
[…] Sólo es grande la esperanza
Y perenne el desear.
GGA
«El recuerdo importuno»
¿Serás del alma eterna compañera,
Tenaz memoria de veloz ventura?
¿Por qué el recuerdo interminable dura,
Si el bien pasó cual ráfaga ligera?
¡Tú, negro olvido, que con hambre fiera
Abres ¡ay! sin cesar tu boca oscura,
De glorias mil inmensa sepultura
Y del dolor consolación postrera!
Si a tu vasto poder ninguno asombra,
Y al orbe riges con tu cetro frío,
¡Ven! que su dios mi corazón te nombra.
¡Ven y devora este fantasma impío,
De pasado placer pálida sombra,
De placer por venir nublo sombrío!
Gertrudis Gómez de Avellaneda
De: Poesías líricas, 1836-1877
Recogido en: Obras completas – Tomo I Poesías líricas
Editorial: Ediciones Atlas, 1974
ISBN 13: 9788436304862
Gertrudis Gómez de Avellaneda nació en Camagüey, Cuba, el 23 de marzo de 1814.
Llamada coloquialmente Tula, y conocida años después como La peregrina, fue una escritora y poeta abolicionista.
Fue así mismo precursora del feminismo en España y según Marcelino Menéndez y Pelayo, una de las más grandes poetas de la lengua castellana.
Sus antepasados paternos eran oriundos de Constantina de la Sierra en la provincia de Sevilla.
En 1836 partió con su familia hacia España, estableciéndose en La Coruña, ciudad en la que vivía la familia de su padrastro.
Fue en la capital gallega donde realmente emergió como poeta.
De La Coruña se trasladó junto su hermano Manuel Gómez de Avellaneda, a Andalucía, instalándose definitivamente en Sevilla.
En el verano de 1840 estrenó en Sevilla su primer drama titulado Leoncia.
Tras una azarosa vida amorosa, fue madre soltera, en 1846 se casó con don Pedro Sabater, entonces gobernador civil de Madrid, del que enviudó; tras haber residido en Madrid y Burdeos, se casó nuevamente en 1856 con un político de gran influencia, Domingo Verdugo; este sería gravemente herido en una reyerta, y con el fin de intentar mejorar sus heridas, viajaron a Cuba en 1959, donde Tula fue agasajada por sus compatriotas tras veintitrés años de ausencia.
En 1863 murió su esposo, hecho que acentuó su espiritualidad y entrega mística a una severa y espartana devoción religiosa.
En 1864 regresó a Madrid, tras pasar por Nueva York, Londres, París y Sevilla.
Finalmente murió en Madrid, el 1 de febrero de 1873 a los 58 años de edad.
Sus restos, fueron trasladados al cementerio de San Fernando de Sevilla, donde reposa junto a los de su esposo y su hermano Manuel.
También de Gertrudis Gómez de Avellaneda en este blog:
«Gertrudis Gómez de Avellaneda: El recuerdo importuno»: AQUÍ
«Gertrudis Gómez de Avellaneda: A la luna»: AQUÍ
«Gertrudis Gómez de Avellaneda: Las contradicciones»: AQUÍ
«Gertrudis Gómez de Avellaneda: Mi mal»: AQUÍ
«Gertrudis Gómez de Avellaneda: Soledad del alma»: AQUÍ
«Gertrudis Gómez de Avellaneda: A Él»: AQUÍ
«Gertrudis Gómez de Avellaneda: Amor y orgullo»: AQUÍ
«Gertrudis Gómez de Avellanada: Deseo de venganza»: AQUÍ
«Gertrudis Gómez de Avellaneda: Al árbol de Guernica»: AQUÍ

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