Poesia

Adrienne Rich: Paula Becker a Clara Westhoff

agosto 11, 2015

«…Tu silencio hoy es un estanque donde viven cosas ahogadas
cosas que quiero ver levantarse chorreando y secarse al sol…»

AR

«Paula Becker a Clara Westhoff»

El otoño se ha retrasado,
se sostiene el verano todavía, mientras la luz
parece durar más largamente de lo que debiera,
o quizás estoy usándola hasta el fin.
La luna rueda en el aire. Yo no quería a esta criatura.
Eres la única a quién se lo he contado.
Deseo tener un niño algún día, pero no ahora.
Otto tiene una manera calma y complaciente
de seguirme con sus ojos, como diciendo
¡pronto tendrás las manos llenas!
Y sí, las tendré; este niño será mío,
no suyo, los fracasos, si fracaso,
serán míos. No es fácil aprender, Clara
a prevenir estas cosas,
y cuando tenemos un niño, es nuestro.
Pero últimamente me siento más allá de
Otto o de cualquiera.
Sé ahora qué clase de trabajo tengo que hacer.
¡Exige tanta energía! Tengo el sentimiento de
moverme hacia algún lugar, paciente,
impacientemente,
en mi soledad. Busco en la naturaleza
formas nuevas, viejas formas en lugares nuevos,
los planos de una boca antigua, digamos,
entre las hojas.
Sé y no sé
lo que estoy buscando.
Recuerdas aquellos meses juntas en el estudio,
tus fuertes brazos hundidos en la arcilla
húmeda, mientras yo trataba de hacer algo con las
raras impresiones que me asaltaban – flores
y pájaros japoneses sobre la seda, borrachos
protegiéndose en el Louvre, aquella luz del río,
aquellos rostros… ¿Sabíamos exactamente
por qué estábamos allí? París te amilanaba,
era demasiado para ti, sin embargo
proseguiste tu trabajo… Y más tarde nos encontramos
nuevamente allí, ambas casadas entonces,
y pensé que tú y Rilke parecían inquietos.
Sentí cierta falta de alegría entre ustedes. Por supuesto
él y yo tuvimos nuestros roces. Quizás estaba celosa
de él, en principio por haberte alejado de mí;
quizás me casé con Otto para llenar
mi soledad de ti.
Rainer, por supuesto, sabe más de lo que Otto sabe,
él cree en las mujeres. Pero se alimenta de
nosotras, como todos ellos. Su vida entera, su arte
está protegido por mujeres. ¿Quién de
nosotras podría decir esto?
¿Quién de nosotras, Clara, como mujer no
ha tenido que dar un salto más allá de nosotras mismas
para salvar nuestro trabajo? ¿o es para
salvarnos a nosotras mismas?
El matrimonio es más solitario que la soledad.
Sabes: he estado soñando que moría dando a luz al niño.
No podía pintar o hablar o aún moverme.
Mi niño -pienso- me sobrevivía. Pero lo gracioso.
en el sueño, era que Raine había escrito mi réquiem;
Un largo y hermoso poema, llamándome su amiga.
Yo era tu amiga,
pero no en el sueño tú no decías una palabra.
En el sueño su poema era como una carta
a alguien que no tenía derecho
de estar allí, pero que debía ser tratado gentilmente,
como un huésped que llega en día equivocado. Clara,
¿por qué no sueño contigo?
Aquella foto donde estamos juntas; la tengo todavía,
tú y yo mirándonos intensamente
y mi cuadro detrás nuestro.
¡Cómo trabajábamos codo a codo!
Y cómo he trabajado desde entonces
intentando crear acorde a nuestro plan,
el que traíamos contra todos los obstáculos,
imprimir nuestra fuerza
en cada cosa. No deteniéndonos en nada
aunque fuéramos mujeres. Clara, nuestra
fuerza permanece todavía
en los temas de los que solíamos hablar:
cómo la vida y la muerte se toman de las manos,
la lucha por la verdad, nuestro voto contra
todo sentimiento de culpa.
Y ahora siento el amanecer y el día que llega.
Amo despertar en mi estudio viendo mis
pinturas revivir en la luz. A veces siento
que soy yo misma quien se mueve dentro de mí,
a quien debo amar y alimentar…
Deseo hubiéramos hecho esto una con la otra
toda nuestra vida, pero no podemos…
Dicen que una mujer preñada
sueña su propia muerte. Pero la vida y la muerte
se toman de las manos. Clara, me siento llena
de trabajo, de vida que vislumbro, y amor
por ti, que entre toda la gente,
no importa lo mal que lo exprese,
oirá todo lo que diga y lo que no puedo decir.

Adrienne Rich

Traducción de Diana Bellesi

Poema original en inglés:

«Paula Becker to Clara Westhoff»

The autumn feels slowed down,
summer still holds on here, even the light
seems to last longer than it should
or maybe I’m using it to the thin edge.
The moon rolls in the air. I didn’t want this child.
You’re the only one I’ve told.
I want a child maybe, someday, but not now.
Otto has a calm, complacent way
of following me with his eyes, as if to say
Soon you’ll have your hands full!
And yes, I will; this child will be mine
not his, the failures, if I fail
will all be mine. We’re not good, Clara,
at learning to prevent these things,
and once we have a child it is ours.
But lately I feel beyond Otto or anyone.
I know now the kind of work I have to do.
It takes such energy! I have the feeling I’m
moving somewhere, patiently, impatiently,
in my loneliness. I’m looking everywhere in nature
for new forms, old forms in new places,
the planes of an antique mouth, let’s say, among the leaves.
I know and do not know
what I am searching for.
Remember those months in the studio together,
you up to your strong forearms in wet clay,
I trying to make something of the strange impressions
assailing me–the Japanese
flowers and birds on silk, the drunks
sheltering in the Louvre, that river-light,
those faces…Did we know exactly
why we were there? Paris unnerved you,
you found it too much, yet you went on
with your work…and later we met there again,
both married then, and I thought you and Rilke
both seemed unnerved. I felt a kind of joylessness
between you. Of course he and I
have had our difficulties. Maybe I was jealous
of him, to begin with, taking you from me,
maybe I married Otto to fill up
my loneliness for you.
Rainer, of course, knows more than Otto knows,
he believes in women. But he feeds on us,
like all of them. His whole life, his art
is protected by women. Which of us could say that?
Which of us, Clara, hasn’t had to take that leap
out beyond our being women
to save our work? or is it to save ourselves?
Marriage is lonelier than solitude.
Do you know: I was dreaming I had died
giving birth to the child.
I couldn’t paint or speak or even move.
My child–I think–survived me. But what was funny
in the dream was, Rainer had written my requiem–
a long, beautiful poem, and calling me his friend.
I was your friend
but in the dream you didn’t say a word.
In the dream his poem was like a letter
to someone who has no right
to be there but must be treated gently, like a guest
who comes on the wrong day. Clara, why don’t I dream of you?
That photo of the two of us–I have it still,
you and I looking hard into each other
and my painting behind us. How we used to work
side by side! And how I’ve worked since then
trying to create according to our plan
that we’d bring, against all odds, our full power
to every subject. Hold back nothing
because we were women. Clara, our strength still lies
in the things we used to talk about:
how life and death take one another’s hands,
the struggle for truth, our old pledge against guilt.
And now I feel dawn and the coming day.
I love waking in my studio, seeing my pictures
come alive in the light. Sometimes I feel
it is myself that kicks inside me,
myself I must give suck to, love…
I wish we could have done this for each other
all our lives, but we can’t…
They say a pregnant woman
dreams her own death. But life and death
take one another’s hands. Clara, I feel so full
of work, the life I see ahead, and love
for you, who of all people
however badly I say this
will hear all I say and cannot say.

Adrienne Rich

*Paula Becker y Clara Westhoff see hicieron amigas en Worspede, una colonia de artistas cerca de Bremen, Alemania, el verano de 1899.
En enero de 1900 pasaron juntas un año en París, donde Paula pintaba y Clara estudiaba escultura con Rodin. En agosto volvieron a Worspede, y a continuación pasaron juntas el invierno en Berlín.
En 1910 Clara se casó con Rainer Maria Rilke, y poco después, Paula lo hacía con el pintor Otto Modersohn. Murió de una hemorragia después de dar a luz, murmurando: ¡Qué lástima!

Adrienne Cecile Rich nació el 16 de mayo de 1929, en en Baltimore, Maryland, Estados Unidos.
Poeta, intelectual, crítica y activista lesbiana. Su compromiso con el movimiento feminista y su estética lésbica han influenciado muchos de sus trabajos.
Su obra poética, junto a la de Audre Lorde y Alice Walker, han inspirado la lucha no sólo de feministas de estadounidenses sino también de América Latina.
Murió, el 27 de marzo de 2012, en Santa Mónica, California.

También de Adrienne Rich en este blog:

«Adrienne Rich: Reparto de tareas»: AQUÍ

«Adrienne Rich: En aquellos años»: AQUÍ

«Adrienne Rich: Árboles»: AQUÍ

*En la fotografía aparecen las dos mujeres que inspiraron este poema: Paula Becker y Clara Westhoff.

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No Comments

  • Reply Bitacoras.com septiembre 7, 2014 at 10:43 pm

    Información Bitacoras.com

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  • Reply Mi recuerdo a Adrienne Rich: En aquellos años » Trianarts mayo 16, 2015 at 12:16 am

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