La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.*
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645).
*Significa que el envidioso se consume a sí mismo por el mal ajeno (flaca y amarilla), mordiendo y dañando, pero sin obtener ningún provecho o nutrición real (no come).

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La envidia es un vicio sin deleite que atormenta cuando se disimula y desacredita cuando se conoce.
Solis