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Recordando a André Gide: Sus mejores frases

noviembre 22, 2012

«Hay muy pocos monstruos que garanticen los miedos que les tenemos.»
AG

André Gide

Recordándole en el aniversario de su nacimiento.

André Paul Guillaume Gide nació en París, el 22 de noviembre de 1869.
Escritor y profesor universitario y fiel defensor de los derechos de los homosexuales.
Premio Nobel de Literatura en 1947.
Murió en París, el 19 de febrero de 1951.
En 1952, la Iglesia Católica incluyó sus obras dentro del Índice de libros prohibidos.

Algunas de sus mejores frases

Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran.

Cree a aquellos que buscan la verdad, duda de los que la han encontrado.

Cuando deje de indignarme, habrá comenzado mi vejez.

El pensamiento de la muerte me persigue con una obstinación singular. A cada gesto que hago, calculo: ¿cuántas veces ya? Me pregunto: ¿cuántas veces todavía? Y siento, lleno de desesperación, precipitarse la revolución del año.

El poeta cree que cuando muera se irá volando con cama y todo, derechito al cielo.

El porvenir pertenece a los innovadores.

El secreto de mi felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo.

Ella no me amó a mí, sino al que yo quería ser; y siempre me reprochó que no hubiese cumplido mis deseos.

En el infierno sólo hay un único castigo: hacer una y otra vez todo lo que dejaste sin terminar en la vida.

Es bueno seguir la pendiente con tal que sea subiendo.

Es mejor ser odiado por lo que uno es, que amado por algo que no es realmente.

Hay que haber vivido un poco para comprender que todo lo que se persigue en esta vida sólo se consigue arriesgando a veces lo que más se ama.

Hemos construido catedrales inmovibles en la arena.

La amistad del hombre es con frecuencia un apoyo; la de la mujer es siempre un consuelo.

La edad también tiene ventajas muy saludables, se derrama mucho del alcohol que nos gustaría beber.

La gente no puede descubrir nuevas tierras hasta que tenga el valor de perder de vista la orilla.

La posesión completa sólo se demuestra dando. Todo cuanto no podemos dar nos posee.

La sabiduría no viene de la razón sino del amor.

La satisfacción es la única señal de la sinceridad del placer.

Las cosas más bellas son las que inspira la locura y escribe la razón.

Lo importante se halla en la mirada, no en la cosa mirada

Lo que te critiquen, hazlo. Porque eso eres tú.

Mi alegría tiene algo salvaje, fiero, en ruptura con toda decencia, toda conveniencia, toda ley.

Mi propia posición en el cielo con relación al Sol no debe hacerme encontrar menos bella la aurora

Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.

No creer en Dios es mucho más difícil de lo que se piensa. Para seguir haciéndolo es necesario abstenerse de mirar la Naturaleza y de reflexionar sobre lo que vemos.

No se descubren nuevos continentes si no se tiene el valor de perder de vista las viejas orillas.

No se hace buena literatura con buenas intenciones ni con buenos sentimientos.

Nuestra alegría es igual que el agua movediza de los ríos, que sólo debe su frescor a su constante fugacidad

Nuestros actos están unidos a nosotros como al fósforo su luz. Nos consumen, verdad es, pero producen nuestro esplendor.

Que mi libro te enseñe a interesarte más en ti mismo que en él, luego, en todo el mundo más que en ti mismo.

Querría flagelar con todas mis fuerzas a los que se ríen de la castidad como de una tontería, a los que se burlan de la virtud como de una debilidad y creen que un libertino tiene más carácter que un monje.

Sabio es aquel que constantemente se maravilla.

Si de verdad quieres ser feliz, no caigas en la tentación de comparar este momento con otros momentos del pasado, que a su vez no supiste gozar porque los comparabas con los momentos que habían de llegar.

Soy el más deudor de mis enemigos porque la persona real surge a la vida más por los aguijones que por las caricias.

Todas las cosas adquieren importancia para nosotros en cuanto nos damos cuenta de que existen.

Todo en mí se abre, se asombra; me late el corazón; una sobreabundancia de vida me sube a la garganta como un sollozo. Ya no sé nada; es una vehemencia sin recuerdos y sin arrugas.

Todo ya se ha dicho una vez; pero como nadie escucha, hay que decirlo de nuevo.

Una mujer no comienza a mostrar su edad hasta que empieza a ocultarla.

Y cuando durante todo ese tiempo se piensa que los demás van al placer sin deseo, se piensa en ¡cuánto darían ellos por sentir hasta el más leve escalofrío de fiebre, y que uno de ese temblor muere, que le consume a uno hasta el corazón!

(…) Comprendí que la sed de disfrutar que nace en cada momento de voluptuosidad, se anticipa al gozo, de la misma manera como existen respuestas listas para cualquier pregunta.

… y tomando por tierra firme el flotante tapiz de flores, perdió pie bruscamente.

*La imagen es un retratoal óleo de André Gide realizado por Theo van Rysselberghe

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No Comments

  • Reply Bitacoras.com noviembre 22, 2012 at 1:20 am

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: “Hay muy pocos monstruos que garanticen los miedos que les tenemos.” AG André Gide Recordándole en el aniversario de su nacimiento. André Paul Guillaume Gide nació en París, el 22 de noviembre de 1869. Escritor y profesor uni…..

  • Reply Emile Verhaeren: Tenebrae | Trianarts diciembre 4, 2012 at 3:25 pm

    […] celebraba cada lunes, entre los que se puede ver al escritor, Premio Nobel de literatura en 1947, André Gide, situado justo enfrente del poeta y que aparece con la mano en la cabeza escuchando atentamente. […]

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