yo iré a la escuela.

    Pondráste el corpiño
    y la saya buena,
    cabezón labrado,
    toca y albanega;

    y a mí me podrán
    mi camisa nueva,
    sayo de palmilla,
    media de estameña;

    y si hace bueno
    traeré la montera
    que me dio la Pascua
    mi señora abuela,

    y el estadal rojo
    con lo que le cuelga,
    que trajo el vecino
    cuando fue a la feria.

    Iremos a misa,
    veremos la iglesia,
    darános un cuarto
    mi tía la ollera.

    Compraremos de él
    (que nadie lo sepa)
    chochos y garbanzos
    para la merienda;

    y en la tardecica,
    en nuestra plazuela,
    jugaré yo al toro
    y tú a las muñecas

    con las dos hermanas,
    Juana y Madalena,
    y las dos primillas,
    Marica y la tuerta;

    y si quiere madre
    dar las castañetas,
    podrás tanto dello
    bailar en la puerta;

    y al son del adufe
    cantará Andrehuela:
    No me aprovecharon,
    madre, las hierbas;

    y yo de papel
    haré una librea
    teñida con moras
    porque bien parezca,

    y una caperuza
    con muchas almenas
    pondré por penacho
    las dos plumas negras

    del rabo del gallo,
    que acullá en la huerta
    anaranjeamos
    las Carnestolendas;

    y en la caña larga
    pondré una bandera
    con dos borlas blancas
    en sus tranzaderas;

    y en mi caballito
    pondré una cabeza
    de guadamecí,
    dos hilos, por riendas;

    y entraré en la calle
    haciendo corvetas,
    yo y otros del barrio,
    que son más de treinta.

    Jugaremos cañas
    junto a la plazuela,
    porque Barbolilla
    salga acá y nos vea;

    Barbola, la hija
    de la panadera,
    la que suele darme
    tortas con manteca,

    porque algunas veces
    hacemos yo y ella
    las bellaquerías
    detrás de la puerta.
    4

    En el caudaloso río
    donde el muro de mi patria
    se mira la gran corona
    y el antiguo pie se lava,
    desde su barca Alción
    suspiros y redes lanza,
    los suspiros por el cielo
    y las redes por el agua,

    y sin tener mancilla
    mirábale su Amor desde la orilla.

    En un mismo tiempo salen
    de las manos y del alma
    los suspiros y las redes
    hacia el fuego y hacia el agua.
    Ambos se van a su centro,
    do su natural les llama,
    desde el corazón los unos,
    las otras desde la barca,

    y sin tener mancilla
    mirábale su Amor desde la orilla.

    El pescador, entre tanto,
    viendo tan cerca la causa,
    y que tan lejos está
    de su libertad pasada,
    hacia la orilla se llega,
    adonde con igual pausa
    hieren el agua los remos
    y los ojos de ella el alma,

    y sin tener mancilla
    mirábale su Amor desde la orilla.

    Y aunque el deseo de verla,
    para apresurarle, arma
    de otros remos la barquilla,
    y el corazón de otras alas,
    porque la ninfa no huya,
    no llega más que a distancia
    de donde tan solamente
    escuche aquesto que canta:

    «Dejadme triste a solas
    dar viento al viento y olas a las olas.»

    Volad al viento, suspiros,
    y mirad quién os levanta
    de un pecho que es tan humilde
    a partes que son tan altas.
    Y vosotras, redes mías,
    calaos en las ondas claras,
    adonde os visitaré
    con mis lágrimas cansadas,

    «Dejadme triste a solas
    dar viento al viento y olas a las olas.»

    Dejadme vengar de aquélla
    que tomó de mi venganza
    de más leales servicios
    que arenas tiene esta playa;
    dejadme, nudosas redes,
    pues que veis que es cosa clara
    que más que vosotras nudos
    tengo para llorar causas.

    «Dejadme triste a solas
    dar viento al viento y olas a las olas.»
    5

    Érase una vieja
    de gloriosa fama,
    amiga de niñas,
    de niñas que labran.

    Para su contento
    alquiló una casa
    donde sus vecinas
    hagan sus coladas.

    Con la sed de amor
    corren a la balsa
    cien mil sabandijas
    de natura varia,

    a que con sus manos,
    pues tiene tal gracia
    como el unicornio,
    bendiga las aguas.

    También acudía
    la viuda honrada,
    del muerto marido
    sintiendo la falta,

    con tan grande extremo,
    que allí se juntaba
    a llorar por él
    lágrimas cansadas.

     

    Del túmulo que hizo Córdoba en las horas de la Señora Reina Doña Margarita.

    A la que España toda humilde estrado
    Y su horizonte fue dosel apenas,
    El Betis esta urna en sus arenas
    Majestuosamente ha levantado.

    ¡Oh peligroso, oh lisonjero estado
    Golfo de escollos, playa de sirenas!
    Trofeos son del agua mil entenas,
    Que aun rompidas no sé si se han recordado,

    La Margarita, pues, luciente gloria
    Del sol de Austria y la concha de Baviera,
    Más coronas ceñida que vio años,

    En polvo ya el clarín final espera:
    Siempre sonante a aquel cuya memoria
    Antes peinó que canas desengaños.

    Luis de Gongora y Argote

     

    Dos videos de Paco Ibañez, en directo en el Olympia de Paris, en los años 60.

     

              

    Compartelo...:
    • Digg
    • Sphinn
    • del.icio.us
    • Facebook
    • Mixx
    • Google Bookmarks
    • Live
    • Meneame
    • Technorati
    • Wikio IT
    • Bitacoras.com
    • Twitter
    Etiquetas:

    Entradas relacionadas

    This entry was posted on Sábado, julio 11th, 2009 at 3:04 and is filed under Poesia. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
  • 1 Comment

    Take a look at some of the responses we've had to this article.

    1. Posted on julio 11th

      Información Bitacoras.com…

      Valora en Bitacoras.com: Luis de Gongora y Argote. Nació en Cordoba el 11 de Julio de 1561. Poeta cumbre de la poesía castellana. Nació y murió en Córdoba Durantes su juventud fue alegre, libertino e, incluso, pendenciero. Para los veinte años ya…

  • Post a Comment

    Let us know what you thought.

  • Name:

    Email (required):

    Website:

    Message:

Canonical URL by SEO No Duplicate WordPress Plugin