
Día de Asturias y D. Ramón de Campoamor
Se celebra hoy, 8 de Septiembre día de la Virgen de Covandonga y el día de Asturias, quiero felicitar a todos los asturianos y celebrar en este blog su fiesta y que mejor manera que con una muestra de uno de los asturianos que más admiro: D. Ramón de Campoamor.
Algunos de sus poemas más bellos:
Quién supiera escribir
Escribidme una carta, señor cura.
-Yá sé para quién es.
-¿Sabéis quién es, porque una noche oscura
nos visteis juntos? – Pues.
-Perdonad; mas… -No extraño ese tropiezo
La noche… la ocasión…
Dadme pluma y papel. Gracias; Empiezo:
Mi querido Ramón:
-Querido?… Pero, en fin, ya lo habéis puesto…
-Si no queréis… -¡Sí, sí!
-Qué triste estoy! ¿No es eso? – Por supuesto
-¡Qué triste estoy sin tí!
Una congoja, al empezar, me viene…
-¿Cómo sabéis mi mal?…
-Para un viejo, una niña siempre tiene
el pecho de cristal.
¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura.
¿Y contigo? – Un edén.
-Haced la letra clara, señor cura;
que lo entienda eso bien.
-El beso aquel que de marchar a punto
te dí… -¿Cómo sabéis?…
-Cuando se va y se viene y se está junto,
siempre… no os afentéis.
Y si volver tu afecto no procura,
tanto me harás sufrir…
-¿Sufrir y nada mas? No, señor cura,
¡que me voy a morir!
-¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo…
-Pues, sí señor ¡morir!
-Yo no pongo morir. – ¡ Qué hombre de hielo!
¡Quién supiera escribir!
II
¡Señor rector, señor rector! en vano
me queréis complacer,
si no encarnan los signos de la mano
todo el sér de mi ser.
Escribidle, por Dios, que el alma mía
ya en mí no quiere estar;
que la pena no me ahoga cada día…
porque puedo llorar.
Que mis labios las rosas de su aliento,
no se saben abrir;
que olvidan de la risa el movimiento
a fuerza de sentir.
Que mis ojos, que el tiene por tan bellos,
cargados con mi afán,
como no tienen quien se mire en ellos,
cerrados siempre están.
Que es, de cuántos tormentos he sufrido,
la ausencia el más atroz;
que es un perpetuo sueño de mi oído
el eco de su voz…
Que siendo por su causa, el alma mía
¡goza tanto en sufrir!…
Dios mío, ¡cuántas cosas le diría
si supiera escribir!…
III
Epílogo.
-Pues señor, ¡bravo amor! Copio y concluyo;
A don Ramón… En fin,
que es inútil saber para esto arguyo
ni el griego ni el latín.-
El busto de nieve.
De amor tentado un penitente un día
con nieve un busto de mujer formaba,
y el cuerpo al busto con furor juntaba,
templando el fuego que en su pecho ardía.
Cuanto más con el busto el cuerpo unía,
más la nieve con fuego se mezclaba,
y de aquel santo el corazón se helaba,
y el busto de mujer se deshacía.
En tus luchas ¡oh amor de quien reniego!
siempre se une el invierno y el estío,
y si uno ama sin fe, quiere otro ciego.
Así te pasa a ti, corazón mío,
que uniendo ella su nieve con tu fuego,
por matar de calor, mueres de frío.
Tu boca.
Para formar tan hermosa
esa boca angelical,
hubo competencia igual
entre el clavel y la rosa,
la púrpura y el coral.
Mintiendo sombras del bien,
en ella el mal se divisa,
por lo que juntos se ven
ya la apacible sonrisa,
ya el enojoso desdén.
Y en los senos abrasados
engendra con doble holganza,
o con tormentos doblados,
cada risa una esperanza,
cada desdén mil cuidados.
Cual las conchas orientales
en tu boca, y por vencerlas
muestra en riquezas iguales,
cuando desdena, corales,
y cuando sonríe, perlas.
Y si con sombras de bien
tal ez el mal se divisa,
es porque en ella se ven
guardar la miel de su risa
las flechas de su desdén.
Si a mí su rigor alcanza,
al ver su hermosura, siente
el corazón doble hlganza;
y aunque un desdén me atormente,
déme una risa esperanza.
¡Bien haya la ducle boca,
que sólo sus frescos labios
el aura pasando toca;
que haciendo el ámbar agravios,
su miel a gustar provoca!
¡Oh, bien haya cuando ufana
dando enojos a la rosa,
muestra su cerco de grana,
fresca como la mañana,
como el azahar olorosa!
Y si acaso dulcemente
suelta plácida congojas,
ya es el rumor del ambiente,
ya el susurro de las hojas,
ya el murmurar de la fuente.
Si alegres sones respira,
las aves del prado encanta;
y si a vencerlas aspira,
con las que gimen, suspira;
con las que gorjean, canta.
Tu miel, aroma y colores,
rinde en amante oblación,
flor, ante cuyos primores,
mustias é inútiles flores
las flores del valle son.
El néctar mas regalado
deja que de amores loco
beba en tu labio abrasado;
para una abeja es sobrado
lo que para muchas poco.
¡Mas ah! que vertiendo quejas,
me esquivas tu dulce miel;
en vano de una te alejas
si ves que miles de abejas
poblando van el verjel.
¡Ay de la rosa encarnada,
que en su seno de carmín
niega a una abeja la entrada!
Tantas la acosan al fin,
que queda sin miel, y ajada.
¡Ay de las cándidas flores,
si alzan su capullo tierno
del estío a los ardores!
¡Ay del panal, si el invierno
lo hiela con sus rigores!
Dame los gustos sin tasa,
pues ves qeu el sol estival
las tiernas flores abrasa;
mira que amarga el panal
cuando de sazón se pasa.
Ríndete a mí placentera:
no te rinda con agravios
de abejas la turba fiera:
que herir esos dulces labios
herirme en el alma fuera.
De ese tesoro las llaves
dame, y sus dones ardientes
libaré en besos süaves,
sin que lo canten las aves,
ni lo murmuren las fuentes.
El Gaitero.
I
Ya se está el baile arreglando
Y el gaitero ¿dónde está?
-Está a su madre enterrando,
Pero en seguida vendrá
-Y ¿vendrá? -Pues ¿qué ha de hacer?
Cumpliendo con su deber
Ved le con la gaita… pero,
¡Cómo traerá el corazón
El gaitero,
El gaitero de Gijón!
II
¡Pobre! ¡Al pensar que en su casa
Toda dicha se ha perdido,
Un llanto oculto le abrasa
Que es cual plomo derretido!
Mas, como ganan sus manos
El pan para sus hermanos,
En gracia del panadero,
Toca con resignación
El gaitero,
El gaitero de Gijón.
III
¡No vio una madre más bella
La nación del sol poniente!…
¡Pero ya una losa, de ella
Le separa eternamente!
¡Gime y toca! ¡Horror sublime!
Mas, cuando entre dientes gime,
No bala como un cordero,
Pues ruge como un león
El gaitero,
El gaitero de Gijón.
IV
La niña más bailadora,
-¡Aprisa! -le dice- ¡aprisa!
Y el gaitero sopla y llora,
Poniendo cara de risa.
Y al mirar que de esta suerte
Llora a un tiempo y los divierte,
¡Silban, como Zoilo a Homero,
Algunos sin compasión
Al gaitero,
Al gaitero de Gijón!
V
Dice el triste en su agonía,
Entre soplar y soplar;
-¡Madre mía, madre mía,
Cómo alivia el suspirar!
Y es que en sus entrañas zumba
La voz que apagó la tumba;
¡Voz que, pese al mundo entero,
Siempre la oirá el corazón
Del gaitero,
Del gaitero de Gijón!
VI
Decid, lectoras, conmigo:
¡Cuánto gaitero hay así!
Preguntáis ¿por quién lo digo?
Por vos lo digo, y por mí.
¿No veis que al hacer, lectoras,
Doloras y más doloras,
Mientras yo de pena muero,
Vos las recitáis, al son
Del gaitero,
Del gaitero de Gijón?.. .





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Triana, si no tienes inconveniente, hare una remembranza de cuando tenía dos amigos asturianos en la secundaria que frecuentaban el Deportivo Asturiano y donde asistí a las festividades de la Covadonga. La llegada de los asturianos a México, como sabes fue amplia, no solo a causa de la Guerra Civil, ya desde 1980 una fuerte migración llegó a mi país, no sólo a la capital.
De grata memoria el Club Asturias, fundado en 1918, crónica indispensable de la Historia del fut bol soquer, y cuando se construyó el Parque Asturias al sur de la ciudad de México es celebre el encuentro entre el Asturias y el Necaxa, que los aficionados acalorados, encendieron el estadio y toda la parte de sol fue consumida por el fuego (el estadio era de madera).
Que te diré de la Fabada, de los callos a la asturiana, el cordero, la lubina al horno, el Mazapán casero y el turrón, y no sigo que ya me dio la nostalgia.
Un abrazo de Trasgu.
Sergio Astorga
Sergio, sabes de mi amor por el sur, pero Asturias… Asturias está muy fuerte siempre en mi recuerdo y vive en mis amores de forma permanente, yo no tendría blog para escribir tantos y tantos recuerdos y añoranzas de la tierra de las Xanas, de Luarca, Cudillero, sus fabes, sus almejes y el Cabrales con sidrina, Del Naranco y del Sella, de su Cantabrico hermoso y bravo que me atrapó hace muchos años…. y su Santina que desde Covadonga arropa siempre a todos los asturianos.
Asturias, patria querida
Asturias, de mis amores
¡quién estuviera en Asturias
en todas las ocasiones!
Tengo de subir al árbol,
tengo de coger la flor
y dársela a mi morena,
que la ponga en el balcón.
Que la ponga en el balcón,
que la deje de poner,
tengo de subir al árbol
y la flor he de coger.
Un abrazo con sones de gaita.
[...] Día de Asturias y D. Ramón de CampoamorLeopoldo María Panero Blanc, nació en Madrid el 16 de Junio de 1948.Rosa Chacel. Nació el 3 de Junio de 1898. [...]