Poesia

José de Zorrilla: El reloj

enero 23, 2023


«… Sin justicia no habrá alguno,
Porque iremos uno a uno…»

JZ

Recordando a José de Zorrilla, en el aniversario de su muerte.

«El reloj»

Cuando en la noche sombría
Con la luna cenicienta,
De un alto reloj se cuenta
La voz que dobla a compás;
Si al cruzar la extensa plaza
Se ve en si tarda carrera
Rodar la mano en la esfera,
Dejando un signo detrás,
Se fijan allí los ojos,
Y el corazón se estremece,
Que según el tiempo crece,
Más pequeño el tiempo es;
Que va rodando la mano,
Y la existencia va en ella,
Y es la existencia mas bella
Porque se pierde después.
¡Tremenda cosa es pasando
Oír, entre el ronco viento,
Cuál se despliega violento
Desde un negro capitel
El son triste y compasado
Del reloj, que da una hora
En la campana sonora
Que está colgada sobre él!
Aquel misterioso círculo,
De una eternidad emblema,
Que está como un anatema
Colgado en una pared,
Rostro de un ser invisible
En una torre asomado,
Del gótico cincelado
Envuelto en la densa red,
Parece un ángel que aguarda
La hora de romper el nudo
Que ata el orbe, y cuenta mudo
Las horas que ve pasar;
Y avisa al mundo dormido,
Con la punzante campana,
Las horas que habrá mañana
De menos al despertar.
Parece el ojo del tiempo,
Cuya viviente pupila
Medita y marca tranquila
El paso a la eternidad;
La envió a reír de los hombres
La Omnipotencia divina,
Creó el sol que la, ilumina,
Porque el sol es la verdad.
Así a la luz de esa hoguera
Que ha suspendido en la altura,
Crece la humana locura,
Mengua el tiempo en el reló;
El sol alumbra las horas
Y el reloj los soles cuenta,
Porque en su marcha violenta
No vuelva el sol que pasó.
Tremenda cosa es, por cierto,
Ver que un pueblo se levanta
Y se embriaga y ríe y canta
De una plaza en derredor;
Y ver en la negra torre
Inmoble un reloj marcando
Las horas que va pasando
En su báquico furor.
Tal vez detrás de la esfera
Algún espíritu yace
Que rápidamente hace
Ambos punzones rodar
Quizá al declinar el día,
Para hundirse en Occidente
Asoma la calva frente,
El universo a mirar.
Quizá a la luz de la luna
Allá en la noche callada,
Sobre la torre elevada
A meditar se asentó:
Y por la abierta ventana,
Angustiado el moribundo,
Al despedirse del mundo
De horror transido le vio.
Quizá asomando a la esfera
La noche pasa y los días,
Marcando la hora postrera
De los que habrán de morir;
Quizá, la esfera arrancando,
Asome al oscuro hueco
El rostro nervioso y seco
Con sardónico reír.

¡Ay, que es muy duro el destino
De nuestra existencia ver
En un misterioso círculo
Trazado en una pared!
Ver en números escrito
De nuestro orgulloso ser
La miseria…, el polvo…, nada,
Lo que será nuestro fue.
Es triste oír de una péndola
El compasado caer
Como se oyera el rüido
De los descarnados pies
De la muerte, que viniera
Nuestra existencia a, romper;
Oír su golpe acerado
Repetido una, dos, tres,
Mil veces, igual, continuo
Como la primera vez.
Y en tanto por el Oriente
Sube el sol, vuelve a caer,
Tiende la noche su sombra,
Y vuelve el sol otra» vez,
Y viene la primavera,
Y el crudo invierno también,
Pasa el ardiente verano,
Pasa el otoño, y se ven
Tostadas hojas y flores
Desde las ramas caer.
Y el reloj dando las horas
Que no habrán más de volver;
Y murmurando a compás
Una sentencia cruel,
Susurra el péndulo: «¡Nunca,
Nunca, nunca vuelve a ser
Lo que allá en la eternidad
Una vez contado fue!

José de Zorrilla

De: Lírica sentimental

José Zorrilla y Moral nació en Valladolid, el 21 de febrero de 1817.
Poeta y dramaturgo español, cultivó todos los géneros poéticos: la lírica, la épica y la dramática.
Sin duda su obra cumbre y por la que es más conocido es Don Juan Tenorio, de 1844.
Caracteriza al estilo de Zorrilla una gran plasticidad y musicalidad y un poderoso sentido del misterio y de la tradición; por esto último, aparte de su temática, abundan los arcaísmos tomados en su mayoría del teatro del Siglo de Oro.
También emplea giros y juramentos antiguos. Su métrica es riquísima y en general cada obra suya es polimétrica, salvo algunas pequeñas leyendas que compone solo en romance; en el resto predominan metros y estrofas tradicionales como cuartetas, quintillas, sextinas, octavillas, cuartetos, octavas y octavas reales, romancillos de seis y de siete sílabas, romances, romances heroicos y silvas.
Su obra es desigual, unas veces muy inspirada y otras verbosa y falta de concreción: en todo caso, siempre es orgullosamente espontánea, libre y desenvuelta:

Porque en obras de gusto y de capricho / que traen sólo placer y no provecho, / todo se puede hacer si está bien hecho / y se puede decir si está bien dicho.

Entre sus poesías líricas de la primera época destacan las conocidas Orientales, género ya cultivado por Víctor Hugo. Mucho mejores son las Leyendas, donde demuestra ser mejor poeta narrativo que lírico y combina sabiamente intriga, sorpresa y misterio. Fueron muy célebres Margarita la tornera, A buen juez mejor testigo y El capitán Montoya. A los treinta y cinco años publicó Granada (1852), brillante evocación del mundo musulmán. Por su temática podemos establecer cinco bloques:

Lírica religiosa (Ira de Dios, La Virgen al pie de la Cruz)
Lírica amorosa (Un recuerdo y un suspiro, A una mujer)
Lírica sentimental (La meditación, La luna de enero)
Lírica descriptiva (Toledo, A un torreón)
Lírica filosófica (Cuentos de un loco)
Murió en Madrid, el 23 de enero de 1893.

También de José de Zorrilla en este blog:

«José de Zorrilla: El reloj»: AQUÍ

«José de Zorrilla: Dueña de la negra toca»: AQUÍ

«José de Zorrilla: Corriendo van por la Vega»: AQUÍ

«José de Zorrilla: La catedral»: AQUÍ

«José de Zorrilla: La orgía»: AQUÍ

«José Zorrilla: Para verdades el tiempo y para justicias Dios»: AQUÍ

«José de Zorrilla: Un poema en su aniversario – Tradición de Toledo»: AQUÍ

«José de Zorrilla: Carta de Don Juan a Doña Inés»: AQUÍ

«Don Juan Tenorio y la Fiesta de Difuntos»: AQUÍ

«José de Zorrilla: Dos poemas con Don Juan Tenorio:» AQUÍ

Bibliografía:

Poesía:

Religiosa (Ira de Dios, La Virgen al pie de la Cruz)
Amorosa (Un recuerdo y un suspiro, A una mujer)
Sentimental (La meditación, La luna de enero)
Tradicional (Toledo, A un torreón)

Épica

Los Cantos del Trovador (1840)
Granada (1852)
La Leyenda del Cid (1882)

Leyenda:

A buen juez mejor testigo
Para verdades el tiempo y para justicias Dios
El capitán Montoya
Margarita la tornera
La pasionaria
La azucena silvestre
La princesa Doña Luz
A la memoria de Larra

Poemas dramáticos

El zapatero y el Rey (1839 y 1842)
Sancho García (1842)
El puñal del godo (1843)
Don Juan Tenorio (1844)
La Calentura (1847)
Traidor, inconfeso y mártir (1849)

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