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Grandes Fotógrafos: Robert Doisneau

abril 1, 2019

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Robert Doisneau

Nació en Gentilly, localidad cercana a París, Francia, el 14 de abril de 1912.
Fue grabador litográfico y tipógrafo.

En 1929 comenzó a realizar sus primeras fotografías con formación autodidacta y leyendo las instrucciones de las cajas de los líquidos de revelado.
Comenzó a trabajar como empleado en un estudio fotográfico que compararía al morir su propietario.

En 1931, y gracias a su experiencia como grabador, comenzó a trabajar para André Vigneau, que le introduciría de lleno en la fotografía como forma de hacer arte.

Respecto a estos inicios decía en una entrevista que concedió en 1991 en la publicación española El País Semanal: «Cuando yo empecé, nadie conocía a nadie. No había revistas que difundieran la obra de los fotógrafos más interesantes. Por eso la única persona que me influyó fue Vigneau. Era formidable: escultor, pintor, fotógrafo».

En esa época conoció la obra de Man Ray quedando fascinado.
Sus primeros trabajos remunerados fueron como fotógrafo publicitario en la factoría Renault de Billancourt, empleo del que fue despedido por sus continuo absentismo; dijo al respecto: «desobedecer me parecía una función vital y no me privé de hacerlo».

Comenzó a fotografiar las calles y la gente de París y Gentilly, y 1925, en L’Excelsior se publicó su primera fotografía.
La crisis de la década de 1930 le hizo pasar una racha difícil, sin encargos.

Cuando se inició la II Guerra Mundial, participó como soldado en la Resistencia Francesa, fue una época penosa en la que realizó fotografías de científicos por encargo, y capturó con su cámara la ocupación nazi y la posterior liberación de París.

Finalizada la guerra fue contratado por la prestigiosa agencia ADEP y trabaja con Henri Cartier-Bresson y Robert Capa, mostrándonos la alegría desbordante de la capital de Francia tras el desastre de la contienda.
En 1937 se trasladó a residir a Montrouge, donde viviría el resto de su vida.

A partir de 1945 pasó a ser colaborador de Le Point y pasa a formar parte en la agencia Rapho hasta el final de su carrera.
Para la citada agencia retrata a los personajes más importantes en ese momento en Francia, entre ellos a Pablo Picasso.

Casi todas sus fotografías captaba a personas en escenas la vida cotidiana: «Mi fotografía es la del mundo tal y como deseo que sea.»

Junto a Robert Giraud, comienza a captar momentos de la vida nocturna, cafés, clubs de jazz y centros de arte alternativo, recorriendo los barrios en los que se reunía la vanguardia del arte y la literatura parisina; conoció y entabló amistad con Jean Paul Sartre, Albert Camus y Jean Cocteau entre otros.

En 1950 le fue encargado por la revista norteamericana Life, que se interesaba por escenas amorosas en las calles de París, un reportaje sobre el tema de la que saldría su famosa serie Besos, sus instantáneas más conocidas. La más famosa: «El beso», nos muestra a una pareja besándose delante del ayuntamiento de París.

Durante años se pensó que era una fotografía espontánea captada por Doisneau, hasta que tiempo después se conoció que se trataba de dos estudiantes de la Escuela de Arte Dramático, Françoise Bornet y Jacques Carteaud. Aún así, esta imagen que les haría, aunque de forma anónima, famosos, les había descubierto en un café de París y aceptaron de inmediato a posar para Doisneau en ese famoso beso en mitad de la tumultuosa ciudad, y que se convirtió en icono en todo el mundo y que le abrió las puertas para el éxito fuera de Francia: «Es un beso que simbolizó una multitud de cosas: el amor, París como ciudad romántica y representó una época de exaltación del sentimiento.»

Se convirtió en objeto que aportó jugosas ganancias: aún hoy se continúan vendiendo cientos de miles de copias anuales.
En 1951 expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Durante más de una década, decayó el tipo de trabajo que marcó esa generación de fotógrafos, fue en 1979 cuando Claude Nori rescató a Doisneau publicando una muestra retrospectiva de su obra, titulada «Tres segundos de eternidad».

Tras esta rehabilitación, en la década de 1980 viajó por Asia, donde realizó exposiciones multitudinarias, en Pekín, Tokio y Kioto, posteriormente en Roma y en el Museo de Arte Moderno de Oxford.

En 1993 «El Beso» fue denunciado y llevado a juicio, una pareja afirmaba ser la pareja retratada y reclamaban sus derechos de imagen; a esta le siguieron mujeres y hombres que decían ser los amantes retratados, lo que mantenía la creencia de que era una instantánea improvisada, algo que no pudo mantenerse. Doisneau ganó el juicio presentando como prueba la serie completa de fotos tomadas en distintos puntos de París con la misma pareja.

Françoise Bornet, la protagonista real de la foto junto a su novio de entonces, Jacques Carteraud, decidió descubrir su identidad y reclamar así mismo su porcentaje de las ganancias. De nuevo Doisneau ganó el pleito, probando que había pagado el trabajo de Bornet y su compañero.

La pareja vendió la copia de su foto que le regaló Doisneau a un coleccionista suizo que pagó por ella 155.000 francos en 1992.
Años más tarde el fotógrafo diría: «No es una foto fea, pero se puede apreciar claramente que es fruto de una puesta en escena, que se besan para mi cámara.»
Se le han dedicado más de un centenar de libros y varias películas.

Del cartel de El beso se han vendido más de 500.000 ejemplares en todo el mundo y el 14 de abril de 2012, el buscador de internet Google le rindió homenaje con un significativo doodle.

El 25 de septiembre de 1993 realizó su última fotografía.
Murió en París, el 1 de abril de 1994, tenía 81 años de edad.

*Entrada publicada el 1 de abril de 2014. Ha sido actualizada y ampliada el 1 de abril de 2018.

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