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Henri Rousseau
Henri Julien Félix Rousseau, nació en Laval, Francia, el 21 de mayo de 1844.
Conocido como «Le douanier», (el aduanero), fue funcionario de las aduanas de París; fue el ejemplo que encajaba a la perfección en las ideas del movimiento surrealista, Rousseau, era el genio ignorante cuyos ojos podía ver mucho más allá de la artista de formación.
Fue uno de los máximos representantes del estilo naïf en Francia.
No tuvo formación académica, sin embargo su obra, fue admirada por importantes pintores de su época, tales como Paul Gauguin y George Seurat. Comenzó a pintar en serio con más de cuarenta años, y al cumplir los cuarenta y nueve, abandonó su trabajo en la administración para dedicarse de lleno a la pintura.
En sus obras, de desbordante fantasía, encantadoras, fueron sus más frecuentes protagonistas, los escenarios tropicales con animales salvajes en la jungla, a pesar de que nunca vio una, jamás salió de Francia; paisajes, sobre todo parisinos, escenas de ambiente costumbrista, alegorías y retratos, plasmadas con un enfoque simbolista del mundo que él veía, todo ello con una mirada fresca e ingenua.
Al igual que Paul Klee, retó a todo tipo de etiquetas, su pintura, con exageraciones y desproporciones obvias, toda ella cargada de poesía.
Desde 1890 se puede notar una maduración de su técnica, siendo cierto que durante su carrera artística, había pintado obras de corte realista, con mucha frecuencia, usualmente dejaba volar su fantasía potenciándola casi hasta el surrealismo.
Así vemos que en «La gitana dormida» de 1897, a una mujer durmiendo tranquilamente en un exótico desierto mientras un león la observa muy de cerca; el paisaje y el león podrían ser una fantasía onírica de la gitana. En «El Sueño» de 1910, esta potenciación de lo superrealista es igual de perceptible.
La mayoría de los expertos en arte, le encuadran en el postimpresionismo francés, aunque de todas formas, se le reconoce un estilo naíf original y muy intuitivo que le concede un puesto destacado en la pintura francesa de finales del siglo XIX y principios del XX, junto a sus contemporáneos impresionistas, fauvistas y cubistas.
Rousseau declaró: «No tuve otro maestro que la naturaleza, aunque admito haber recibido algunos consejos de dos pintores academicistas: Félix-Auguste Clément y Jean-Léon Gérôme«
En el Museo Thyssen-Bornesmiza de Madrid, podemos ver dos de sus paisajes.
Murió en París, el 2 de septiembre de 1910, en el hospital Necker de la capital francesa.
*Esta entrada fue publicada el 9 de octubre de 2011. Ha sido actualizada y ampliada el 21 de mayo de 2014.





