Poesia

Edgar Allan Poe: La durmiente

enero 19, 2026


HUBO aquí un valle antaño, callado y sonriente,
donde nadie habitaba:
partiéronse las gentes a la guerra,
dejando a los luceros, de ojos dulces.

EAP

Recordando a Edgar Allan Poe en el aniversario de su nacimiento

«La durmiente»

Estoy a medianoche, en pleno junio
bajo un místico y claro plenilunio.
Un vaho hipnótico, de rocío empapado,
emana desde su borde dorado,
y gota a gota, en pausado goteo,
desde el mudo montañoso apogeo
se desliza con aire musical
hasta llegar al valle universal.
Sobre la tumba se inclina el romero
y cuelga la azucena alrededor,
envuelto entre la niebla el campo entero,
las ruinas se abandonan al sopor.
Como el río Leteo, el lago olvida
en un sueño consciente, muerte y vida,
sin querer despertar de nuevo a ellas.
Alta Belleza duerme en el camino
(su ventanuco abierto a las estrellas)
donde descansa Irene y su Destino.

¡Dama radiante! ¿Es adecuada
esa abertura hacia la madrugada?
Aires lascivos caen desde la umbría
por la trampilla de la celosía.
Aires incorpóreos cuya fragancia
se agita fuera y dentro de tu estancia,
y mece de manera vacilante
los cortinajes del dosel colgante
sobre el párpado inerte bajo el cual
tu alma yace dormida y abismal.
Sobre la superficie que tú pueblas,
como fantasmas, vibran las tinieblas.
¿No sientes tú temor, dama querida?
¡Con qué estarás soñando aquí tendida!
¡Seguro que vendrás de nuevos mares,
prodigio frente al soto de estos lares!
¡Rara es tu palidez! ¡Tu ajuar curioso!
¡Extraño tu pelo largo y frondoso
y todo este silencio riguroso!

¡Duerme la dama! ¡Ojalá su descanso
sea profundo, duradero y manso!
¡La acoja el cielo en su sagrada torre!
Que otra más santa esta alcoba borre
y otro más triste el lecho le ahorre.
¡Suplico a Dios que descanse tranquila
por siempre clausurada la pupila
al coro de fantasmas que desfila!

¡Duerme mi amor! ¡Que su sueño fecundo
igual que es prolongado, sea profundo!
¡Que eviten los gusanos su morada!
Que en la espesura, vieja y cerrada,
ante ella surja una bóveda holgada.
Una bóveda ilustre, que tal vez
vio crespones triunfantes, para prez,
sobre los ataúdes señoriales,
de la estirpe en sus nobles funerales.
Un sepulcro remoto, solitario,
contra cuyo zaguán ella, a diario,
arrojó ociosas piedras en la infancia.
Un mausoleo en cuya altisonancia
no probará ya el eco en la distancia,
creyendo oír, ¡pobre hija del pecado!,
a los muertos gemir del otro lado.

Edgard Allan Poe

Traducción de Raquel Lanseros

Este poema se publicó originalmente en la colección Poems by Edgar A. Poe (1831), siendo una de sus obras poéticas tempranas que luego apareció en diversas antologías y ediciones de sus poemas completos a lo largo de su vida y tras su muerte, como parte de sus Obras Completas.

Nació en Boston, Estados Unidos, el 19 de enero de 1809.
Escritor, poeta, crítico y periodista romántico, es sobre todo conocido como uno de los más importantes representantes del relato corto, en toda la literatura universal, del que fue uno de los primeros practicantes de su país.
Renovó la novela gótica, y es recordado sobre todo por sus cuentos de terror.
Su más ferviente admirador, entre los poetas, Charles Baudelaire, decía de Poe: La poesía de Poe era profunda y reverberante como el sueño, misteriosa y perfecta como el cristal.
Murió en Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849.

También de Edgar Allan Poe en este blog:

«Edgar Allan Poe: La durmiente»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: Un sueño dentro de otro sueño»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: El valle de la inquietud»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: Las Campanas»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: Solo»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: La estrella de la tarde»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: Leonora»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: Lucero de la tarde»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: Lucero vespertino»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: El gusano vencedor»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: El cuervo»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: País de hadas»: AQUÍ

«Edgard Allan Poe: A Elena»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe y sus frases»: AQUÍ

«Edgar Allan Poe: Las Campanas»: AQUÍ

Poemas:

«Tamerlane» («Tamerlane») (1827)
«A…»  (1827)
«Sueños» («Dreams») (1827)
«Espíritus de los muertos» («Spirit of the Dead») (1827)
«Estrella del anochecer» («Evening Star») (1827)
«Un sueño» («A Dream») (1827)
«El día más feliz, la hora más Feliz» («The Happiest Day, The Happiest Hour) (1827)
«El lago: A …» («The Lake: To …») (1827)
«Al Aaraaf» («Al Aaraaf») (1829)
«Soneto a la Ciencia» («Sonnet To Science») (1829)
«Solo» («Alone») (1829)
«A Elena» («To Helen») (1831)
«La ciudad en el mar» («The City in the Sea») (1831)
«La durmiente» («The Sleeper») (1831)
«El valle de la inquietud» («The Valley of Unrest») (1831)
«Israfel» («Israfel») (1831)
«El Coliseo» («The Coliseum») (1833)
«A alguien en el paraíso» («To Someone in Paradise») (1834)
«Himno» («Hymn») (1835)
«Soneto a Zante» («Sonnet to Zante») (1837)
«Balada nupcial a …» («Bridal Ballad to …») (1837)
«El palacio encantado» (The Haunted Palace) (1839)
«Soneto del silencio» («Sonnet-Silence») (1840)
«Lenore» («Lenore») (1843)
«Tierra de sueños» («Dream Land») (1844)
«El cuervo («The Raven») (1845)
«Eulalie, una canción» (Eulalie, A Song») (1845)
«Ulalume» (1847)
«Un sueño en un sueño» («A Dream Within a Dream») (1849)
«Annabel Lee» (1849)
«Las campanas» («The Bells») (1849)
«A mi madre» («To My Mother») (1849)

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No Comments

  • Reply Lucero vespertino, de Edgard Allan Poe | Trianarts junio 5, 2013 at 1:52 am

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  • Reply Edgard Allan Poe: El cuervo | Trianarts junio 19, 2014 at 1:38 am

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  • Reply Edgard Allan Poe: Solo - Trianarts enero 9, 2016 at 3:29 am

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