
Tú me dueles, amor, pero te canto
y es el gusano que en la carne horada,
no torbellino sino abrazo lento,
sí razón o temor, sí bárbaro camino.
JE
De «Renta y diario de amor»
Cuando dijiste ¡basta! era diciembre
y sólo tú templabas el vació.
Pensé que nada estaba,
que se perdió contigo la llave de la vida.

