Pintura

Eduardo Arroyo: Arte Contemporáneo español

febrero 26, 2018

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Eduardo Arroyo

Eduardo Arroyo Rodríguez nació en Madrid, el 26 de febrero de 1937.
Dentro del estilo figurativo, es una figura clave de la figuración narrativa, llamada Neofiguración o Nueva Figuración. Está así mismo vinculado al Pop-Art.

En 1957, tras finalizar la carrera de Periodismo, marchó a París, como tantos otros artistas e intelectuales, para huir de la asfixiante dictadura franquista.

Aunque su vocación inicial era escribir, comenzó a realizar escarceos co el dibujo que serían definitivos en su vida.

Durante un tiempo simultaneó la pintura con la escritura, pero ya en 1960, vivía de la primera.

Practicó en estos años una pintura en la que expresaba una dura crítica a las dictaduras políticas europeas y las artísticas, que provocaron no pocas controversias.

Se inclinó hacia, en los años que la abstracción dominaba de forma aplastante en París, escenas en las que aludía la “España Negra” (toreros, bailarinas…), exentas de románticismo y en clave cáustica; ridiculizaba y reinterpretaba los tópicos españoles con toques surrealistas.

Un ejemplo claro de estas obras es su “Caballero español”, de 1970, en el que el protagonista posa con un vestido de noche, actualmente se puede ver en el Centro Georges Pompidou de París.

Inicialmente utilizaba el uso matérico del color, para más adelante inclinarse hacia la técnica propia del Pop-Art, con colores muy vivos y pincelada lisa, siendo un ejemplo su “Robinson Crusoe”.

La mayor parte de sus obras se caracterizan por la ausencia generalizada de profundidad espacial y el aplanamiento de la perspectiva.

En 1960 expuso en la muestra colectiva del Salón de la Joven Pintura, pero su despegue definitivo fue en la III Bienal de París, en la que presentó el políptico “Los cuatro dictadores”, con cuatro efigies de dictadores europeos, que provocó las protestas del gobierno español.

En 1963 Arroyo montó una muestra en la galería Biosca de Madrid, que tuvo que inaugurarse sin su asistencia, debió huir a Francia perseguido por la policía, mientras que la exposición se censuró y cerró en unos días.

En 1964 participó en la muestra “Mitologías diarias”, fundadora del movimiento de la figuración narrativa, en el Museo de Arte Moderno de París.

El el año siguiente participó en la muestra “La figuración narrativa en el arte contemporáneo”, en la que presentó con Gilles Aillaud y Recalcati el políptico “Vivir y dejar morir o el fin trágico de Marcel Duchamp“, actualmente albergado en el Museo Reina Sofía, que constituyó el manifiesto de este movimiento.

No obstante su pintura seguía sin ser definitivamente aceptada en la capital francesa, sus mejores clientes eran italianos, que le ayudaron a sobrevivir esos años.

” Rechazaba la devoción incondicional por algunos vanguardistas, como Marcel Duchamp y Joan Miró, que consideraba impuesta por modas. Pero aunque le han etiquetado de reaccionario, es doblemente rebelde en realidad: desmitifica a los grandes maestros y defiende el papel del mercado como protector y termómetro del arte, frente a la red de museos e influencias sufragada con el dinero público.”

En 1974 fue expulsado de España por el régimen, recuperando su pasaporte tras la muerte de Franco, en 1976. No obstante su despegue definitivo en España se demoraría hasta principios de la década de 1980.

En 1982 se le otorgó el Premio Nacional de Artes Plásticas de España, en desagravio por el olvido sufrido hasta entonces. Ese mismo año, el Centro Pompidou de París le dedicó una retrospectiva. Dicho museo posee otra notable pintura: “Dichosos quién como Ulises I”, de 1977.

Comenzó su andadura como escenógrafo en 1982 con el cineasta Klaus Grüber, a la que siguieron en 1982, “La vida es sueño”, de Calderón de la Barca, dirigida por José Luis Gómez.

En 1999 montó también con Grüber la ópera “Tristán e Isolda”, de Wagner, en el Festival de Salzburgo. Igualmente ha practicado la escultura, realizado carteles y la ilustración de libros.

En 2000 le fue concedida la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes, por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Su obra está representada en las más importantes Salas y Museos de Arte Contemporáneo.

El Museo Reina Sofía de Madrid alberga trece de sus obras.
El Museo de Bellas Artes de Bilbao, que le dedicó una muestra, posee “El camarote de los hermanos marxistas”, que mezcla cine y comunismo, dos de sus temas recurrentes.

Igualmente en España se pueden ver obras de Arroyo en el IVAM de Valencia, el MACBA de Barcelona, el Museo Municipal de Madrid.

*Entrada actualizada y ampliada el 26 de febrero de 2018.

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