Poesia

Thomas Campbell: El Río de la Vida

junio 15, 2019


Vivir en los corazones que dejamos tras nosotros, eso no es morir
TC

Recordando al poeta británico en el aniversario de su muerte.

«El Río de la Vida»

Mientras más existimos, más breves parecen
Las sucesivas etapas de nuestra vida;
En la infancia un día simula un año,
Y un año el paso de los siglos.

La corriente alegre de nuestra juventud,
Hecha de pasión y trastornos,
Se roba el tiempo como un río llano
Acariciando sus fronteras herbosas.

Como la mejilla agobiada crece en dolor,
Y la palidez de la pena se espesa,
Ustedes, estrellas, que miden el curso del hombre:
¿Por qué vuestro camino parece más rápido?
Cuándo la alegría pierde su flor y su aliento,
Y la vida misma parece insípida:
¿Al cruzar la Muerte y su caída
Sentimos vuestra marea más intensa?

Puede ser extraño ¿pero quién cambiaría
El curso del tiempo por un paso lento,
Cuándo uno a uno nuestros amigos parten,
Dejándonos el pecho cubierto de sangre?

El cielo otorga a nuestros años efímeros
Una indiferencia ante la velocidad;
A los años jóvenes una aparente serenidad,
Proporcional a su dulzura.

Amor y Locura. (Love and Madness)
¡Escuchad! ¡Desde las almenas de las lejanas torres
La solemne campana ha golpeado en la medianoche!
Arrebatado de las visiones de su inquieto sueño,
El pobre Broderick despierta, y se lamenta en soledad.

Cesad, Memoria, cesad (sin amigos y apenada llora)
De castigar este pecho abrumado con severas pruebas.
Oh, nunca cesa mi alma pensativa al extraviarse
En los brillantes campos de la Fortuna, en los días mejores,
Cuándo la esperanza era joven, y la música de la mente
Alababa todos sus encantos, y Errington era agradable.

Sin embargo puedo cesar, mientras temblorosa me agito,
De suspirar y murmurar tu nombre melancólico.
Oigo tu espíritu en cada gemido de la tormenta.
En las sombras nocturnas veo pasar tu figura,
Pálida como los condenados en su triste locura.
Veo en lo profundo de tu corazón perjuro, el sangriento acero.

¡Demonios de la Venganza! Bajo vuestro mando
Empuñé la espada con algo más que delicadas manos,
Decid: ¿es la vacilante voz de la piedad,
O es aquel húmedo horror el propósito del alma?
¡No! Mi corazón salvaje se sentó triste sobre la llanura,
Hasta que el Odio complete lo que el Amor comenzó.

Si, dejad que el seno frío que nunca supo
De la ternura súbita y generosa de la naturaleza,
Mezclando la piedad con la hiel de la burla,
Condene este corazón que sangró con amor abandonado.

¡Y vosotros, orgullosos, cuyas almas no agitan la alegría,
Salvad con brillante encanto el homenaje del enamorado!
Plácidos ídolos de un sendero sangrante,
Vuestros cálidos sentimientos pueden ser huéspedes del dolor,
Cuando el inocente, fiel corazón, inspire la prueba
De la amistad refinada, la tranquila delicia del amor;
Y sientan que sus tiernas cadenas os desgarran con angustia,
Quebrando el perjurio del orgullo en inhumano desprecio.

Decid, entonces ¿el piadoso Cielo condena tus lágrimas,
Cuando la Venganza te ordena, enamorado, sangrar?
Largo tiempo he visto surgir tu oscura aprensión,
Con el pecho desgarrado y tus votos despreciados,
Triste, lloré con mi amigo, el amante cambiado,
Tu mirada era fría, altiva y extraviada,
Hasta que el refugio de tu amor me fue arrebatado,
Entonces erré sin esperanzas, sin amigos, en soledad.

¡Oh, Cielo de los Justos! ¡Fue entonces cuando mi alma torturada
Cedió su control y dio lugar a la ira más descontrolada!
¡Adiós a la silenciosa mirada, a los ojos extraviados,
A las planicies murmurantes, a lo profundo de tu corazón perjuro!
El largo sueño despierta los actos de la Venganza;
Él grita, él cae, su desgarrado corazón sangra.
Ahora, la última sonrisa de la agonía se ha borrado,
Pálido y ensangrentado duerme, y no despertará jamás.

¡Está Hecho! ¡La llama del odio ya no arderá:
La vida regresa, pero es demasiado tarde para comenzar!
¿Por qué mi alma siente el vago vuelo de la aflicción?
¡Tembloroso y débil, suelto el culpable acero!
Frío sobre mi corazón yace la mano del terror,
Y sombras de horror se agitan ante mis lánguidos ojos.

¡Oh, fue el asesinato la más amarga de las espigas!
¿Retornará la justa ira del frío espíritu de Broderick?
Siempre un fiel amigo, un amante tierno que ha caído.
¿Dónde brilló el Amor no podría habitar la Piedad?

¡Juventud desdichada! Mientras su palidez asciende
Para observar el profundo y silencioso reposo del crepúsculo,
Tu espectro insomne, respirando desde la tumba,
Predice mi suerte y me convoca a la oscuridad.
Una vez más veo tu lúgubre espíritu de pie,
Tus ojos oscuros y tus manos lívidas que me llaman.

Pronto, este efímero eco de la llama vital
Olvidará su lánguida melancolía.
Pronto, estos ojos húmedos cerrarán sus ventanas.
¡Bienvenido el largo reposo de las noches sin sueños!
Pronto, este desgastado lamento callará;
Porque en el calmo letargo del ocaso
Hasta el Dolor se olvida de llorar.

Thomas Campbell

Poema original en inglés:

«The River of Life»

The more we live, more brief appear
Our life’s succeeding stages;
A day to childhood seems a year,
And years like passing ages.

The gladsome current of our youth,
Ere passion yet disorders,
Steals lingering like a river smooth
Along its grassy borders.

But as the careworn cheek grows wan,
And sorrow’s shafts fly thicker,
Ye stars, that measure life to man,
Why seem your courses quicker?

When joys have lost their bloom and breath,
And life itself is vapid,
Why, as we reach the Falls of Death
Feel we its tide more rapid?

It may be strange—yet who would change
Time’s course to slower speeding,
When one by one our friends have gone,
And left our bosoms bleeding?

Heaven gives our years of fading strength
Indemnifying fleetness;
And those of youth, a seeming length,
Proportion’d to their sweetness.

Thomas Campbell

Nació en Glasgow, Reino Unido, el 27 de julio de 1777.
Perteneció al círculo de Sir Walter Scott y estuvo relacionado con la poesía lakista.
En su obra describió con gran lucidez las pasiones del alma humana haciéndose eco de sus pasiones mas tenebrosas.
La corta producción de Campbell se puede explicar en parte, por sus desgracias familiares: su mujer murió en 1828; tuvo dos hijos, uno murió en la infancia y el otro enloqueció, tras lo que su salud se resintió, gradualmente se apartó de la vida pública.
Murió en  Boulogne-sur-Mer el 15 de junio de 1844, siendo enterrado en la Abadía de Westminster.

También de Thomas Campbell en este blog:

«Thomas Campbell: Amor y Locura»: AQUÍ

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No Comments

  • Reply Bitacoras.com junio 15, 2010 at 1:06 am

    Información Bitacoras.com…

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  • Reply Tweets that mention Thomas Campbell y el “Rio de la Vida” | Triana -- Topsy.com junio 15, 2010 at 1:32 am

    […] This post was mentioned on Twitter by Trianarts, Trianarts and María José, informaticaxp. informaticaxp said: RT @Trianarts: Thomas Campbell y el “Rio de la Vida” http://bit.ly/crXLgE #efemerides #poesia #poetasescoceses […]

  • Reply Recordando a Thomas Campbell: Amor y Locura » Trianarts junio 14, 2015 at 11:29 pm

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