Poesia

Marina Tsvetáyeva: Es sencilla mi ropa…

agosto 31, 2015

«…Toma, cariño, mis harapos
que fueron un dulce cuerpo.
Lo he destrozado, lo he gastado,
sólo quedan las dos alas…»

MT

Recuerdo hoy a una de las grandes poetas rusas que no pudo soportar el sufrimiento de ver morir cruelmente a su marido y sus hijos y se suicidó un día como hoy de 1941.

«Es sencilla mi ropa…»

Es sencilla mi ropa,
pobre mi hogar.
¡Soy una isleña
de islas remotas!

¡Nadie me hace falta!
si entras -pierdo el sueño.
Por calentarle la cena a un Extraño
quemaría mi casa.

Si me miras -ya nos conocemos,
si entras -¡quédate a vivir!
Es sencillo nuestro fuero,
está escrito en la sangre.

En la palma de la mano tendremos
la luna, si nos place.
Si te vas -es como si no existieras,
y como si tampoco yo existiera.

Miro la marca del cuchillo:
¿sanará antes
de que venga otro extraño
a pedirme agua?

Marina Tsvetáyeva

Traducción de Severo Sarduy

Marina Ivánovna Tsvetáyeva nació el 26 de septiembre de 1892.
Hija del fundador del Museo Pushkin de Moscú Iván Tsvetáiev, hubo de exiliarse en Praga en 1922,  más tarde, en 1925, en Francia, tras la revolución rusa.
Vivió durante catorce años en Francia, desdichada y sumida en una gran depresión. Tenía tres hijos Irina y Ariadna, y Gueorgui. En 1939 volvió a la Unión Soviética para reunirse con su marido Serguéi Efrón, quien había regresado a Rusia, con su hija Ariadna poco antes, pero ese mismo año su marido y Ariadna fueron arrestados, Serguéi fue fusilado en 1941; Ariadna fue liberada en 1955.
Marina padeció la tiranía soviética, no logró encontrar vivienda ni trabajo, padeció en una pobreza extrema, tuvo que ingresar a su hija Irina en un orfanato, donde las condiciones precarias en las que este estaba, murió de hambre. Cuando comenzó la Gran Guerra Patria, Marina fue evacuada a Yelábuga, Tartaristán, allí se suicidó el 31 de agosto de 1941.
Pese a todas esas desdichas, dejó una obra viva, de impresionante calor, intransigente y llena de valentía, que fue salvada de la destrucción y del olvido por su hija Ariadna. En la Unión Soviética permaneció practicamente inédita hasta pasada de la Segunda Guerra Mundial, que comenzó a ser conocida a través de la publicación de algunos de sus poemas en hojas clandestinas.
Nabókov rectificó sus prejuicios sobre la «difícil Tsvietáyeva», de ella decía «leerla sólo causa estupor y dolor de cabeza», pero se negó a permitir su rehabilitación, que no ha llegado del todo hasta hace unos pocos años con la publicación en Rusia su obra completa», según escribe Enrique Vila-Matas, «Su lírica es un gran tesoro de literatura rusa»

También de Marina Tsvetáyeva en este blog:

«Marina Tsvetáyeva: Poema del fin»: AQUÍ

«Marina Tsvetaeva: A ti, dentro de un siglo»: AQUÍ

Ilyá Kamínsky en su libro «Bailando en Odesa” le dedicó este poema: «Marina Tsvietáieva»: AQUÍ

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No Comments

  • Reply Bitacoras.com agosto 31, 2014 at 1:57 am

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: “…Toma, cariño, mis harapos que fueron un dulce cuerpo. Lo he destrozado, lo he gastado, sólo quedan las dos alas…” MT Recuerdo hoy a una de las grandes poetas rusas que no pudo soportar el sufrimiento de ver morir cruelmente..…

  • Reply Marina Tsvetaeva: A ti, dentro de un siglo | Trianarts octubre 18, 2014 at 3:27 pm

    […] “Marina Tsvetáyeva: Es sencilla mi ropa…”: AQUÍ […]

  • Reply Mi recuerdo a Boris Pasternak: Cuando aclara - Trianarts febrero 10, 2016 at 1:48 am

    […] cuatro poetas rusos más importantes la primera mitad del siglo XX, con sus amigos Anna Ajmátova, Marina Tsvetáyeva y Ósip Mandelstam, compartió una vida trágica motivada por el ambiente político. Nominado hasta […]

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