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    jfeeijoo.jpg picture by TrianaTubes

    Javier Feijoó  (BADAJOZ, 1960).-

     

    Javier Feijoó, busca en su alma los mejores sentimientos para transformarlos en poesía viva, una poesía castúa que no deja a nadie indiferente.   Su primera obra “De la Corteza a la Encina” se agotó en pocos meses teniendo una cogida favorable de la crítica. Manuel Pecellín Lancharro en su Bibliografía Extremeña (1997-1999) comenta. “… el poeta dialectal nos ofrece una de las obras más dignas que en este habla conocemos”.

    “Javier Feijóo es el mas fiel representanti la escuela chamiciana n’Estremaura. La su puesia traïcional mos palra de sintimientus d’ergullu, runchaerus, penaerus i atihu a lo que el pueta de Guareña llamó “castúo”.

    La puesia el Feijóo está escrebia en castúo, con vozis esgarrás unas vezis i otras con tiernus remurmulleus, puestus nel papel colos mós ortugráficus chamicianus.”

    Fraili Carmona

    Algunas obras: De la Corteza a la Encina (1998), Asina Sentimientos en Castúo (2000), Ocurrencias (2002)

     

    Güérfanos de verbos

     

    ¡Agilen p’alantre los que tién curtura!

    ¡Agilen p’alantre los que tién talento!

    ¡Qu’agilen delantre tós los qu’han leío

    porque yo no pueo!

    Na más soy poeta,

    de los de nacencia, de los extremeños.

    Y afilo mi pluma con la mi experencia,

    y arrebusco, y jimplo, y escarbo’n los verbos.

     

    ¡Yo diré detrás con el mi magín

    jilvanando versos!

     

    Y es que yo cavilo:

    Pa tirá del carro d’este galraero

    a mí me s’ocurre que los ilustraos

    tién que dir primeros.

    Y aluego nusotros,

    con versinos nuevos,

    manque’n jarapales nus jagamos trizas

    nuestros sentimientos,

    pasino a pasino

    jaremos sendero.

     

    Y arrebuscaremos aquellas vereas

    arrescondiínas por los nuestros pueblos;

    castúas palabras, aquellas qu’antaño

    icían los agüelos;

    recaínos nuestros, los mesmos qu’hogaño

    s’enrëan con el tiempo;

    y güenos poemas, versos qu’en la tierra jueron enraigaos

    por jondos pensares de grandes maestros.

    ¡Versos qu’entoavía

    nus calan mu adrento!

     

    Porqu’Extremadura es tierra arrogante

    qu’esparramó cielo

    por los escondrijos más arrebuscaos

    d’este firmamento;

    y los que jacemos memoria

    d’aquello,

    con la savia nueva

    de los nuevos versos,

    a viejos poetas

    jonramos sin mieo.

     

    ¡Agilen p’alantre los que tién curtura

    y nus abran paso a los poetas nuevos!

     

    Pa que asín s’empollen

    nietos y bisnietos

    de la nuestra galra…

    …¡qu’entoavía hay tiempo!

    Y palren asina,

    y sin miëo manejen tós los nuestros verbos,

    esos que nus jinchan el pecho d’ergullo

    a los extremeños.

     

    ¡Qu’agilen p’alantre, qu’agilen con ganas

    los que tién talento,

    los que tién curtura,

    los nobles, los güenos, los sabios maestros!

    ¡Naide s’acagace!

    ¡Naide tenga mieo!

    Qu’asín arrejunde dende su nacencia

    la juerza d’un pueblo

    que labró los mares más arrebataos

    y sembró caraite’n la tierra adrento

    regao con sangre,

    suores y esjuerzos.

     

    Y asina emigraron nuestros campusinos,

    nuestros labraores, los nuestros ancestros.

     

    Y asina soñaron gorvel ergullosos

    con una mijina de gloria y dinero.

    ¡Pero jueron tantos los que se quearon

    durmíos en el tiempo!

    Su lágrima seca

    dio retoños nuevos,

    y endispués los nietos

    y aluego’l silencio.

     

    Y quiciás por eso hoy endilgo un chillo

    con töas las mis juerzas a ese nuestro cielo,

    al desparramao por los escondrijos más arrebuscaos

    d’este firmamento:

    ¡Gorvel emigrantes!

    ¡Gorvel extremeños!

    ¡Gorvel cuantiantes manque na más sea

    pa la fiesta’l pueblo!

    ¡Gorvel con la galra qu’arrebujaína’n aquellos jatos

    sus llevastis lejos!

    ¡Gorvel a la tierra d’aonde sus llevastis

    la vos qu’andenantes l’ascuché al agüelo!

     

    ¡Gorvel emigrantes!

    ¡Gorvel cuantiantes pa danos aliento!

     

    ¿No veis que nusotros, los qu’aquí queamos,

    los que reguñimos con nusotros mesmos

    sin tirá con juerza del carro eschangao

    d’este galraero,

    dende que sus juistis pa esos andurriales,

    pa esos otros pueblos,

    semos unos probes

    güérfanos de verbos?

     

     

    La noch’e la riá

     

    El otoño metío’n agua

    había jormäo mil riachuelos

    que cargaban los arroyos

    a su paso po los pueblos;

    y ya había argunos pantanos

    con mu poco pa está llenos.

     

    Aquel octubre jué gris,

    casi tós los días lloviendo,

    pero naidi barruntaba

    que juera  a sé tan en serio.

     

    Prencipió’l mes de noviembre

    entöavía con más genio

    y en la madrugá del seis

    s’ajuntaron lluvia y viento

    estremeciendo la noche

    ¡era una noche de perros!

     

    Aquello da miëo contaglo.

    Como’l peó de los sueños.

     

    Tós los riachuelos y arroyos,

    qu’andenantes iban secos,

    jueron llenando’l Rivillas

    y su cauce bien repleto

    s’adentraba’n Badajó

    con la juerza d’un deseo.

     

    Y el Calamón, por su lao,

    ¡ese sí que venía güeno!

    Había cruzäo to Valverde

    con la rabia de los celos

    arrasando po las calles

    to lo qu’encontró por medio.

     

    Y pa colmo,  en las ajueras,

    antes e pasá po’l Cerro,

    en metá de las corrientes

    enrabietás com’un trueno,

    s’abía jormäo un amasijo

    con barro y con bichos muertos,

    con ramajos y con troncos

    arrancäos e cuajo enteros;

    y con coches esguazaos

    amontonäos en to’l medio,

    enreäos con la chatarra

    y con tejaos de jierro

    reventäos de los doblaos

    po la juerza de los vientos,

    apresando los dos cauces

    y  anegando los barbechos.

     

    Era alréo de la una,

    casi naide cogía’l sueño

    la gente’l Cerro e Reyes

    prencipió a sentí argún mieo;

    pero enjamás cabilaron,

     

     

    Soneto en Soledá (¡Asina!)

    El miajón de mi fosca soledá
    s’ha empapao de la juerza de mi canto
    lambiendo’l lagrimón que arranca’l llanto
    y estrujando mis versos sin piedá.

    P’al río de las letras sin edá
    m’arrempuja la magia de su encanto
    y bebo en el torrente de su manto
    sin rebujo qu’esconda salvedá.

    Asín brotan los versos de mi alma,
    en la orilla d’ese río qu’ajuye
    al mar del pantaruja y la bislama.

    ¡Asina! Este sentimiento fluye
    p’ajuntase con la miel de la palma
    aonde mi corazón amor diluye.

    Fuente: Asina. Sentimiento cástuo

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    This entry was posted on Domingo, septiembre 14th, 2008 at 15:14 and is filed under Regalos. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
  • 2 Comments

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    1. Posted on septiembre 14th

      Triana, no sólo te coloqué entre los enlaces de Los Convidados. Tienes que leer el post que esta semana le dedico a Pavese. La sorpresa está al final. Asómate.
      Un beso
      Antonio

      Último post en la Web de…Antonio Sarabia…Pavese a los cien años

    2. Posted on septiembre 15th

      Mil gracias Antonio.
      Un abrazo.

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