Poesia

Giacomo Leopardi: El infinito

junio 14, 2024


«Dulce y clara es la noche, y sin viento…»
GL

Mi recuerdo al poeta italiano, en el aniversario de su nacimiento.

«El infinito»

Siempre caro me fue este yermo cerro
y este seto, que priva a la mirada
de tanto espacio del último horizonte.
Mas, sentado y contemplando, interminables
espacios más allá de aquellos, y sobrehumanos
silencios, y una quietud hondísima
en mi mente imagino. Tanta, que casi
el corazón se estremece. Y como oigo
el viento susurrar en la espesura,
voy comparando ese infinito silencio
con esta voz. Y me acuerdo de lo eterno,
y de las estaciones muertas, y de la presente
y viva, y de su música. Así que, entre esta
inmensidad, mi pensamiento anego,
y naufragar me es dulce en este mar.

Giacomo Leopardi

De: Idilio, 1826
Recogido en: Dulce y clara es la noche
Traducción y selección de Antonio Colinas
Ed. Galaxia Gutenberg 2019©
ISBN: 978-84-17747-92-3

Poema original en italiano

«L’infinito»*

Sempre caro mi fu quest’ermo colle,
E questa siepe, che da tanta parte
De l’ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedendo e mirando, interminato
Spazio di là da quella, e sovrumani
Silenzi, e profondissima quiete
Io nel pensier mi fingo, ove per poco
Il cor non si spaura. E come il vento
Odo stormir tra queste piante, io quello
Infinito silenzio a questa voce
Vo comparando: e mi sovvien l’eterno,
E le morte stagioni, e la presente
E viva, e ‘l suon di lei. Così tra questa
Infinità s’annega il pensier mio:
E ‘l naufragar m’è dolce in questo mare.

Giacomo Leopardi

De: Idilli, 1826

*»El infinito», ha sido considerado por la crítica como uno de los poemas más perfectos de Leopardi y de la literatura italiana y mundial.

El conde Giacomo Taldegardo Francesco di Sales Saverio Pietro Leopardi, nació en Recanati, Macerata, Italia, el 29 de junio de 1798.
Perteneciente a a una noble familia italiana, fue poeta, filósofo, filólogo y erudito del Romanticismo italiano.
Desde su nacimiento fue minado por la enfermedad, padeció la enfermedad de Pott, que le combó la espalda y además desarrolló un severo raquitismo.
Pasó su infancia estudiando y leyendo de forma compulsiva, con una curiosidad inagotable; leía hasta altas horas de la noche. A los once años había leído a Homero, a los trece escribió su primera tragedia; a los catorce la segunda: Pompeyo en Egipto; a los quince un ensayo sobre Porfirio. A esa edad conocía ya siete lenguas y había estudiado casi de todo: lenguas clásicas, hebreo, lenguas modernas, historia, filosofía, filología, ciencias naturales y astronomía.
Escribió un tratado de historia de la astronomía y dos poemas en griego antiguo que lograron engañar a ciertos helenistas de la época.
Sus obras se caracterizan por un pesimismo profundo y sin lenitivos. Sintió un profundo desprecio por los falsos consuelos del pensamiento progresista, y por el contrario una piedad infinita por el deseo de felicidad que le unía la huérfana estirpe humana, que le llevó a la compasión y a la solidaridad.
Murió en Nápoles, el 14 de junio de 1837.

Tambien de Giacomo Leopardi en este blog:

«Giacomo Leopardi: El gorrión solitario»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: Así mismo»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: A la luna»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: Imitación»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: La resurrección»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El infinito»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El ocaso de la Luna»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El sueño, Canto XV»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: Último canto de Safo»: AQUÍ

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