Poesia

Eugenio de Castro: Nocturno

agosto 17, 2026


[…] En mi habitación una luz, luz con suaves resplandores,
El viento llora afuera, en el heno florido…

EC

Mi recuerdo al poeta simbolista portugués, en el aniversario de su muerte.

«Nocturno»

Je suis celui au coeur vestu de noir?
Ch. D’Orleans

En la viudez de la alameda
por el árido suelo
pasan hojas secas danzando.
Paisaje vago como el revés de una seda…
eriales que el crepúsculo mulle de terciopelo.

Como princesas despojadas
en la selva por los ladrones,
las encinas acongojadas
que repelen los aquilones,
lloran en coro de aflicciones
yertas, medrosas, erizadas…
Todo en rededor es ceniciento,
es ceniciento…

Unas fuentes llaman a otras…
Como lanzas hostiles al viento
tiemblan las cañas del cañaveral;
y unas fuentes llaman a otras,
como ciegas perdidas entre un pinar;
cual esbeltas emperatrices
bárbaramente destronadas
las encinas acongojadas
rígidas lloran y erizadas…

Se desmoronan sus raíces,
sus almas hieren siete espadas,
reinas que el ábrego cobija,
pobres reinas de herido pecho,
¿de cuál, decidme, será hecho
el lecho angosto de mi hija?

Surge la luna de cabellos blancos…
A su fulgor los montes ciñen doradas fajas…
y se ponen los muertos a secar sus mortajas…
La luna riega sus cabellos blancos.

Por las desiertas avenidas
largas, tristísimas, profundas,
las encinas adoloridas
son como santas moribundas
─Arboles negros cuyo son
viene a espinar mi corazón:
¿cuál con tierna solicitud
servirá para mi ataúd?
Calló el viento… del éter fluye dorado río…
Como una afable, tímida enfermera,
inclínase la luna sobre la cabecera
de las aguas dolientes de un pantano sombrío.

Muerto, cansado de sus giros,
huyó el viento a la soledad;
las encinas acongojadas
ya no lloran, sólo suspiros
dan a la yerta claridad.

-¡Oh sedientas de la mañana!
¡Oh sedientas de luz radiosa!
¿dónde vivirá vuestra hermana,
la que verdecerá en mi fosa?

Eugenio de Castro

De: Sylva, 1894

Traducción de Rafael Cansinos Assens

Eugénio de Castro y Almeida nació en Coímbra, Portugal, el 4 de marzo de 1869.
Asociado al simbolismo, su obra se caracteriza por una intensa musicalidad y una profunda exploración de temas como la espiritualidad, el arte y la búsqueda de la belleza ideal. Considerado un renovador de la poesía portuguesa, Eugénio de Castro introdujo innovaciones formales y temáticas que influyeron en generaciones posteriores de poetas. Su vasta producción literaria abarca no solo poesía, sino también teatro y prosa, demostrando un talento multifacético y una profunda dedicación al arte.
Fue un seguidor del Simbolismo francés, que se dio a conocer en Portugal tras publicar Poemas Ariostos, con él que inició este movimiento literario en el país luso.
Se distinguen dos fases en sus trabajos, la fase simbolista, que practicó hasta finales del siglo XIX y una segunda, neoclásica que abarca los poemas publicados ya en el siglo XX, en los que el poeta retornó a la antigüedad clásica, y al pasado de su tierra natal con la nostalgia que caracterizaron a los primeros años del siglo XX en Portugal.
Murió en Coímbra, el 17 de agosto de 1944.

También de Eugenio de Castro en este blog:

«Eugenio de Castro: Nocturno»: AQUÍ

«Eugenio de Castro: El peregrino»: AQUÍ

«Eugenio de Castro: Amor verdadero»: AQUÍ

«Eugénio de Castro: Epitafio»: AQUÍ

«Eugenio de Castro: Las hilanderas»: AQUÍ

«Eugénio de Castro: Amor verdadero»: AQUÍ

«Eugenio de Castro: Camino de París»: AQUÍ

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