Poesia

T.S. Eliot: Asesinato en la catedral

enero 4, 2016

“…Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para el humo amarillo que se arrastra por las calles…”

TSE

“Asesinato en la catedral” *

Desde que el dorado octubre declinó en sombrío noviembre
y las manzanas fueron recogidas y guardadas, y
la tierra se volvió ramas de muerte, pardas
y agudas, en un erial de agua y lodo,
el año nuevo espera, respira, espera, murmura en la sombra.
Mientras el labriego arroja a un lado la bota lodosa y tiende las manos al fuego,
el año nuevo espera, el destino espera su advenimiento.
¿Quién ha acercado las manos al fuego sin
recordar a los santos en el Día de Todos Santos,
a los mártires y santos que esperan? y ¿quién, tendiendo
las manos al fuego, negará a su maestro: y quién, calentándose junto al fuego, negará a su maestro?
Siete años, y ha terminado el verano,
siete años hace que el arzobispo nos dejó,
él, que fue siempre bueno con su rey.
Pero no estaría bien que regresara
El rey gobierna o gobiernan los señores,
hemos sufrido diversas tiranías;
pero casi siempre se nos deja a nuestros propios recursos,
y vivimos contentos si nos dejan en paz.
Tratamos de mantener nuestras casas en orden,
el mercader, tímido y cauto, se afana por reunir una modesta fortuna,
y el labriego se inclina sobre su pedazo de tierra, color de tierra su propio color,
y prefiere pasar inadvertido.
Ahora temo disturbios en las apacibles estaciones: el
invierno vendrá trayendo del mar a la muerte;
la ruinosa primavera llamará a nuestras puertas,
raíz y vástago nos comerán ojos y orejas,
el desastroso verano aplastará el lecho de nuestros arroyos
y aguardarán los pobres otro octubre moribundo.
¿Por qué el verano habría de consolarnos
de los fuegos del otoño y las nieblas invernales?
¿Qué haremos en el sopor del verano
sino esperar en estériles huertos otro octubre?
Alguna dolencia viene sobre nosotros. Esperamos, esperamos,
y los santos y mártires esperan a quienes serán mártires y santos.
El destino espera en la mano de Dios, que modela lo todavía informe:
yo he visto estas cosas en un rayo de sol.
El destino espera en la mano de Dios, no en las manos de los estadistas,
quienes, unas veces bien, otras mal, hacen proyectos y conjeturas
y abrigan propósitos que giran en sus manos en la trama del tiempo.
Ven, feliz diciembre, ¿quién te observará, quién te preservará?
¿Nacerá otra vez el Hijo de! Hombre en el pesebre del escarnio?
Para nosotros, los pobres, no hay acción, sino sólo esperar y dar testimonio.

T.S. Eliot

Traducción: Jorge Hernández Campos

Thomas Stearns Eliot nació en St. Louis, Missouri, el 26 de septiembre de 1888.
Fue galardonado con el Premio Nobel de literatura en 1948 por por “su contribución sobresaliente y pionera a la poesía moderna.”
Murió en Londres, el 4 de enero de 1965.

También de T.S. Eliot en este blog:

“T.S. Eliot: La muerte de San Narciso”: AQUÍ

“T. S. Eliot: Miércoles de ceniza”: AQUÍ

“T. S. Eliot: El viaje de los magos”: AQUÍ

“T. S. Eliot: Los hombres huecos”: AQUÍ

“T. S. Eliot: Ojos que vi con lágrimas”: AQUÍ

“T. S. Eliot: La Figlia Che Piange”: AQUÍ

“T. S. Eliot: El primer coro de la roca”: AQUÍ

“T. S. Eliot: El entierro de los muertos, de la tierra baldía”: AQUÍ

Bibliografía poética:

Inventos de la liebre de marzo (recopilación de poesía juvenil) – 1909-1917
Prufrock y otras observaciones – 1917
Poemas – 1920
La tierra baldía – 1922
Los hombres huecos – 1925
Poemas de Ariel, incluye: El viaje de los Magos – 1927-1954
Miércoles de ceniza – 1930
Coriolano – 1931
El Primer Coro de la Roca – 1934
El libro de los gatos habilidosos – 1939
The Marching Song of the Pollicle Dogs” y “Billy M’Caw: The Remarkable Parrot”, en The Queen’s Book of the Red Cross – 1939
Cuatro cuartetos – 1943
Poemas menores
Versos ocasionales

*”Muerte en la catedral”, es un drama poético de T. S. Eliot que relata el asesinato del arzobispo Tomás Becket en la Catedral de Canterbury en 1170. Eliot se basó en gran medida en un escrito de Edward Grim, un clérigo que fue testigo del suceso.

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