Reflexiones

Eduardo Galeano: El derecho al delirio

julio 16, 2015

«Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres.»
EG

«El derecho al delirio»

¿Qué tal si deliramos por un ratito? ¿Qué tal si clavamos los ojos más allá de la infamia para adivinar otro mundo posible?
El aire estará limpio de todo veneno que no provenga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;

En las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;
La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por el ordenador, ni será comprada por el supermercado, ni será tampoco mirada por el televisor;

El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas;

Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;
En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;

Nadie vivirá para trabajar pero todos trabajarán para vivir;
Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;

Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;
Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;
Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
La solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;

La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;
La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;

Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;
Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;
Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;

La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla y la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;

La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;

En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;

La Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;

La Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte»;

Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;

Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados porque ellos se desesperaron de tanto esperar y ellos se perdieron por tanto buscar;

Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de belleza y voluntad de justicia, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;

Seremos imperfectos porque la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido, seremos capaces de vivir cada como si fuera el primero y, cada noche como si fuera la última.

Eduardo Galeano

(De una entrevista en la TV catalana, el 23 de Mayo del 2011)

Texto en inglés:

«The Right to delirium»

What if we were to exercise the as yet undeclared right to dream? What if we were to fantasise, even for a moment? Let’s project our vision beyond the current world of infamy and imagine another possible world: a world
Where the air will be clean of every poison that doesn’t come from human fears and human passions;
Where in the streets, the automobiles will be run over by the dogs;
Where people will not be driven by the automobile, or programmed by the computer, or watched by the television;
Where the TV will no longer be the most important member of the family, but will be treated like the clothes iron or the washing machine;
Where people will work to live and will not live to work;
Where there will be a law that makes it a crime to be stupid, which is defined as living for the sake of possession or of gain, instead of living for the celebration of life itself, like the bird that sings without knowing what is sings and the child who plays without knowing what game it is playing;
Where no country will make prisoners of young men who refuse military service, only of those who wish to undertake it;
Where economists will not call the level of consumption “the standard of living”, nor will they confuse the quantity of things with the quality of life;
Where cooks will not believe that lobsters just love to be boiled alive;
And historians will not believe that countries just love to be invaded;
And politicians will not believe that poor people just love to live on promises;
Where solemnity will not be a virtue and nobody will take seriously those who cannot jest;
Where death and money will have lost their magical powers, so that thieves and oppressors do not magically become gentlemen of virtue merely because they have died and left a great deal of money;
Where no one will be thought to be a hero, or a fool, for doing what she thinks is right instead of what is convenient;
Where the world will not be at war with the poor, but against poverty, and to ensure victory the military industrial complex will need only to abolish itself;
Where food will not be a commodity, or communication a business, because food and communication will be human rights;
Where nobody will die of hunger, because nobody will die of indigestion;
Where street children will not treated like garbage, because there will be no street children;
Where rich children will not be treated like money, because there will no rich children;
Where education will not be a privilege of those who can pay for it;
Nor will the police be the curse of those who cannot buy them;
Where justice and liberty, Siamese twins now condemned to live apart, will once more be joined together, cemented, shoulder to shoulder;
Where a woman, black, will be President of Brazil, and another woman, black, will be President of the United States; where an Indian woman will rule Guatemala and another, Peru;
And in Argentina, the “mad women” of the Plaza de Mayo will be seen as exemplars of sanity, because they refused to forget in a time of compulsory amnesia;
Where the Holy Mother Church will correct the printing errors in the Tablet of Moses, and the Sixth Commandment will be an injunction to celebrate the body;
Where the Church has also added another commandment, which God forgot: “Love thee Nature, of which thou formest a part”;
Where the deserts of the world are reforested, as are the deserts of the soul;
Where those who despair have hope, and those who are lost are found, for they who despair are those who hope for much and they who are lost are those who seek for much;
Where we are the compatriots and contemporaries of all who want justice and beauty in the world; no matter where they were born and when they lived, without the slightest regard for the boundaries of time and space;
Where perfection will continue to be the absurd privilege of the gods, but in this untidy and messed-up world, every night is lived as if it is the last and every day as if it is the first.

Eduardo Galeano

Eduardo Germán María Hughes Galeano nació en Montevideo, Uruguay, el 3 de septiembre de 1940.
Nació en el seno de una familia de clase alta y católica, de ascendencia italiana, española, galesa y alemana.
Está considerado como uno de los más importantes escritores de la literatura hispana del siglo XX y XXI.
En su juventud trabajó entre otros oficios como obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo y cajero de banco.
Durante el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 en su país, fue encarcelado y obligado a abandomar Uruguay. Su libro «Las venas abiertas de América Latina», fue censurado por las dictaduras militares de Uruguay, Argentina y Chile.
En 1976 fue añadido a la lista de los condenados del escuadrón de la muerte de Videla, que había perpetrado el golpe de Estado en Argentina, país en el que residía en ese momento, teniendo que huir a España.
A principios de 1985, retornó a Montevideo. En octubre de ese año, junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro y otros periodistas y escritores que habían pertenecido al semanario «Marcha», fundó el semanario Brecha, del que ha sido  integrante de su Consejo Asesor hasta su muerte.
En enero de 2006 se unió entre otros a Gabriel García Márquez, Mario Benedetti, Ernesto Sabato, y Pablo Milanés, en la demanda de soberanía para Puerto Rico. Además firmaron en la proclamación de independencia del país.
En noviembre de 2008 dijo sobre la victoria de Barack Obama:
«La Casa Blanca será la casa de Obama pronto, pero esa Casa Blanca fue construida por esclavos negros. Y me gustaría y espero que él nunca lo olvide».
En mayo de 2009, en una entrevista declaró:
«No sólo Estados Unidos, sino algunos países europeos han sembrado dictaduras por todo el mundo. Y se sienten como si fueran capaces de enseñar lo que es democracia».
Su obra ha sido traducida a más de 20 idiomas
Recibió entre otros Premios, galardones y reconocimientos con:
Doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana – 20012
Doctorado Honoris Causa de la Universidad de El Salvador – 2005
Doctorado Honoris Causa de la Universidad Veracruzana, México – 2007
Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina – 2008
Profesorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires 2009
Premio Stig Dagerman – 2010
Medalla Bi-100 – 2011
Medalla Bi-200 – 2011
Premio Casa de las Américas – 2011
Distinción Deodoro Roca de la Federación Universitaria de Buenos Aires – 2011
Premio Alba de las letras – 2013
Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Guadalajara, México – 2013
Murió en Montevideo, el 13 de abril de 2015.

También en este blog de Eduardo Galeano:

«Eduardo Galeano: La bomba de Dios»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: El derecho al delirio»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: De nuestros miedos»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: La Novena»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: La Noche»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Ventana sobre el miedo»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Los Nadies»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Pobrezas»: AQUÍ 

«Eduardo Galeano: La alambrada»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: El viaje de la palabra»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Bendita Guerra»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Prohibido pasar»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Gente agradecida»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: El otro astronauta, de Los hijos de los días»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Día del teatro»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Otros niños robados»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: A dos voces (A Violeta Parra)»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Del fuego al fuego»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: El descubrimiento»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Los herejes y el santo»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: El musgo y la piedra»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Guerras calladas»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Yo tengo un sueño»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Hombre de buen corazón»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: El hambre – 1»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: La deuda ajena»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Los hijos de las nubes»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: El rescate de la ciudad prisionera»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: La dignidad del arte»: AQUÍ 

«Eduardo Galeano: Malditos sean los pecadores»: AQUÍ

«Eduardo Galeano:  La fabricación de las lágrimas»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: La mala racha»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Gemelos»: AQUÍ 

«Eduardo Galeano: Una mujer cuenta»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Utopía y sus mejores frases»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Fuego»: AQUÍ

 «Eduardo Galeano: La historia del arte»: AQUÍ 

«Eduardo Galeano: Día de los desaparecidos»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: La alambrada»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: La cultura del terror 2»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: De viento somos»: AQUÍ

«Eduardo Galeano: Homenajes, de Los hijos de los días»: AQUÍ

Bibliografía:

Los días siguientes – 1963
China – 1964
Guatemala, país ocupado – 1967
Reportajes – 1967
Los fantasmas del día del león y otros relatos – 1967
Su majestad el fútbol – 1968
Las venas abiertas de América Latina – 1971
Siete imágenes de Bolivia – 1971
Violencia y enajenación – 1971
Crónicas latinoamericanas – 1972
Vagamundo – 1973
Conversaciones con Raimón – 1977
Días y noches de amor y de guerra – 1978
La canción de nosotros – 1980
La piedra arde – 1980
Voces de nuestro tiempo – 1981
Memoria del fuego – 1982-86
Aventuras de los jóvenes dioses – 1984
Ventana sobre Sandino – 1985
Contraseña – 1985
La encrucijada de la biodiversidad colombiana – 1986
El descubrimiento de América que todavía no fue y otros escritos – 1986
El tigre azul y otros artículos 1988-2002
Entrevistas y artículos – 1962 – 1987
El libro de los abrazos – 1989
Nosotros decimos no – 1989
América Latina para entenderte mejor – 1990
Palabras: antología personal – 1990
Ser como ellos y otros artículos – 1992
Amares – 1993
Las palabras andantes – 1993
Úselo y tírelo – 1994
El fútbol a sol y sombra – 1995
Patas arriba: Escuela del mundo al revés – 1998
Carta al ciudadano 6.000 millones – 1999
Bocas del Tiempo – 2004
El Viaje 2006
Carta al señor futuro – 2007
Ventanas sobre el tiempo – 2008
Patas arriba, la escuela del mundo al revés – 2008
Espejos. Una historia casi universal – 2008
Los hijos de los días – 2011
Selva vida – 2014

You Might Also Like

11 Comments

  • Reply Bitacoras.com julio 11, 2013 at 12:54 pm

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: “Hay quienes creen que el destino descansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como un desafío candente, sobre las conciencias de los hombres.” EG “El derecho al delirio” ¿Qué tal si delir……

  • Reply Eduardo Galeano: El descubrimiento | Trianarts octubre 11, 2013 at 10:36 pm

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Reply Eduardo Galeano: Guerras calladas | Trianarts octubre 17, 2013 at 11:54 am

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Reply Eduardo Galeano: El otro astronauta, de Los hijos de los días | Trianarts julio 21, 2014 at 8:38 pm

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Reply Eduardo Galeano: La bomba de Dios | Trianarts agosto 6, 2014 at 7:31 pm

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Reply Eduardo Galeano: Gente agradecida | Trianarts septiembre 3, 2014 at 12:15 am

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Reply Eduardo Galeano: La Noche | Trianarts septiembre 20, 2014 at 10:05 pm

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Reply Eduardo Galeano: Prohibido pasar | Trianarts diciembre 10, 2014 at 11:55 pm

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Reply Eduardo Galeano: El hambre – 1 » Trianarts abril 14, 2015 at 9:44 am

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Reply Eduardo Galeano: De nuestros miedos » Trianarts mayo 11, 2015 at 11:20 pm

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Reply Eduardo Galeano: La patria imposible - Trianarts agosto 23, 2015 at 5:08 pm

    […] “Eduardo Galeano: El derecho al delirio”: AQUÍ […]

  • Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.