Poesia

Giacomo Leopardi: Así mismo

junio 29, 2024


«Hoy no envidio ya ni a los necios ni a los sabios, ni a los grandes ni a los pequeños, ni a los débiles ni a los poderosos; envidio a los muertos, sólo por ellos me cambiaría.»
GL (de: Dialogo de Tristano e di un amico)

Recordando a Giacomo Leopardi que nació un día como hoy.

«Así mismo»

Ahora descansarás por siempre,
mi cansado corazón. Murió el postrer engaño
que eterno yo creía. Murió. Bien siento
en nosotros de los amados engaños
no sólo la esperanza sino el deseo extintos.
Reposa para siempre. Bastante
has palpitado. No valen cosa alguna
tus impulsos, ni es digna de suspiros
la tierra. Amargura y hastío
es la vida, no otra cosa; y fango es el mundo.
Tranquilízate. Desespera
por última vez. El hado a los humanos
sólo les dio el morir. Despréciate ya
a ti mismo, y la naturaleza y el indigno
poder que, oculto, impera sobre el mal común,
y la infinita vanidad de todo.

Giacomo Leopardi

Recogido en la antología: Dulce y clara es la noche
Traducción y selección de Antonio Colinas.
Ed. Galaxia Gutenberg 2019©
ISBN: 978-84-17747-92-3

El conde Giacomo Taldegardo Francesco di Sales Saverio Pietro Leopardi, nació en Recanati, Macerata, Italia, el 29 de junio de 1798.
Perteneciente a a una noble familia italiana, fue poeta, filósofo, filólogo y erudito del Romanticismo italiano.
Desde su nacimiento fue minado por la enfermedad, padeció la enfermedad de Pott, que le combó la espalda y además desarrolló un severo raquitismo.
Pasó su infancia estudiando y leyendo de forma compulsiva, con una curiosidad inagotable; leía hasta altas horas de la noche. A los once años había leído a Homero, a los trece escribió su primera tragedia; a los catorce la segunda: Pompeyo en Egipto; a los quince un ensayo sobre Porfirio. A esa edad conocía ya siete lenguas y había estudiado casi de todo: lenguas clásicas, hebreo, lenguas modernas, historia, filosofía, filología, ciencias naturales y astronomía.
Escribió un tratado de historia de la astronomía y dos poemas en griego antiguo que lograron engañar a ciertos helenistas de la época.
Sus obras se caracterizan por un pesimismo profundo y sin lenitivos. Sintió un profundo desprecio por los falsos consuelos del pensamiento progresista, y por el contrario una piedad infinita por el deseo de felicidad que le unía la huérfana estirpe humana, que le llevó a la compasión y a la solidaridad.
Murió en Nápoles, el 14 de junio de 1837.

Tambien de Giacomo Leopardi en este blog:

«Giacomo Leopardi: El gorrión solitario»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: Así mismo»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: A la luna»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: Imitación»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: La resurrección»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El infinito»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El ocaso de la Luna»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El sueño, Canto XV»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: Último canto de Safo»: AQUÍ

You Might Also Like

No Comments

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.