Pintura

Francesco Bassano el Joven: El barroco en Venecia

septiembre 26, 2018

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Francesco Bassano el Joven

Así mismo conocido en España por Bassano el Mozo, nació en Bassano del Grappa, Italia, en 1549.
Miembro de una larga familia de pintores, era el hijo mayor de Jacopo Bassano, que fue su maestro, y el más notable de los 4 hijos de Jacopo, todos ellos pintores que formaron su propio taller.

Su primera obra datada es de 1568. Aunque la influencia de su padre es marcada en producción más temprana, posee un toque más enérgico, de pincelada más descuidada y algunos detalles manieristas, sobre todo en la ropa.
Los hermanos organizaron su taller casi con precisión industrial, seguidores de los modelos de su padre, que habían obtenido fama en Venecia, primero, en toda Italia y más tarde en toda Europa.

Francesco, que como decíamos fue el más valorado, fue también el único de los hermanos que logró romper la rutina y salir de la alargada sombra de su padre.
Desarrolló su propio estilo a partir de 1570, que comenzó realizar obras absolutamente originales, con ideas que fueron secundadas por el taller.
Alcanzó el éxito, instalándose en Venecia en 1579, alcanzado ya el prestigio en Roma y Florencia; a esta última ciudad viajó, y realizó varios encargos, en 1587.

Siendo muy valoradas sus obras por la corte durante todo el s. XVII, desde el reinado de Felipe II, gracias lo que el Museo del Prado de Madrid alberga numerosas y magníficas obras del de Bassano.
De las obras del Prado, destacan sus pinturas religiosas, y escenas de género, en ambos casos con profusión de animales, de gran riqueza zoológica.
Es especialmente brillante: “La reconvención de Adán “, aunque así mismo lo son: “La entrada de los animales en el arca de Noé” (Colaboración con su padre), y “El hijo pródigo”.

De la serie “Los meses del año”, la pinacoteca madrileña posee siete telas, todas ellas procedentes de colecciones reales, que dan fe de la alta cotización del pintor en su tiempo, todas ellas esplendidas, con escenas enmarcadas en paisajes, habitualmente con alta linea de horizonte, y con numerosas figuras.

Esta forma de encuadrar el paisaje, a decir de algunos historiadores, pudo originarse en la influencia de algunos pintores nórdicos, como Lucas van Valkenborch.
De su época florentina son muchas de sus escenas del evangelio, como “La última cena”, “Expulsión de los mercaderes del templo” o “El rico Epulón”.

A partir de 1581 vivió en Venecia, etapa muy prolífica del pintor, ya que contó con numerosos encargos oficiales, religiosos y civiles.
Su última época es la de los grandes retablos, como el de la Asunción de San Luis de los Franceses de Roma, o telas de gran formato, como “Hércules”, en el Museo de Viena.
Enfermo de tuberculosis, se suicidó en Venecia, el 4 de julio de 1592.

*Entrada actualizada y ampliada el 26 de septiembre de 2018.

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