«… Este muerto Madrid en el que aún,
entre coches, oirás las misteriosas
campanadas de un ruinoso convento,
las mismas que hace siglos oyó Góngora …»
AT
«España»
MÁS que una piel de toro, una sotana.
Eso es verdad. Pero con todo era
para mí aquella patria una bandera
de vida pueblerina y virgiliana.



