Poesia

Dámaso Alonso: La injusticia

enero 25, 2018

“El viento es un can sin dueño,
que lame la noche inmensa…”

DA

Mi recuerdo a Dámaso Alonso en el aniversario de su muerte.

“La injusticia”

¿De qué sima te yergues, sombra negra?
¿Qué buscas?
Los oteros,
como lagartos verdes, se asoman a los valles
que se hunden entre nieblas en la infancia del mundo.
Y sestean, abiertos, los rebaños,
mientras la luz palpita, siempre recién creada,

mientras se comba el tiempo, rubio mastín que duerme a las puertas de Dios.

Pero tú vienes, mancha lóbrega,
reina de las cavernas, galopante en el cierzo, tras tus corvas pupilas, proyectadas
como dos meteoros crecientes de lo oscuro,
cabalgando en las rojas melenas del ocaso,
flagelando las cumbres
con cabellos de sierpes, látigos de granizo.

Llegas,
oquedad devorante de siglos y de mundos,
como una inmensa tumba,
empujada por furias que ahincan sus testuces,
duros chivos erectos, sin oídos, sin ojos,
que la terneza ignoran.

Sí, del abismo llegas,
hosco sol de negruras, llegas siempre,
onda turbia, sin fin, sin fin manante,
contraria del amor, cuando él nacida
en el día primero.

Tú empañas con tu mano
de húmeda noche los cristales tibios
donde al azul se asoma la niñez transparente, cuando apenas
era tierna la dicha, se estrenaba la luz,
y pones en la nítida mirada
la primer llama verde
de los turbios pantanos.

Tú amontonas el odio en la charca inverniza
del corazón del vejo,
y azuzas el espanto
de su triste jauría abandonada
que ladra furibunda en el hondón del bosque.

Y van los hombres, desgajados pinos,
del oquedal en llamas, por la barranca abajo,
rebotando en las quiebras,
como teas de sombra, ya lívidas, ya ocres,
como blasfemias que al infierno caen.

… Hoy llegas hasta mí.
He sentido la espina de tus podridos cardos,
el vaho de ponzoña de tu lengua
y el girón de tus alas que arremolina el aire.
El alma era un aullido
y mi carne mortal se helaba hasta los tuétanos.

Hiere, hiere, sembradora del odio:
no ha de saltar el odio, como llama de azufre, de mi herida.
Heme aquí:
soy hombre, como un dios,
soy hombre, dulce niebla, centro cálido,

pasajero bullir de un metal misterioso que irradia la ternura.

Podrás herir la carne
y aun retorcer el alma como un lienzo:
no apagarás la brasa del gran amor que fulge
dentro del corazón, bestia maldita.

Podrás herir la carne.
No morderás mi corazón,
madre del odio.
Nunca en mi corazón,
reina del mundo.

Dámaso Alonso

De: “Los hijos de la ira” – 1944

*Este poema no está incluido en la edición primera del libro, al parecer fue inspirado por algún suceso que impresionó profundamente al poeta.

Dámaso Alonso y Fernández de las Redondas nació en Madrid, el 22 de octubre 1898.
Escritor, poeta, y filólogo, encuadrado dentro de la Generación del 27′, también se le relaciona dentro con la primera generación poética de la posguerra.
Ejerció como profesor en Oxford dos años. A partir de 1933, lo hizo como catedrático de Lengua y Literatura Españolas en la Universidad de Valencia.
Junto a Ortega y Gasset, entre otros intelectuales, estuvo refugiado durante las primeras semanas de la guerra civil en la Residencia de Estudiantes de Madrid, temeroso de ser represaliado, ya que sus cuñados eran conocidos simpatizantes del bando sublevado. El resto de la guerra estuvo en Valencia.
Tras la guerra civil fue depurado sin sanción y en 1941 obtuvo la cátedra de Filología Románica en la Universidad Complutense de Madrid; en la que tuvo entre otros alumnos a Fernando Lázaro Carreter.
En 1948 fue elegido miembro de la Real Academia Española y en 1959 de la Real Academia de la Historia.
Fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua en 1973.1
Fue director de la Real Academia Española sucediendo a Ramón Menéndez Pidal.
Obtuvo el Premio Nacional de Literatura 1927, y el Premio Miguel de Cervantes 1978.
Murió en Madrid, el 25 de enero 1990.

También de Dámaso Alonso en este blog:

“Dámaso Alonso: De Profundis”: AQUÍ

“Dámaso Alonso: Insomnio”: AQUÍ

“Dámaso Alonso: Mujer con alcuza”: AQUÍ

Bibliografía:

Poemas puros. Poemillas de la ciudad, M., Galatea, 1921.
El viento y el verso, M., Sí. Boletín Bello Español del Andaluz Universal, 1925.
Hijos de la ira. Diario íntimo, M., Revista de Occidente, 1944 (2.ª edic. ampliada, Bs. As., Espasa-Calpe, 1946).
Oscura noticia, M., Col. Adonais, 1944.
Hombre y Dios, Málaga, El Arroyo de los Ángeles, 1955.
Tres sonetos sobre la lengua castellana, M., Gredos, 1958.
Poemas escogidos, M., Gredos, 1969 (Contiene poemas no recogidos en libro).
Antología poética. Esplugas de Llobregat: Plaza & Janés, 1980.
Gozos de la vista. Poemas puros. Poemillas de la ciudad. Otros poemas, M., Espasa-Calpe, 1981.
Antología de nuestro monstruoso mundo. Duda y amor sobre el Ser Supremo, M., Cátedra, 1985.
Aquel día en Jerusalén: auto de la Pasión, para emisión radiofónica: (en un prólogo y tres cuadros). Madrid: Cóndor, 1986.
Álbum. Versos de juventud, B., Tusquets, 1993 (Edición de Alejandro Duque Amusco y María-Jesús Velo. Con Vicente Aleixandre y otros).
Verso y prosa literaria, Madrid, Gredos, 1993 (Obras completas, volumen X).
Antología poética. Madrid: Alianza Editorial, 1989.
Antología personal. Madrid: Visor Libros, 2001.
A un río le llamaban Dámaso: antología poética. Madrid: Vitruvio, 2002.

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