Poesia

Heinrich Heine: Las ratas errantes

febrero 17, 2023


«Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.»
HH

Mi recuerdo al gran poeta alemán en el aniversario de su muerte.

«Las ratas errantes»

Hay dos clases de ratas:
las hambrientas y las hartas.
Las hartas se quedan a gusto,
pero las hambrientas van por el mundo.

Recorren miles y miles de millas,
sin pausa, sin descansar.
No tuercen el rumbo en su marcha,
ni vientos ni lluvias las pueden parar.

Escalan las alturas,
los lagos a nado cruzan.
Muchas se ahogan o quedan desnucadas.
Las vivas dejan muertas a las abandonadas.

Tienen estos bichos
terroríficos hocicos.
Llevan cabezas rapadas, iguales,
bien radicales, bien raticales.

Las jaurías radicales
no saben nada de Dios.
Su prole no llevan a bautizar,
las hembras son propiedad comunal.

No quieren más que comer y beber
la muchedumbre ratil y carnal.
Mientras están comiendo y bebiendo, no piensan
que nuestra alma es inmortal.

Esta raza salvaje
no teme a los gatos, no teme al infierno.
Nada suyo tiene, no tiene dinero
y el mundo quisiera repartirlo de nuevo.

¡Dios santo! Las ratas errantes
se acercan a nuestra región.
Avanzan. Las oigo chillar.
Su número es legión.

Estamos perdidos, ¡ay!
ante las puertas ya están.
Menean la cabeza alcalde y senado,
a nadie se le ocurre un recurso adecuado.

Los burgueses empuñan las armas,
los curas tocan las campanas.
Peligra el santuario
del Estado decente que es la propiedad.

Ni las oraciones, ni las campanadas,
ni los ampulosos decretos del senado
ni los numerosos cañones pesados,
buenos muchachitos, les valdrán de nada.

Las mallas verbales tampoco ayudarán
de las oratorias sin actualidad.
No se atrapan las ratas con trampas silogísticas,
ellas saltan sobre las más sutiles sofísticas

El estomago hambriento admite solamente
sopa de lógica con albóndigas concluyentes,
sólo razones de vacas asadas
con citas de embutidos acompañadas.

Un mudo bacalao, con bastante manteca,
a los rojos radicales contenta
mucho mejor que un Mirabeau
y todos los tribunos después de Cicerón.

Henrich Heine

Traducción de Elisabeth Siefer

Poema original en alemán

«Die Wanderratten»

Es gibt zwei Sorten Ratten:
Die hungrigen und satten.
Die satten bleiben vergnügt zu Haus,
Die hungrigen aber wandern aus.

Sie wandern viel tausend Meilen,
Ganz ohne Rasten und Weilen,
Gradaus in ihrem grimmigen Lauf,
Nicht Wind noch Wetter hält sie auf.

Sie klimmen wohl über die Höhen,
Sie schwimmen wohl durch die Seen;
Gar manche ersäuft oder bricht das Genick,
Die lebenden lassen die toten zurück.

Es haben diese Käuze
Gar fürchterliche Schnäuze;
Sie tragen die Köpfe geschoren egal,
Ganz radikal, ganz rattenkahl.

Die radikale Rotte
Weiß nichts von einem Gotte.
Sie lassen nicht taufen ihre Brut,
Die Weiber sind Gemeindegut.

Der sinnliche Rattenhaufen,
Er will nur fressen und saufen,
Er denkt nicht, während er säuft und frißt,
Daß unsre Seele unsterblich ist.

So eine wilde Ratze,
Die fürchtet nicht Hölle, nicht Katze;
Sie hat kein Gut, sie hat kein Geld
Und wünscht aufs neue zu teilen die Welt.

Die Wanderratten, o wehe!
Sie sind schon in der Nähe.
Sie rücken heran, ich höre schon
Ihr Pfeifen – die Zahl ist Legion.

O wehe! wir sind verloren,
Sie sind schon vor den Toren!
Der Bürgermeister und Senat,
Sie schütteln die Köpfe, und keiner weiß Rat.

Die Bürgerschaft greift zu den Waffen,
Die Glocken läuten die Pfaffen.
Gefährdet ist das Palladium
Des sittlichen Staats, das Eigentum.

Nicht Glockengeläute, nicht Pfaffengebete,
Nicht hochwohlweise Senatsdekrete,
Auch nicht Kanonen, viel Hundertpfünder,
Sie helfen Euch heute, Ihr lieben Kinder!

Heut helfen Euch nicht die Wortgespinste
Der abgelebten Redekünste.
Man fängt nicht Ratten mit Syllogismen,
Sie springen über die feinsten Sophismen.

Im hungrigen Magen Eingang finden
Nur Suppenlogik mit Knödelgründen,
Nur Argumente von Rinderbraten,
Begleitet mit Göttinger Wurst-Zitaten.

Ein schweigender Stockfisch, in Butter gesotten,
Behaget den radikalen Rotten
Viel besser als ein Mirabeau
Und alle Redner seit Cicero.

Henrich Heine

*La imagen es el óleo: «Dos ratas» de Vincent Van Gogh

Christian Johann Heinrich Heine nacío en Düsseldorf, Alemania, el 13 de diciembre de 1797.
Está considerado el último poeta del Romanticismo y al mismo tiempo su vencedor, conjura el mundo romántico y todas las figuras e imágenes de su repertorio para destruirlo.
Concedió al idioma alemán una elegante sencillez nunca antes conocida; fue en algunas ocasiones querido y a veces temido debido a su comprometida labor como periodista crítico y político, ensayista, escritor satírico y polemista.
Debido a su origen judío y a su postura política, fue constantemente excluido y hostigado.
Hoy día pertenece a los más traducidos y mencionados poetas del idioma alemán.
Murió en París, 17 de febrero de 1856.

También de Heinrich Heine en este blog:

«Heinrich Heine: Borrasca»: AQUÍ

«Heinrich Heine: Los tejedores de Silesta»: AQUÍ

«Heinrich Heine: Baltasar»: AQUÍ

«Heinrich Heine: La barca»: AQUÍ

«Heinrich Heine: Las ratas errantes»: AQUÍ

«Heinrich Heine: Mi alma se parece al mar»: AQUÍ

«Heinrich Heine: Insomnio»: AQUÍ

Obra traducida al castellano:

Atta Troll – El sueño de una noche de verano. Traducción, presentación y glosario de Jesús Munárriz. Hiperión, 2011.
La escuela romántica – Alianza Editorial, 2010.
Sobre la historia de la religión y la filosofía en Alemania.  Alianza Editorial, 2008.
Libro de las canciones. Traducción de José Luis Reina Palazón. Ediciones Linteo, 2009.
Radikal. Antología con 50 poemas críticos, satíricos, rebeldes o revolucionarios. Hiperión, 2008.
Confesiones y memorias. Traducción y notas Isabel Hernández. Alba Editorial, 2006.
Cuadros de viaje, introducción, traducción y notas de Isabel García Adánez, 2003.
Las memorias del señor de Schnabelewopski,  José J. de Olañeta, 2002. Reeditado por Ed, Berenice. 2010.
Alemania. Un cuento de invierno. Versión castellana y notas de Jesús Munárriz. Hiperión, 2001.
Gedichte-Auswahl. Antología poética. Edición bilingüe. Introducción y traducción Berit Balzer. Ediciones de la Torre, 1995.
Relatos – Traducción de Carlos Fortea, Cátedra, 1992.
Los dioses en el exilio – Traducción de Pedro Gálvez, Editorial Bruguera,  1984.

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2 Comments

  • Reply Bitacoras.com febrero 17, 2014 at 4:46 am

    Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: “Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.” HH Mi recuerdo al gran poeta alemán en el aniversario de su muerte. “Las ratas errantes” Hay dos clases de ratas: las hambrientas y las hartas. L…

  • Reply Heinrich Heine: La barca | Trianarts enero 25, 2015 at 3:18 am

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