La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)

«Te sentiste solo, pero en tu debilidad había algo como un escudo para tu defensa, y ese Algo era la terrible belleza de la POESÍA.»
Recuerdo a Manolo sentado en su mesa de la Biblioteca Municipal, todos los viernes y sábados durante mis años de instituto, dedicaba un par de horas para ir a leer, Manolo era ayudante en la biblioteca, pero también uno de los poetas mas queridos de mi Badajoz natal, su ternura y su sensibilidad las tengo en mi recuerdo, él fue uno de los culpables de que ame tanto la poesía, esta noche, por algún motivo lo he recordado, y quiero dejaros una muestra de su poesía sencilla, fresca y cercana.
¡ No puedes salir del jardín
donde mi amor te aprisiona !
Presa estás en mí.
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La Navidad invadía cada rincón de la ciudad. Se sorprendió de la soledad y lejanía de la gente que le rodeaba en aquel mismo instante.
Mº Angustias González López
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