«… Decidme si lloráis, humildemente,
mirando las estrellas tan lejanas…»
«Hacia la una de la madrugada del martes 25 de octubre de 1938, Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió a la playa La Perla; esa noche su hijo Alejandro no pudo dormir─ Esa mañana, la mucama Celinda había golpeado la puerta del dormitorio para darle el desayuno y no obtuvo respuesta y pensó que era mejor dejarla descansar…
Cuando dos obreros descubrieron el cadáver en la playa, la noticia corrió como la pólvora, su hijo se enteró por radio y el cuidador del hotel, José Porto, se lo confirmó vía telefónica. Existen dos versiones sobre el suicidio de Alfonsina: la primera envuelta en tintes románticos, que dice que se internó lentamente en el mar, y otra, la más apoyada por los investigadores y biógrafos, que afirma que se arrojó a las aguas desde una escollera.»
«Alma desnuda»
Soy un alma desnuda en estos versos,
alma desnuda que angustiada y sola
va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
que puede ser un lirio, una violeta,
un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
y ruge cuando está sobre los mares
y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares
dioses que no se bajan a cegarla;
alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla
con sólo un corazón que se partiera
para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera
dice al invierno que demora: vuelve,
caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve
en tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas
a campo abierto, sin fijar distancia,
y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia,
de un suspiro, de un verso en que se ruega,
sin perder, a poderlo, su elegancia.
Alma que nada sabe y todo niega
y negando lo bueno el bien propicia
porque es negando como más se entrega.
Alma que suele haber como delicia
palpar las almas, despreciar la huella,
y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella,
como los vientos vaga, corre y gira;
alma que sangra y sin cesar delira
por ser el buque en marcha de la estrella.
Alfonsina Storni
Alfonsina Storni Martignoni nació en Sala Capriasca, Suiza, el 22 o el 29 de mayo de 1892.
Sumida en una profunda depresión tras contraer un cáncer de mama, se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres de Mar del Plata, Argentina, el 25 de octubre de 1938.
Está enterrada en el Cementerio de la Chacarita de Buenos Aires.
Otros poemas de Alfonsina Storni en este blog:
«Alfonsina Storni: Tu me quieres blanca…»: AQUÍ
«Esta tarde: Alfonsina Storni!: AQUÍ
«Poema del día: Dientes de flores, cofia de rocío… de Alfonsina Storni»: AQUÍ
«Poema del día: Voy a dormir de Alfonsina Storni»: AQUÍ
«Día Mundial de la Poesía: Mis Poetas!: AQUÍ
«Alfonsina Storni: Romántica y Postmodernista»: AQUÍ
«Alfonsina Storni, soberbia… inalcanzable!: AQUÍ
«Alfonsina Storni: Silencio… silencio…»: AQUÍ
No Comments
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: “…Decidme si lloráis, humildemente, mirando las estrellas tan lejanas… “Hacia la una de la madrugada del martes 25 de octubre de 1938, Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió a la playa La Perla; Esa noche s……
[…] “Recordando a Alfonsina Storni: Alma desnuda”: AQUÍ […]
[…] “Recordando a Alfonsina Storni: Alma desnuda”:AQUÍ […]
[…] “Recordando a Alfonsina Storni: Alma desnuda”:AQUÍ […]
[…] “Recordando a Alfonsina Storni: Alma desnuda”:AQUÍ […]
[…] “Recordando a Alfonsina Storni: Alma desnuda”:AQUÍ […]
[…] “Alfonsina Storni: Alma desnuda”: AQUÍ […]
[…] “Alfonsina Storni: Alma desnuda”: AQUÍ […]
[…] “Alfonsina Storni: Alma desnuda”: AQUÍ […]
[…] “Alfonsina Storni: Alma desnuda”: AQUÍ […]