Poesia

Ausiàs March: Como aquel que en el sueño se deleita…

marzo 3, 2019

«No cure de mis versos, ni los lea
quien no fuere muy triste, o lo aya sido;
y quien lo es, para que más lo sea
lugar no pida escuro, ni escondido…»
AM

Recordando al poeta valenciano en el 250º aniversario de su muerte.

«Como aquel que en el sueño se deleita…»

Como aquel que en el sueño se deleita
con un loco placer imaginado,
así estoy yo, porque el pasado apresa
mi mente, y no hay lugar para otros bienes,
sabiendo que el dolor está al acecho
y que sin duda yaceré en sus manos.
Del porvenir no espero bien alguno;
es mejor para mí lo que no es nada.

Amo con desmesura lo pasado,
que es no amar nada, porque ya se ha ido;
con este pensamiento me deleito,
pero sin él aumenta mi dolor,
como le ocurre al condenado a muerte
que lo sabe hace tiempo y se conforta,
y, haciéndole creer en el indulto,
lo llevan a morir sin un recuerdo.

¡Si Dios quisiese que mi pensamiento
muriese y mi vivir pasase en sueños!
Mal vive aquel que al pensamiento tiene
por enemigo que su mal le aviva,
y cuando le concede algún placer,
hace como la madre que, si el hijo
le pide entre sollozos un veneno,
es tan loca que no sabe negárselo.

Mejor sería soportar mi pena
que mezclar un contento tan pequeño
con aquellos tormentos que me impiden
salir de este placer imaginado.
Ay, mi alegría se convierte en pena
y aumenta mi dolor tras el reposo,
como enfermo que ansía un buen bocado
y alimenta tan sólo su dolor.

O como el ermitaño, que hace tiempo
que no sabe del mundo y que no añora
a los viejos amigos, pero un día
uno de ellos acude por azar,
renueva los placeres más remotos
y convierte en presente su pasado;
cuando se va, lo deja con su angustia:
el bien que huye llama al mal a gritos.

Toda cordura, cuando amor es viejo,
la ausencia es el gusano que lo roe,
a no ser que se oponga la firmeza
y no se preste oído al envidioso.

Ausiàs March

En: Páginas del cancionero
Traducción de José María Micó
Edición de Costanzo Di Girolamo
Ed. Pre-Textos, 2004©
ISBN: 978-84-8191-624-2

Ausiàs March nació en Gandía, Reino de Valencia, en 1397.
Está considerado hoy el mayor poeta lírico europeo del siglo XV. Su discurso duro, deliberadamente poco elocuente y a veces oscuro, rompe de manera drástica con la tradición medieval, introduciendo, junto a elementos filosóficos y científicos, giros coloquiales y vivaces comparaciones basadas en la realidad cotidiana. Se ha dicho que su estilo anticipa el de los metafísicos ingleses.
Fue hijo del poeta Pere March y de Leonor Ripoll.
Hay varias versiones sobre su el lugar en el que nació, pudo ser en Valencia, aunque tradicionalmente se le creía nacido en Alicante, una tercera opinión sostiene que nació en Beniarjó, un pequeño pueblo cercano a Gandía.
Siendo muy joven participó en las expediciones que el rey Alfonso V el Magnánimo realizó por el Mediterráneo, y a Córcega y Cerdeña, entre otras con el fin de atacar a los piratas.
Fue Señor de Beniarjó, Pardines y Vernissa, y halconero mayor del rey de la Corona de Aragón (Alfonso V el Magnánimo).
Fue armado caballero en 1419.
En 1425 se retiró a sus posesiones, instalándose en Gandía en 1428, en este periodo es notable, además de personal, su relación literaria con el príncipe Carlos de Viana, heredero al trono de Navarra. Comenzó a escribir en 1430.
En 1439 se casó con Isabel Martorell, hermana de Joanot Martorell, autor de «Tirant lo Blanch»; dos años más tarde Isabel murió sin haberle dado hijos, heredó de ella y contrajo segundas nupcias, en 1443, con Joana Escorna, quien murió poco después; heredó igualmente y de ella tampoco tuvo descendencia.
Sus dos esposas, así como varios miembros de su familia, están enterrados en el monasterio de San Jerónimo de Cotalba, en la capilla y cripta que la familia March tenía en este monasterio, que fue descubierta en el año 2016. En este monasterio estaría enterrado también su padre, Pere March, así como otros miembros de la familia March.
Murió en Valencia, el 3 de marzo de 1459, dejando cinco hijos bastardos pero ninguno legítimo. Fue enterrado en la catedral de Valencia, donde aún puede verse su losa sepulcral, cerca de la Porta de la Almoina.
Su obra constituida por ciento veintiocho poemas. En 1539 se recopilaron cuarenta y seis de sus composiciones en Valencia, traducidas al castellano por Baltasar de Romaní. Otra edición vallisoletana integrada por 124 poesías fue supervisada por Juan de Resa, capellán de Felipe II, en 1555. La traducción de Jorge de Montemayor, que data de 1560, fue impresa en Valencia y posteriormente en Zaragoza (1562) y Madrid (1579).
Influyó de forma notable en la poesía española del Renacimiento.
La mayoría de estudiosos se decantan por clasificar su obra en ciclos temáticos. De hecho, cada uno de estos ciclos forma una unidad de sentido, y se observa una evolución formal y conceptual en los diferentes ciclos, por lo que se ha llegado a considerar su obra completa como un inmenso poema que se divide:

Plena de Seny (Llena de razón)
Llir entre Cards (Lirio entre cardos)
Amor, amor , amor
Mon darrer bé (Mi último bien)
Oh, foll amor (Oh, loco amor)

March se aleja de todo preciosismo y adecua el estilo al tema que trata: culto y conciso en los poemas filosóficos, pero sin renunciar a los giros populares y el tono desenvuelto cuando la situación lo requiere. El verso predominante a lo largo de toda su obra es el decasílabo en coplas cruzadas o encadenadas. Utiliza un valenciano muy depurado, desprovisto por vez primera de provenzalismos que hasta entonces poblaban la tradición poética valenciana.

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