
¿Alfanje? ¿Fuego?
Más simple, sin tanto ruido…
MT
Mi recuerdo a la gran poeta rusa, que vivió una vida cruel y desgraciada, en el aniversario de su marcha.
«Oración»
¡Cristo y Dios, quiero un milagro,
ahora, al comenzar el día!
Déjame morir mientras la vida
es como un libro para mí.
Tú, que eres sabio, no me dirás severo:
«espera, no has consumido tu tiempo todavía».
Tú mismo me has dado demasiado.
Yo quiero ahora, todos los caminos.
Lo quiero todo: con alma gitana
ir cantando a robar,
sufrir por todos al escuchar el órgano,
como una amazona galopar al combate.
Leer las estrellas desde la negra torre,
guiar a los niños a través de la sombra…
para que sea leyenda el día de ayer,
que cada día sea prodigioso.
Me gustan la cruz y la seda y los cascos,
mi alma es huella al instante.
Me diste una niñez como un cuento de hadas,
y debes darme muerte a los diecisiete años.
Tarusa, 26 de septiembre de 1909
Marina Tsvetáyeva
De: Otros poemas, 1917-1928
Recogido en: Marina Tsvetáieva y Anna Ajmàtova – El canto y la ceniza
Traducción de Monika Zgustová y Olvido García Valdés
Ed. Galaxia Gutenberg, 2018
ISBN: 978-84-17355-64-7
Poema original en ruso:
«Молитва»
Христос и Бог! Я жажду чуда
Теперь, сейчас, в начале дня!
О, дай мне умереть, покуда
Вся жизнь как книга для меня.
Ты мудрый, Ты не скажешь строго:
— «Терпи, еще не кончен срок».
Ты сам мне подал — слишком много!
Я жажду сразу — всех дорог!
Всего хочу: с душой цыгана
Идти под песни на разбой,
За всех страдать под звук органа
И амазонкой мчаться в бой;
Гадать по звездам в черной башне,
Вести детей вперед, сквозь тень…
Чтоб был легендой — день вчерашний,
Чтоб был безумьем — каждый день!
Люблю и крест, и шелк, и каски,
Моя душа мгновений след…
Ты дал мне детство — лучше сказки
И дай мне смерть — в семнадцать лет!
26 сентября 1909
Таруса
Марина Цветаева
B: Другие стихотворения 1917-1928
Marina Ivanovna Tsvetaeva nació en Moscú, Rusia, el 8 de octubre de 1892.
Hija del fundador del Museo Pushkin de Moscú Iván Tsvetáiev, tuvo que exiliarse en Praga en 1922, y más tarde en Francia, en 1925, después de la revolución rusa, junto a su marido, un oficial del ejército imperial.
Vivió 14 años en Francia, desdichada y muy triste, tenía dos hijas, Irina y Ariadna, y un hijo, Gueorgui.
Volvió a la Unión Soviética para reunirse con su marido Serguéi Efrón, quien había regresado a Rusia con su hija, en 1939, pero en el mismo año su marido y su hija fueron arrestados, Serguéi fue fusilado en 1941 y Ariadna fue liberada en 1955.
Condenada al ostracismo por las autoridades soviéticas, no pudo encontrar vivienda ni trabajo. Era tan pobre que su hija Irina tuvo que ir a un orfanato, donde moriría de hambre.
Al comienzo de la Gran Guerra, Marina fue evacuada a Yelábuga, Tartaristán, donde se ahorcó, el 31 de agosto de 1941, tenía sólo 48 años de edad.
Pese a todas esas desdichas, dejó una obra viva, de impresionante calor, intransigente y llena de valentía, que fue salvada de la destrucción y del olvido por su hija Ariadna. En la Unión Soviética permaneció prácticamente inédita hasta pasada de la Segunda Guerra Mundial, que comenzó a ser conocida a través de la publicación de algunos de sus poemas en hojas clandestinas.
Nabókov rectificó sus prejuicios sobre la difícil Tsvietáyeva, de ella decía leerla sólo causa estupor y dolor de cabeza, pero se negó a permitir su rehabilitación, que no ha llegado del todo hasta hace unos pocos años con la publicación en Rusia su obra completa, según escribe Enrique Vila-Matas, Su lírica es un gran tesoro de literatura rusa.
Su rehabilitación literaria empezó en los años 1960. Su poesía proviene de lo más profundo de su personalidad, de su excentricidad y de su uso muy preciso del idioma.
Se la sitúa a la altura de Boris Pasternak, Anna Ajmátova y Ósip Mandelshtam.
Su correspondencia cruzada con Pasternak y Rainer María Rilke (sólo publicables desde 1979) nos da la media de su personalidad, su fuerza especial y la atracción de todo tipo que ella ejerció.
Su Poema del fin (Poema kontsa, 1924) es uno de los poemas lírico-narrativos más importantes del siglo XX y la obra cumbre de la poeta.
También de Marina Tsvetaeva en este blog:
«Marina Tsvetáieva: Oración»: AQUÍ
«Marina Tsvetáeva: Cabello gris»: AQUÍ
«Marina Tsvetáeva: Elogio del tiempo»: AQUÍ
«Marina Tsvetáeva: A los fiscales de la literatura»: AQUÍ
«Marina Tsvetaeva: A Boris Pasternak»: AQUÍ
«Marina Tsvetaeva: A ti, dentro de un siglo»: AQUÍ
«Marina Tsvetáyeva: Es sencilla mi ropa…»: AQUÍ
«Marina Tsvetáyeva: Es sencilla mi ropa…»: AQUÍ
«Marina Tsvetáyeva: Poema del fin»: AQUÍ
«Marina Tsvietáieva: La Carta»: AQUÍ
«Marina Tsvetaeva: Regreso del líder»: AQUÍ
«Marina Tsvetáeva: Cabello gris»: AQUÍ
*Ilyá Kamínsky en su libro «Bailando en Odesa” le dedicó este poema: «Marina Tsvietáieva»: AQUÍ
Ilyá Kamínsky en su libro «Bailando en Odesa” le dedicó este poema: «Marina Tsvietáieva»: AQUÍ

No Comments