
y te rendimos diosa
el gran homenaje
el mayor asombro
el bostezo
BV
«Antes del día»
A Dore Ashton
¡Cómo brillan al sol los hijos no nacidos!
Blanco es el mes de enero, negras las olas que visitan la isla.
El nido está en lo alto, sobre una piedra segura.
No habrá que enseñarles ni a nacer ni a morir. ¿Por qué habría de enseñarse tales cosas?
La vida llegará con avidez y ruido. Conocerán el sol. El mundo será esa claridad que nos pierde; los abismos de sal, la fronda de oscuras esperanzas, el vuelo del solitario que se da alcance a sí mismo.
Un círculo en el aire para atrapar algo de lo perdido.
El sueño de ayer, la imagen que se escapa entre dos aguas, que se multiplica y transforma hasta no ser sino el agua misma, el brillo deslumbrante, instantáneo, de los propios deseos.
Mirada perdida en sí misma que se devuelve y recorre como un desierto familiar.
Siempre al centro. Encrucijada o astro, efímera explosión de plumas, corazón sin reposo alentando todos los vientos.
¡Cómo brillan al sol los hijos no nacidos!
¿Qué clase de sueño traerán? Primera estrella destruida, primer dolor, primer grito.
Golpe contra todo, contra sí mismo. Hacer la luz aunque cueste la noche, aunque sea la muerte el cielo que se abre y el océano nada más que un abismo creado a ciegas.
La propia voz respondiéndose con el fracaso de cada ola.
Blanca Varela
De: Luz de día, 1963
Recogido en: Blanca Varela – Poesía completa.
Ed. Visor Poesía, 2024©
ISBN: 978-84-9895-516-3
Blanca Leonor Varela Gonzáles nació en Lima, Perú, el 10 de agosto de 1926.
Está considerada como una de las voces poéticas más importantes en América Latina.
En 1949 viajó a París, donde fue guiada por Octavio Paz, que fue una figura determinante en su carrera, y que la vinculó con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles residentes en la capital francesa en esos años.
Entre otros hizo amistad con Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Henri Michaux, Alberto Giacometti y Fernand Léger.
Más tarde residió un tiempo en Florencia y después en Washington.
En 1962, regresó a Lima, donde estableció su residencia definitiva, aunque hizo frecuentes viajes a Estados Unidos, España y Francia.
Sus obras han sido traducidas al alemán, francés, inglés, italiano, portugués y ruso.
Obtuvo entre otros:
El Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en 2001.
Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, en 2006.
Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en 2007.
Murió en Lima, el 12 de marzo de 2009, cuando contaba con 82 años de edad.
También de Blanca Varela en este blog:
«Blanca Varela: Antes del día»: AQUÍ
«Blanca Varela: Flores para el oído»: AQUÍ
«Blanca Varela: Escena final»: AQUÍ
«Blanca Varela: Ideas elevadas»: AQUÍ
«Blanca Varela: Palabras para un canto»: AQUÍ
«Blanca Varela: Una ventana»: AQUÍ
«Blanca Varela: En lo más negro del verano»: AQUÍ
«Blanca Varela: Esta mañana soy otra»: AQUÍ
«Blanca Varela: Así sea»: AQUÍ
«Blanca Varela: La muerte se escribe sola…»: AQUÍ
«Blanca Varela: Es fría la luz»: AQUÍ
«Blanca Varela: Mediodía»: AQUÍ
«Blanca Varela: Epitafio»: AQUÍ
«Blanca Varela: Dama de blanco»: AQUÍ
«Blanca Varela: Una ventana»: AQUÍ
«Blanca Varela: Destiempo»: AQUÍ
«Blanca Varela: Casa de cuervos»: AQUÍ
Bibliografía poética:
Ese puerto existe – 1959.
Luz de día – 1963.
Valses y otras falsas confesiones – 1971.
Ejercicios materiales.
El libro de barro – 1993.
Concierto animal.
Canto Villano (Antología) – 1978.
Poesía escogida.
Como Dios en la nada – Antología de 1949 a 1988 – 1989.
Donde todo termina abre las alas – Poesía 1949 – 2000 – 2000.
El falso teclado – 2000.
Y todo debe ser mentira (Antología) 2020

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