Poesia

Tomás Segovia: Besos

enero 22, 2012

«Porque te voy a ver tal vez mañana
y porque aún palpita aunque dolido el tiempo…»
TS

«Besos»

Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica
primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas
anchas gotas dulces cuando empieza la lluvia
que revientan como claveles de sombra
luego de pronto todos juntos
hundiéndose en tu gruta marina
chorro de besos sordos entrando hasta tu fondo
perdiéndose como un chorro en el mar
en tu boca oceánica de oleaje caliente
besos chafados blandos anchos como el peso de la plastilina
besos oscuros como túneles de donde no se sale vivo
deslumbrantes como el estallido de la fe
sentidos como algo que te arrancan
comunicantes como los vasos comunicantes
besos penetrantes como la noche glacial en que todos nos abandonaron
besaré tus mejillas
tus pómulos de estatua de archilla adánica
tu piel que cede bajo mis dedos
para que yo modele un rostro de carne compacta
idéntico al tuyo
y besaré tus ojos más grandes que tú toda
y que tú y yo juntos y la vida y la muerte
del color de la tersura
de mirada asombrosa como encontrarse en la calle con
uno mismo
como encontrarse delante de un abismo
que nos obliga a decir quién somos
tus ojos en cuyo fondo vives tú
como en el fondo del bosque más claro del mundo
tus ojos que tú no conoces
que miran con un gran golpe aturdidor
y me inmutan y me obligan a callar y a ponerme serio
como si viera de pronto en una sola imagen
toda la trágica indescifrable historia de la especie
tus ojos de esfinge virginal
de silencio que resplandece como el hielo
tus ojos de caída durante mil años en el pozo del olvido
besaré también tu cuello liso y vertiginoso como un tobogán inmóvil
tu garganta donde la vida se anuda como un fruto
que se puede morder
tu garganta donde puede morderse la amargura
y donde el sol en estado líquido circula por tu voz y tus venas
como un cogñac ingrávido y cargado de electricidad
besaré tus hombros construidos y frágiles como la ciudad
de Florencia
y tus brazos firmes como un río caudal
frescos como la maternidad
rotundos como el momento de inspiración
tus brazos redondos como la palabra de Roma
amorosos a veces como el amor de las vacas por los terneros
y tus manos lisas y buenas como cucharas de palo
tus manos incitadoras como la fiebre
o blandas como el regazo de la madre del asesino
tus manos que apaciguan como saber que la bondad existe
besaré tus pechos globos de ternura
besaré sobre todo tus pechos más tibios que la convalescencia
y que pesan en el hueco de mi mano como la evidencia
en la mente del sabio
tus pechos pesados fluidos tus pechos de mercurio solar
tus pechos anchos como un paisaje escogido definitivamente
inolvidables como el pedazo de tierra donde habrán
de enterrarnos
calientes como las ganas de vivir
con pezones de milagro y dulces alfileres
que son la punta donde de pronto acaba chatamente
la fuerza de la vida y sus renovaciones
tus pezones de botón para abrochar el paraíso
de retoño del mundo que echa flores de puro júbilo
tus pezones submarinos de sabor a frescura
besaré mil veces tus pechos que pesan como imanes
y cuando los aprieto se desparraman como el son
en los trigales
tus pechos de luz materializada y de sangre dulcificada
generosos como la alegría de aceptar la tristeza
tus pechos en donde todo se resuelve
donde acaba la guerra la duda la tortura
y las ganas de morirse
besaré tu vientre firme como el planeta Tierra
tu vientre de llanura emergida del caos
de playa rumorosa
de almohada para la cabeza del rey después de entrar a saco
tu vientre misterioso cuna de la noche desesperada
remolino de la rendición y del deslumbrante suicidio
donde la frente se rinde como una espada fulminada
tu vientre montón de arena de oro palpitante
montón de trigo negro cosechado en la luna
montón de tenebroso humos incitante
tu vientre regado por los ríos subterráneos
donde aún palpitan las convulsiones del parto de la tierra
tu vientre contráctil que se endurece como un brusco
recuerdo que se coagula
y ondula como las colinas
y palpita como las capas más profundas del mar océano
tu vientre lleno de entrañas de temperatura insoportable
tu vientre que ruge como un horno
o que está tranquilo y pacificado como el pan
tu vientre como la superficie de las olas
lleno hasta los bordes de mar de fondo y de resacas
lleno de irresistible vértigo delicioso
como una caída en un ascensor desbocado
interminable como el vicio y como él insensible
tu vientre incalculadamente hermoso
valle en medio de ti en medio del universo
en medio de mi pensamiento
en medio de mi beso auroral
tu vientre plaza de todos
partido de luz y sombra y donde la muerte trepida
suave al tacto como la espalda del toro negro de la muerte
tu vientre de muerte hecha fuente para beber la vida
fuerte y clara
besaré tus muslos de catedral
de pinos paternales
practicables como los postigos que se abren sobre
lo desconocido
tus muslos para ser acariciados como un recuerdo pensativo
tensos como un arco que nunca se disparará
tus muslos cuya línea representa la curva del curso de los tiempos
besaré tus ingles donde anida la fragilidad de la existencia
tus ingles regadas como los huertos mozárabes
translúcidas y blancas como la vía láctea
besaré tu sexo terrible
oscuro como un signo que no puede nombrarse sin tartamudear
como una cruz que marca el centro de los centros
tu sexo de sal negra
de flor nacida antes que el tiempo
delicado y perverso como el interior de las caracolas
más profundo que el color rojo
tu sexo de dulce infierno vegetal
emocionante como perder el sentido
abierto como la semilla del mundo
tu sexo de perdón para el culpable sollozante
de disolución de la amargura y de mar hospitalario
y de luz enterrada y de conocimiento
de amor de lucha a muerte de girar de los astros
de sobrecogimiento de hondura de viaje entre sueños
de magia negra de anonadamiento de miel embrujada
de pendiente suave como el encadenamiento de las ideas
de crisol para fundir la vida y la muerte
de galaxia en expansión
tu sexo triángulo sagrado besaré
besaré besaré
hasta hacer que toda tú te enciendas
como un farol de papel que flota locamente en la noche.

Tomás Segovia

Nació en Valencia, el 21 de mayo de 1927.
Escritor, poeta y ensayista, se exilió a México durante la Guerra Civil Española, donde se nacionalizó y viviría el resto de su vida.
Estudió Letras Españolas en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Profesorado de Francés en el programa de la Sorbona en México.
Le fue concedida la beca Guggenheim en 1950.
Entre 1948 y 1954 ejerció como profesor en el Intitut Français d’ Amérique Latine y de forma esporádica en la Alianza Francesa.
Obtuvo entre otros premios y galardones:
Premio Xavier Villaurrutia por «Terceto».
Premio Magda Donato en 1974.
Premio Alfonso X de Traducción en 1982, 1983 y 1984.
Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en 2000
XV Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe «Juan Rulfo».
Premio Extremadura a la Creación en 2007.
Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca ciudad de Granada, por toda una trayectoria, en 2008. Según el jurado porque es «un poeta de las dos orillas» que «ha devuelto a España lo que aprendió fuera».
Premio de la Crítica por «Estuario», en 2011.
Murió en Ciudad de México, el 7 de noviembre de 2011.

También de Tomás Segovia en este blog:

«Tomás Segovia: Como el primer día»: AQUÍ

«Tomás Segovia: La musica»: AQUÍ

«Tomás Segovia: Manos»: AQUÍ

«Tomás Segovia: No volverá»: AQUÍ

«Tomás Segovia: Dicho a ciegas»: AQUÍ

«Tomás Segovia: Confesión»: AQUÍ

«Tomás Segovia: Bandera»: AQUÍ»

«Tomás Segovia: Canciones sin su música»: AQUÍ 

«Tomás Segovia: Modesto desahogo»: AQUÍ

«Tomás Segovia: Desnuda aún, te habías levantado…»: AQUÍ

«Tomás Segovia: Besos»: AQUÍ 

«Tomás Segovia: El extranjero»: AQUÍ

«Tomás Segovia: Vientos»: AQUÍ

Bibliografía poética:

La luz provisional (1950).
El sol y su eco (1960).
Anagnórisis (1967).
Figura y secuencias (1979).
Luz de aquí», Barcelona, Lumen, 1982
Partición, Valencia, Pre-Textos, 1983
Cantata a solas (1985).
Lapso, Valencia, Pre-Textos, 1986
Orden del día, Valencia, Pre-Textos, 1988
Noticia natural, Valencia, Pre-Textos, 1992
Casa del nómada (1994).
Fiel imagen (1997).
Poesía, 1943-1997, FCE, 1998
Lo inmortal, Madrid, Libros de la Galera, 1998
Misma juventud, Valencia, Pre-Textos, 2000
En los ojos del día, Barcelona, Círculo de Lectores, 2003
Salir con vida, Valencia, Pre-Textos, 2003
Día tras día», Valencia, Pre-Textos, 2005
Sonetos votivos (2005 y 2008).
Lucido invierno, Valladolid, El gato gris, 2006
Llegar (poemas 2005-2006), Pre-Textos, 2007
Siempre todavía, Valencia, Pre-Textos, 2008
Aluvial: (poemas 2007-2008), Pre-Textos, 2009
El tiempo en los brazos: cuaderno de notas (1950-1983)», Valencia, Pre-Textos, 2009
Sin nada en otro sitio, Ayuntamiento de Granada, 2009
Estuario, Valencia, Pre-Textos, 2011

*La imagen es una fotografía de la escultura de Victor Delfin, «El beso», situada en el Parque del Amor de Lima, Perú.

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  • Reply Tomás Segovia: Dicho a ciegas » Trianarts | Trianarts marzo 22, 2013 at 12:07 pm

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  • Reply Tomás Segovia: Vientos | Trianarts junio 1, 2014 at 12:20 am

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