Poesia

Giacomo Leopardi: La calma después de la tormenta

junio 14, 2026


[…] Nada más te diré, mas que tu fiesta
aunque tarde en llegar, no te sea grave.

GL

Mi recuerdo a Giacomo Leopardi que murió un día como hoy de 1837.

«La calma después de la tormenta»

Ya pasó la tormenta;
oigo gorjear a los
pájaros y la gallina
de regreso al camino
vuelve a cacarear. He aquí que el cielo
sereno surge allá por el poniente, sobre la montaña;
y se despeja el campo
y claro, allá en el valle, se ve el río.
Cada corazón se alegra y en todas partes
renacen los rumores,
se prosigue el trabajo habitual.
El artesano, con su obra en la mano,
cantando se asoma ya al umbral
a contemplar el cielo húmedo;
sale la joven a coger el agua
caída de la lluvia;
y su grito diario,
de sendero en sendero,
renueva el hortelano.
He aquí que el Sol vuelve y sonríe
sobre pueblos, colinas. Los criados
abren balcones, abren terrazas, galerías.
Y, desde el cotidiano camino, se oye lejano
el tintinear de las esquilas, cruje el carro
del viajero que vuelve a tomar su vía.

Todos los corazones se alegran.
¿Cuándo ha sido tan dulce,
tan grata como ahora, la vida?
¿Cuándo con tanto amor
se da el hombre a sus estudios,
vuelve al trabajo o algo nuevo emprende?
¿Cuándo se acuerda menos de sus males?
Placer, hijo de afanes,
gozo vano que es fruto
del pasado temor, que estremeció
de espanto ante la muerte
a quien la vida odiaba;
donde con largo tormento,
fría, callada, pálida,
la gente sudaba y temblaba viendo
caer para nuestro mal
rayos, nubes y viento.

Oh generosa naturaleza,
estos son tus dones,
estos los deleites
que ofreces al mortal. Gozo para nosotros
alejarnos del llanto.
Con abundancia derramas tus penas; el duelo
surge espontáneo y gran fruto
es el placer que, a veces, nace
de afán, como milagro. ¡Prole humana
amada de los dioses! Feliz eres
si del dolor te dejan reposar;
dichosa si la muerte
te cura de tus muchos daños.

Giacomo Leopardi

De: Cantos XXIV (Libro que compuso a lo largo de casi dos décadas, entre 1818 y 1836).
Recogido en la antología: Dulce y clara es la noche
Traducción y selección de Antonio Colinas.
Ed. Galaxia Gutenberg 2019©
ISBN: 978-84-17747-92-3

Poema original en italiano:

«La quiete dopo la tempesta»

Passata è la tempesta:
Odo augelli far festa, e la gallina,
Tornata in su la via,
Che ripete il suo verso. Ecco il sereno
Rompe là da ponente, alla montagna;
Sgombrasi la campagna,
E chiaro nella valle il fiume appare.
Ogni cor si rallegra, in ogni lato
Risorge il romorio
Torna il lavoro usato.
L’artigiano a mirar l’umido cielo,
Con l’opra in man, cantando,
Fassi in su l’uscio; a prova
Vien fuor la femminetta a còr dell’acqua
Della novella piova;
E l’erbaiuol rinnova
Di sentiero in sentiero
Il grido giornaliero.
Ecco il Sol che ritorna, ecco sorride
Per li poggi e le ville. Apre i balconi,
Apre terrazzi e logge la famiglia:
E, dalla via corrente, odi lontano
Tintinnio di sonagli; il carro stride
Del passegger che il suo cammin ripiglia.

Si rallegra ogni core.
Sì dolce, sì gradita
Quand’è, com’or, la vita?
Quando con tanto amore
L’uomo a’ suoi studi intende?
O torna all’opre? o cosa nova imprende?
Quando de’ mali suoi men si ricorda?
Piacer figlio d’affanno;
Gioia vana, ch’è frutto
Del passato timore, onde si scosse
E paventò la morte
Chi la vita abborria;
Onde in lungo tormento,
Fredde, tacite, smorte,
Sudàr le genti e palpitàr, vedendo
Mossi alle nostre offese
Folgori, nembi e vento.

O natura cortese,
Son questi i doni tuoi,
Questi i diletti sono
Che tu porgi ai mortali. Uscir di pena
E’ diletto fra noi.
Pene tu spargi a larga mano; il duolo
Spontaneo sorge: e di piacer, quel tanto
Che per mostro e miracolo talvolta
Nasce d’affanno, è gran guadagno. Umana
Prole cara agli eterni! assai felice
Se respirar ti lice
D’alcun dolor: beata
Se te d’ogni dolor morte risana.

Giacomo Leopardi

De: Canti

El conde Giacomo Taldegardo Francesco di Sales Saverio Pietro Leopardi, nació en Recanati, Macerata, Italia, el 29 de junio de 1798.
Perteneciente a a una noble familia italiana, fue poeta, filósofo, filólogo y erudito del clasicismo y romanticismo italiano.
Desde su nacimiento fue minado por la enfermedad, padeció la enfermedad de Pott, que le combó la espalda y además desarrolló un severo raquitismo.
Pasó su infancia estudiando y leyendo de forma compulsiva, con una curiosidad inagotable; leía hasta altas horas de la noche. A los once años había leído a Homero, a los trece escribió su primera tragedia; a los catorce la segunda: Pompeyo en Egipto; a los quince un ensayo sobre Porfirio. A esa edad conocía ya siete lenguas y había estudiado casi de todo: lenguas clásicas, hebreo, lenguas modernas, historia, filosofía, filología, ciencias naturales y astronomía.
Escribió un tratado de historia de la astronomía y dos poemas en griego antiguo que lograron engañar a ciertos helenistas de la época.
Sus obras se caracterizan por un pesimismo profundo y sin lenitivos. Sintió un profundo desprecio por los falsos consuelos del pensamiento progresista, y por el contrario una piedad infinita por el deseo de felicidad que le unía la huérfana estirpe humana, que le llevó a la compasión y a la solidaridad.
Murió en Nápoles, el 14 de junio de 1837.

Tambien de Giacomo Leopardi en este blog:

«Giacomo Leopardi: La calma después de la tormenta»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El gorrión solitario»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: Así mismo»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: A la luna»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: Imitación»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: La resurrección»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El infinito»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El ocaso de la Luna»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: El sueño, Canto XV»: AQUÍ

«Giacomo Leopardi: Último canto de Safo»: AQUÍ

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