
De ellos es la vergüenza, nuestra no, nuestro es el dolor.
CC
«Escuela de Tundrija»*
¿Habrá sol en algún sitio de la tierra?
Nosotros somos el frío de una escuela de Siberia,
que detiene la calle con su alfabeto mudo.
¿Cómo cabemos en tal cerrado frío?
Sin colchones, huérfanos cuerpo y cuerpo,
buscamos la última gota de calor,
que se duerme en la sombra vecina.
El miedo zarandea la puerta y las ventanas,
los ojos se suicidan en la noche.
Quizá en alguna parte el hombre duerma,
nosotros somos esta terca medida del frío.
Lloran aquí y allá, y no sé cuál es mi llanto.
Crece el invierno sobre la escuela nimia,
y cómo detener sus troikas
con manos que no nacen todavía.
Seremos fuertes con el habla, porque hablando
la noche es limpia fuga.
Pero tenemos el duro asalto del silencio.
Un viento nos rescata del olvido,
desde el tiempo llega el anatema
y una nieve callada es raíz en los cuerpos,
que obedecen y siguen a la noche.
El alba, en los cristales, persiste y hiere más.
Hay que empezar de nuevo la jornada
con los ojos desvelados en el frío.
El recuerdo nos lleva a la estufa,
fuera ya del triunfo del calor.
La calle está ahí, pero no es nuestra,
así, desarropados.
No hay comida; hay agua, manjar largo,
cuando los frutos duermen bajo la guerra.
Es nuestro plato, al que no llega el pan,
porque el invierno mata los caminos.
La novedad en la aldea es incendio.
Hablan de los niños que vinieron de lejos
y que duermen en el suelo de su escuela.
Por un instante, la nieve evade las ventanas.
Son los chicos de Tundrija atados al cristal.
Algunos nos asaltan con sus ojos mayores,
rompen el hielo que se asombra en los vasos,
nos ofrecen pepitas de girasol,
y nos preguntan si hay pan en nuestro idioma.
Las clases regresan a la escuela,
las viejas aulas despiertan su alfabeto,
junto a las camas que llegan, crecen los pupitres,
se despiertan los gritos de los pasillos.
¿Se ha escapado la nieve?
¿Qué ha sido de la escuela,
de los niños ausentes, que enredaron mi nombre?
¿Y del pequeño, que el primer día de clases
dijo, al aún secuestrado en el asombro,
qué miras, es que nunca has visto a la gente?
Desde las mesas tropiezan nuestros ojos.
No hay extraños.
El frío esconde por un tiempo su derrota.
Carmen Castellote
De: Con suavidad de frío, México, 1976
Recogido en: Kilómetros de tiempo – Poesía completa
Ed. Torrenozas, 2021©
ISBN: 978-847839-871-3
*La Escuela de Tundrija fue un refugio y centro educativo siberiano que albergó a los niños del exilio republicano español evacuados a la Unión Soviética.Entre 1942 y 1943, el colectivo de niños españoles evacuados se refugió en esta aldea de la región de Altái, donde padecieron condiciones extremas, falta de alimentos y un frío inclemente dentro de las aulas. Este poema describe esta dura realidad. La aldea, inicialmente rechazada por los mapas, ha trascendido gracias a su poesía, sirviendo de símbolo para recordar la memoria histórica, el exilio y la resiliencia infantil.
Carmen Castellote nació en Bilbao, en 1932.
En plena Guerra civil española, en 1937, tras el bombardeo de Guernica y a la espera del asalto final por parte de las tropas franquistas a la ciudad de Bilbao, sus padres la embarcaron en una de las campañas de evacuación de niños organizada por la Segunda República Española, en su caso con destino a la Unión Soviética, a Leningrado, donde aquellos niños fueron alojados en lo que se denominó Casas de los niños.
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1941 fue evacuada de nuevo a Siberia.
Estudió Historia en Moscú. Tras contraer matrimonio con un socialista polaco en 1956, trasladó su residencia a Polonia.
Finalmente, en 1958 viajó a México para reencontrarse con su padre, que se había exiliado allí, una vez terminada la Guerra civil, estableciendo allí su residencia definitiva.
Ha trabajado durante más de veinte años dirigiendo el departamento de geografía e historia de la editorial Unión Tipográfica Editorial Hispano Americana (UTEHA).
Publicó su primer libro de poesía a los cuarenta años.
Su obra retrata su la infancia, la guerra, los trenes, el amor ―de sus propias experiencias vitales―. También el exilio, asumido como condición de vida.
Ganó la medalla Pushkin en Moscú por un ensayo sobre literatura rusa.
Con motivo de la celebración del Día del Libro el 23 de abril de 2021, se organizó en Madrid una actividad conmemorativa de su obra, promovida por el actor español Carlos Olalla.
Coincidiendo con la celebración del Día del Libro, el 23 de abril de 2022, el Instituto Cervantes abrió la Caja de las Letras para depositar el legado de Carmen Castellote en la caja num.1020.
También de Carmen Castellote en este blog:
«Carmen Castellote: Escuela de Tundrija»: AQUÍ
«Carmen Castellote: La guerra y yo»: AQUÍ
«Carmen Castellote: Yo llegué desde nunca»: AQUÍ
«Carmen Castellote: Camino»: AQUÍ
«Carmen Castellote: Lluvia»: AQUÍ
Bibliografía poética:
Con suavidad de frío, 1976
Vuelo de nieve al sol, 1979
Diálogo con la esfinge, 1983
Acta de renacimiento, 1985
Kilómetros de tiempo. Poesía Completa, Madrid, 2021

No Comments